Un proyecto innovador en La Cinacina, liderado por May Borovinsky, que no sólo embellece el lugar, sino que también promueve la biodiversidad y la conexión con la naturaleza.
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Alma está sentada sobre un banco de cemento, al borde de una lagunita, por donde deambulan algunos patos. Tiene las manos llenas de tierra porque está haciendo bombas de semillas. Ella es parte del grupo de jardineras jóvenes que comanda May Borovinsky, el alma inquieta detrás de los proyectos de paisajismo y naturalismo que están generando un nuevo polo de atracción en la Estancia La Cinacina, en especial, el Laberinto Pampa, que incluye más de 4 mil plantas de bambú.

La historia comenzó hace unos cuatro años, cuando el dueño de la estancia, Claudio Liberman, le propuso a May la idea. Ella no lo dudó y puso a rodar su trayectoria en proyectos en entornos urbanos y rurales, integrando naturaleza, arte y comunidad. Pero el laberinto supuso algo más. Un mensaje incluso para sus “procesos internos”, una fuente inagotable de enseñanzas. “Acá estamos jugando, es un work in progress sin final”, explica.

Lo primero que hizo May fue buscar “una planta que sirviera para este ambiente y este suelo”. “Hice un posgrado en la Di Tella sobre arquitectura del paisaje. Sabíamos que el bambú iba a funcionar, pero no teníamos mucha más información”, agrega. En un curso en la Universidad de Cali, dice, se le “abrió todo otro mundo”. “Hay más de 1600 especies de bambú, teníamos que elegir cuáles íbamos a plantar. Probamos más de 15 y funcionaron menos de 10. Las sembramos muy juntas para que se hagan compañía. Había mucha incertidumbre, de la buena”, apunta.

May indica el ingreso a uno de los dos laberintos (uno dedicado a la contemplación y el otro al cumplimiento de la meta), que está señalado con una suerte de torii hecho con cañas pintadas de rojo. Camina acariciando las hojas de los bambúes, enseñando sobre las diversas especies y contando todo lo que sabe acerca de las propiedades de esta planta capaz de regenerar los suelos degradados.

En una pequeña demostración con herramientas hechas de caña de bambú, May revela su inspiración y el proceso detrás de la creación de este espacio, diseñado para reconectar con la naturaleza. El entorno, especialmente la laguna poblada de nutrias y peces que “llegaron solos”, complementa perfectamente su visión.

Un concierto de cotorras, chimangos, calandrias y horneros forman el telón musical de una tarde que empieza a irse. May aprovecha para contar algunos secretos del diseño inspirado en las formas clásicas de la platería criolla. Fueron dos plantillas: la pluma de ñandú y la flor del pensamiento. La primera, realizada con dos especies de bambú entremezcladas, simboliza la búsqueda, pérdida y encuentro. La segunda, creada con diversas especies de esa planta, invita a la contemplación y desacelera la mente.

“Esto es un oasis”, dice May. De su cuello cuelga una especie de rosario inspirado en la naturaleza, en el canto de los pájaros, el vapor del invierno, el ruido de las hojas y el sol que a todo le da vida. “El laberinto no está pensado sólo como una atracción turística”, advierte. El espíritu que la moviliza está básicamente centrado en transformar este lugar en un remanso, casi aislado del mundo. “Estamos armando jardines con plantas nativas y un corredor biológico, junto a la vía, con talas, cinacinas, ceibos, anacahuitas y otras más. Estamos en proceso”, insiste.

El Laberinto Pampa es, sin duda, una novedad “extraña” para estos pagos, que se acopla a la perfección a la propuesta de Areco. No sólo por la ubicación (muy cercana al centro), sino porque está dentro de una de las estancias más icónicas. El laberinto está disponible para los huéspedes del hospedaje rural, pero también para visitantes ocasionales que pueden disfrutar de esta obra de arte viviente y refugio de biodiversidad.

Datos Útiles
El Laberinto Pampa está ubicado dentro de la estancia La Cinacina. El ingreso es sobre la calle Mitre 9.
IG: @laberintopampa
Por las intensas heladas de este invierno, las próximas actividades del laberinto están programadas para la primavera.
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