La conversión de dólar a pesos atenta contra la felicidad de los viajeros. Aquí va una selección de programas no evidentes para disfrutar de Manhattan y alrededores sin gastar mucho.
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Hay un dicho popular que proclama: “El que convierte no se divierte”. Y de verdad que, hoy más que nunca, conviene evitar la espantosa tentación de multiplicar los dólares a pesos cuando uno está en modo vacaciones. Dicho sea esto, aquí va una serie de actividades maravillosas para hacer en Nueva York que son gratis o por menos de tres dólares.
1. Conciertos en la gran catedral de NY

¿Quién no cae fulminado de amor por la bellísima silueta neogótica de la catedral de San Patricio? A diferencia de otras iglesias europeas, en este templo católico de fines del 1800, la entrada es gratuita. Pero, además, tiene otro condimento muy interesante: todos los domingos organizan conciertos de órgano for free. Los Sunday Afternoon Kilkgen Organ Recital Series son conocidos por la alta calidad de los músicos convocados y, tras el parate esperable durante la pandemia, reabrieron en octubre pasado. Comienzan religiosamente a las 15.15 y preceden a la misa de las 16 horas. No requiere de reserva previa (puede alojar hasta 2400 almas) pero para asegurarse de que no haya cambios de último momento y para conocer la programación, chequear en la web.
2. Little Island
Su forma es extraña y su ubicación, más: Little Island es el nuevo parque flotante, con extrañas formas escultóricas de hormigón, que parecen emerger del fondo del río Hudson.

Es de medidas compactas: ocupa poco menos de un kilómetro de superficie y se levanta sobre los restos del Muelle 54, destruido durante el huracán Sandy que azotó la costa de Nueva York en octubre de 2012 (toda esa zona costera está en fuerte proceso de transformación).
Está al costado del corredor turístico: a minutos a pie del High Line, a la altura de las calles 13 y 14 y a dos cuadras del Chelsea Market. Además de los senderos serpenteantes tapizados de exuberante flora local, ofrece un patio de comida rápida bastante desangelado y un anfiteatro al aire libre con preciosas vistas del río y de Nueva Jersey.
Un dato para los fans de la arquitectura: lleva la firma del prestigioso estudio londinense Heatherwick, el mismo que diseñó el escultórico The Vessel, en Hudson Yards.
¿La mejor hora para ir? Temprano por la mañana para escaparle a las hordas. Su horario es de 6 de la mañana hasta las 20 horas, durante el invierno.
3. Teleférico a Roosevelt Island
Cuando uno ve este funicular, que asociamos a una escenografía montañosa, la sensación que nos despierta es de extrañeza. ¿Qué hacen esas dos moles rojas metálicas sobrevolando un paisaje tan pero tan urbano? Con el mismo valor del viaje en subte y el mismo ticket ($2.75), uno se puede trepar feliz cual niño dentro de la cabina, flotar sobre el puente de Ed Koch Queensboro, y tres minutos después aterrizar en la isla de Roosevelt, ubicada sobre el East River.

Esta isla, que se extiende a lo largo de 3 km, tiene su propio encanto: parece detenida en el tiempo, con una cadencia definitivamente pueblerina, pocos comercios, edificios de altura baja, algunas ruinas históricas (como el hospital leprosario) y el campus tecnológico de la prestigiosa universidad de Cornell que acaba de estrenar hotel: el Graduate Roosevelt Island Hotel.
El punto más turístico para visitar, exagerando un poco, es el Four Freedoms Park, un parque ubicado en el extremo sur, óptimo para disfrutar de magníficas vistas del edificio de las Naciones Unidas. Creación de Louis Kahn, icónico arquitecto estadounidense, fue inaugurado en mayo de 2012, casi 40 años después de que fue proyectado (la tardanza se debió a un sinfín de problemas de financiación).

Dato importante: la estación queda en la calle 59 y Segunda avenida, en el Upper East Side. Para evitar mayor gasto se puede volver caminando por el puente.
4. Governors Island
Es un destino precioso cuando uno desea o necesita escaparse durante un par de horas del frenesí de Manhattan. No hay prácticamente autos. El aire es prístino. Y las vistas de la Estatua de la Libertad y del perfil sur de Manhattan son extraordinarias.

Y, el acceso es otro programa en sí mismo. La única manera de llegar a esta isla de 70 hectáreas ondulantes y tapizadas de verde es a bordo de un ferry que tarda 15 minutos, tiempo ideal para bajar los decibeles y poner un pie en este vergel que fue durante siglos base defensiva y completó su vida militar en 1996. Recién en el 2006 –bajo un programa de rehabilitación intenso–, se convirtió en un parque abierto al público que ofrece recreación, actividades para chicos (se enorgullecen de tener los toboganes más largos de la ciudad, de 17 metros de largo cada uno), conciertos al aire libre, muestras de arte, entre otros interesantes etcéteras.
Por momentos, uno siente que viaja en el túnel del tiempo hacia la época colonial. Hay fortificaciones, piezas de artillería casonas de estilo colonial sureño, construidos a lo largo del 1800, para alojar oficiales y sus familias.
Importante: el viaje en ferry es gratis durante el fin de semana, si se aborda antes del mediodía (sino, cuesta u$s 3 el viaje de ida y vuelta; recomiendan fervorosamente hacer reserva online solo del viaje de ida.
Otro dato: organizan tours gratis que salen del Soissons Landing Welcome Center los sábados y domingos a las 10:45 am, 12:45 y 14:45.
5. Whitney Museum y Frick Madison Museum

Una aclaración importante: ya no se puede entrar espontáneamente al Whitney Museum, especializado en arte americano, durante estos tiempos raros: exigen comprar la entrada on line y poner la tarjeta por el valor de 25 dólares (digámoslo con todas las letras: son 5000 pesos que duelen). Salvo una excepción a la regla: bajo la modalidad de Pay what you Wish –opción que tuvo el Metropolitan pero solo funciona para residentes locales– los viernes entre las 19 y las 22 horas se puede ir prácticamente gratis. Uno o dos dólares son suficientes si el bolsillo aprieta. Con el plus de que se compra on line y se evita el cara a cara en la boletería física.

El magnífico edificio firmado por el arquitecto Marcel Breuer tuvo otros locatarios: fue sede del Whitney, después del Met y desde principios de este año, se ha convertido en la casa temporaria de la Frick Collection, un centro de arte especializado en los grandes maestros europeos (hablamos de Ingres, de Rembrandt, de Tiziano, de Turner, de Velázquez, de Vermeer). Esta institución también ofrece la modalidad de “pague lo que desea” los jueves entre las 16 y las 18 horas y te la hacen más fácil: comprando on line están las diferentes opciones de precio que van desde el dólar hasta escalar a los 22, cifra habitual.
Ubicación: 945 Madison Avenue y 75th Street.
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