La Estupa Samantabhadra es un monumento budista único en Argentina que atrae a viajeros en busca de paz interior y conexión espiritual.
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La energía especial del valle de Epuyén, un pueblo de espíritu ecológico a 35 km de El Hoyo, motivó a la mexicana Alejandra Almada a construir una estupa en medio de bosques de cipreses, maitenes y coihues. Es la más grande de la Argentina y se diseñó de acuerdo con las tradiciones budistas, con proporciones exactas e instrucciones precisas acerca de su orientación, geometría sagrada y contenidos de valor simbólico.

El monumento blanco se levanta en medio de las colinas, al final de un camino de tierra. Fue construido en 2011 gracias a las donaciones de dos familias y consagrado con todos los rituales por monjes tibetanos que vinieron especialmente de la India.

La Estupa Samantabhadra convoca a amantes del budismo y de la vida espiritual, con una agenda de actividades que incluye meditaciones guiadas, retiros y charlas. Muchos se acercan para rodearla en el sentido de las agujas del reloj, como reza la creencia, giran las ruedas de oraciones y recitan los mantras.

Según su web oficial, las estupas “son monumentos espirituales que reflejan la armonía y la perfección de los principios universales; son la mente compasiva y sabia de los maestros que invitan a la mente humana a despertar a su máximo potencial. Su fuerza transformadora promueve un mensaje de paz interior, tranquilidad y el desarrollo de un buen corazón, cualidades indispensables para generar paz universal”.
Por un simple efecto de contraste, este monumento de 12 metros de altura, rodeado de 108 mástiles con coloridas banderas, es divisible desde la distancia. Pero además, todo el conjunto -estupa y entorno- son una invitación a sumergirse en la introspección, inundarse de energía positiva y sabiduría espiritual.

Quienes circunvalan este monumento, lo hacen al ritmo del “Om Mani Padme Hum”, el mantra más famoso budismo que busca reencontrar al ser humano con la generosidad, la ética, la tolerancia y paciencia, la perseverancia, la concentración y la sabiduría.

La Estupa abre todo el año, y se llega luego de descender por un sendero que deja adivinar de a poco el contorno del templo y sus banderines de colores que se mueven con el viento. No hay que dejar el pueblo sin visitarla: es una atracción turística más allá de su sentido espiritual. Es con entrada libre, abierta a toda hora y a todos los que quieran meditar o, simplemente, conectarse con la naturaleza en un entorno de silencio y belleza.

Datos Útiles
Samantabhadra
(02945) 51-1045.
info@cesamantabhadra.com
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