
Por la avenida de los Alemanes del Volga se llega a las colonias que están pegadas a Coronel Suárez, al sur de la provincia de Buenos Aires. Son tres y relatan una historia que empezó a fines del siglo XIX, cuando había que poblar de blancos la región. Esta historia sigue viva en las comidas, los juegos y el culto religioso de los descendientes de aquellas familias que llegaron ¿de Alemania o del río Volga en Rusia? Ya lo desentrañaré… Por lo pronto, en la primera colonia que visito me aproximo a estos “rusos” que durante décadas fueron hechos a un lado por los suarenses.
La Colonia 1 se llama Santa Trinidad y está pegada a la ciudad. Hipólito “Poli” Stremel y Omar Serafín “Lucho” Rauch juegan un partido de kösser en la plaza del anfiteatro Andrés Schwab. Integran el grupo Los Entusiastas del Kösser y compiten con colonias de La Pampa, como lo hacían sus abuelos. Muchas veces, por un par de reposeras y un equipo de mate, para que los trofeos dejen de juntar polvo en las repisas… Ganaron muchos. Con pericia, lanzan un hueso chico de caballo –de la pata– que tiene un plomo para derribar otros huesos sin plomo, que simulan ser un ejército. Es similar al tejo, pero se gana por derribar y no por aproximarse.





Como en todas las colonias de los alemanes del Volga, hay un bulevar con una casa importante al final –que era del aduanero– y una iglesia. La parroquia Santísima Trinidad es católica, con misa los sábados porque cuentan con un solo cura para las tres comunidades. Me anticipan que acá hay menos casas originales que en la Colonia 2 y en la Colonia 3. Las que quedan tienen cielorraso de madera, techo a dos aguas, ventanas chicas y puerta al costado. No hay living porque no se les ocurría tener una sala para no hacer nada.
La Colonia 2 se llama San José y ostenta la iglesia más linda de todas, consagrada a San José Obrero. Lucía Schwindt es acólita y nos hace una recorrida por la parroquia. La piedra fundamental fue puesta en 1927 y se levantó gracias a los vecinos. Tiene dos torres y una nave central, pero la clave está en los vitrales con el nombre de la familia donante. “El altar de mármol de Carrara era tan caro como 600 hectáreas de campo”, asegura Lucía y me marca unos pavos reales, muy poco eclesiásticos, que engalanan el diseño.
Lucía está casada con un señor de la Colonia 3 y ríe sobre las rivalidades que se suscitan alrededor del fútbol –cada una tiene su club–, la música y las habilidades para cocinar. Les llaman kerbs a las fiestas patronales. En mayo se celebra la de la Colonia 2; en septiembre, la de la 3; y en octubre, la de la 1.




Finalmente, la Colonia 3 se llama Santa María y está más metida en el campo. “Donde hay dos rusos, hay tres peleados”, cita Ramiro Bauer, guía de la Asociación de Turismo Comunitario local. Él relata la historia oficial de los colonos, bastante llena de bemoles: “Donde hay dos rusos, también hay tres historias. Se les dice ‘alemanes del Volga’ porque eran alemanes que vivían en Rusia. Habían llegado a mediados del siglo XVIII escapando de la persecución religiosa, las guerras y la hambruna en Alemania. Catalina la Grande, de origen germánico y zarina rusa, los convocó para poblar el río Volga con libertad de culto, sin pagar tributo. Entre 1764 y 1767, la mayoría de los alemanes católicos se ubicaron en la costa oeste del río y formaron más de 100 colonias. El conflicto empezó a fines del siglo XIX, cuando se fortaleció el nacionalismo ruso y les quisieron imponer la religión ortodoxa. Por eso, después de 100 años en Rusia, hacia 1878 los alemanes del Volga llegaron a Olavarría (a 210 kilómetros de Suárez).
Una vez en nuestro territorio, fundaron Colonia Hinojo y después algunos vinieron para acá. Durante 45 días negociaron con Casey dónde ubicarse: no querían estar en el pueblo, ya consolidado, sino tener tierras alejadas para poder desarrollar su agricultura (trigo y maíz, después cebada y avena). A cada colonia le otorgaron un terreno de 1000 metros por 1000 metros que ocupaban respetando la ubicación que tenían en el Volga”, concluye Ramiro. A Santa María llegaron desde Kamenka el 11 de mayo de 1887; a San José, desde la colonia Kohler; y a Santa Trinidad, desde la colonia Hildmann. El hito fundacional era clavar la cruz de la iglesia.
A Ramiro lo crió una abuela que le hablaba en alemán. Creció en un sector “más nuevo” de la Colonia 3 que se llama Manchuria. Lo ocupaban las familias más pobres, que llegaron en 1915. Mientras lo caminamos (con sus cuadras de 220 metros), el guía me cuenta que a esta colonia llegaron 24 familias y un soltero. Entre las décadas de 1940 y 1970 había 16 bares solo en la Colonia 3. Contaban con 5.000 habitantes, ahora son 1.500.





Patricia Maier y su hijo, Matías Schroh, también integran la Asociación de Turismo Comunitario. Nos invitan a almorzar wickel nudel, una especie de masa –como de pizza– enrollada que se sirve con estofado de carne. De postre hay strudel, sin pasas, nueces ni crema.
Nuestro periplo termina en La Casa del Fundador, de Daniel Minig. El fundador no es él, sino un tal José Schneider, que no era su pariente. Daniel le compró la casa a un sobrino nieto de Schneider después de décadas de abandono y la abrió como museo para que tomemos dimensión de cómo vivían. Está montada gracias al mobiliario, los artículos y la ropa que donaron los descendientes de aquellos primeros colonos. Me conmueve la prolijidad del jardín, la delicadeza de los bordados, las valijas gastadas y las fotos en blanco y negro con personajes de mirada perdida. Entonces Daniel me tira un dato más: “Cuando los quisieron rusificar, en 1878, volvieron a Alemania… Pero fueron rechazados porque llevaban un siglo en el Volga y muchos tenían pasaporte ruso. Argentina hizo bien en recibirlos”, resume. Tal como reza el preámbulo de nuestra Constitución nacional: “… para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”.
Datos útiles
- Delegación Municipal Santa Trinidad. A cargo de Guillermo Appelhanz, promueven la puesta en valor de las tradiciones de los alemanes del Volga. Av. Libertad 758, Colonia 1, Coronel Suárez. T: (2926) 43-1593
- Fundación Raíces Pueblo San José. Proponen recorridos muy interesantes por la Colonia 2, con la iglesia como eje. T: (2926) 49-5401. IG: @fundacionraices.sanjose
- Turismo Comunitario Santa María. Guían por la Colonia 3, donde además pueden ofrecer comidas tradicionales. Fundamental incluir la Casa del Fundador en el recorrido. T: (2926) 40-3296. IG: @turismocomunitariosantamaria




