
Desfiles, invitados y tendencias: un ticket a la primera fila del Milan Fashion Week
Uno de los eventos de moda más importantes del año desde adentro
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La Semana de la Moda de Milán arrancó con días de sol y, como siempre, tuvo un poco de todo en términos de estilos y tendencias.
Como siempre, resulta interesante observar quiénes ocupan la primera fila. Más allá de las celebridades consagradas, el Fashion Week también funciona como termómetro para detectar a los nuevos VIP e influencers que cada marca elige impulsar. Así, en Milán no pasó desaperciba una nueva generación de creadores digitales que funcionan casi como editores de moda entre los que se destacan Beka Gvishiani de Stylenotcom, Hanan Besovic de Ideservecouture, y Lyas entre otros.
Aquí, un panorama de los mejores desfiles desde la front row.
Fendi

El debut de Maria Grazia Chiuri al frente de Fendi marcó un regreso a lo esencial. Su primera colección para la casa apostó por el traje sastre negro como eje central, entendido como símbolo de feminidad y homenaje a la historia de la firma, así como a las cinco hermanas Fendi. Bajo el lema “menos yo y más nosotros”, la diseñadora planteó una propuesta sobria y colectiva, con siluetas depuradas y materiales nobles como terciopelo, seda y piel.
El negro fue el gran protagonista del otoño-invierno 2026/27, apenas interrumpido por acentos en rojo, blanco y verde militar. Trajes con camisas blancas, vestidos de encaje y abrigos de pelo marcaron el ritmo de la colección. También hubo espacio para el denim, y pantalones cargo, en un intento por equilibrar romanticismo y funcionalidad. El Baguette —ícono absoluto de la casa— reapareció en nuevas versiones, desde estampados animales hasta bordados brillantes.
La primera fila acompañó ese mensaje con una mezcla de celebridades cercanas a la marca y figuras de fuerte visibilidad mediática. Aitana tenia un look completamente negro con una campera militar de cuero oversize y un Baguette de leopardo. Uma Thurman eligió la fórmula clásica de camisa blanca y pantalón sastre negro, llevo el pelo con ondas atado en una colita baja.
La influencer Chiara Ferragni volvió a la Semana de la Moda de Milán con un vestido de encaje escotado, abrigo corto con detalle de pelo y uno de los nuevos Baguette, mientras Dakota Fanning lució un traje negro dejando ver un sujetador satinado y un Baguette con estampado de cebra.
Max Mara
Max Mara presentó History and Modernity, una colección que mira al pasado para redefinir el presente. Ian Griffiths tomó como inspiración a Matilde di Canossa, una de las figuras femeninas más poderosas de la Edad Media.
En pasarela dominaron los abrigos amplios de hombros marcados, incluido el regreso del icónico 101801 coat, faldas maxi de cashmere con estructura, túnicas y botas altas, muchas de ellas planas o por encima de la rodilla. El Teddy coat reapareció en nuevas versiones, mientras que las capas de lana y los detalles en clavículas y hombros reforzaron una silueta imponente. La paleta fue sobria: marrón chocolate, y negro en su mayoría de looks monocolor, trabajados en materiales nobles como cashmere, alpaca, y mohair.

En la primera fila actrices como Paz Vega —con traje oversize, blusa y mocasines con borla— compartieron espacio con figuras como Olivia Palermo y editoras internacionales.
Prada
Prada eligió un formato poco habitual: apenas 15 modelos y cuatro salidas por cada una. En total, 60 looks construidos a partir de una idea simple: el layering como herramienta cotidiana.
La colección para Otoño/Invierno se apoyó en la superposición: sastrería, punto, vestidos satinados, bordados y transparencias convivieron en un mismo conjunto. Bermudas y faldas marcaron la silueta, acompañadas por medias altas y botas bajo la rodilla que concentraron gran parte de la atención. La paleta comenzó en negro, gris y beige, y fue revelando estampados vibrantes y capas interiores con más color a medida que avanzaba el desfile.

En Prada, el front row tuvo casi tanto peso como la pasarela. Antes de que comenzara el show, la expectativa giraba en torno a un invitado que aún no había llegado: una fila de guardias custodiaba asientos vacíos mientras celebridades y referentes de la industria ya estaban ubicados. Carey Mulligan, Sarah Pidgeon, Caitlin Clark y Eileen Gu conversaban en primera fila, junto a influencers como Chiara Ferragni y Charli D’Amelio.
El momento clave llegó un minuto antes de que se apagaran las luces: Mark Zuckerberg ingresó acompañado por Priscilla Chan, escoltado con una precisión casi presidencial. Se sentó junto a Anna Wintour, Eva Chen y ejecutivos del grupo, entre ellos Lorenzo Bertelli y Andrea Guerra. La escena dejó en claro algo: en Prada, la conversación ya no es solo moda. Es tecnología y cultura global compartiendo la misma fila.
Emporio Armani

En el Teatro Giorgio Armani, escenario habitual de la casa, Emporio Armani presentó Maestro, su colección Otoño-Invierno 2026/27.
Bajo la dirección creativa de Silvana Armani y Leo Dell’Orco, la firma reafirmó su ADN clásico con una mirada ligera y urbana. La colección evocó la estética de los años 20 ingleses. Vimos sobre la pasarela sastrería monócroma de líneas limpias, gorras planas combinadas con abrigos y una construcción precisa que define la silueta sin rigidez. Pantalones de vestir impecables, chalecos entallados, trajes cruzados y abrigos estructurados.
La paleta cromática incluyó negro, marrón y una amplia gama de grises, con intervenciones de azul, especialmente en el denim, y pequeños acentos en rojo y violeta.
En la primera fila, el equilibrio entre moda, espectáculo y deporte volvió a marcar el pulso de la semana. Kendall Jenner acompañada de Nicholas Galitzine (avivando los rumores de su relación) y Elodie, encabezaron una lista de invitados que incluyó al embajador de la marca, Joseph Zeng, y al actor Tommaso Donadoni.

Valeria Mazza, musa histórica del diseñador, asistió junto a Alejandro Gravier y su hija Taína, consolidando una presencia argentina fuerte en el Teatro. También estuvieron los protagonistas de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, como Arianna Fontana, Lisa Vittozzi, Marco Fabbri y Charlène Guignard, quienes lucieron los uniformes oficiales firmados por EA7, reforzando el vínculo entre la casa y el deporte de alto rendimiento.
Moschino
En el desfile de Moschino quedó claro que la primera fila ya no pertenece solo al sistema tradicional de la moda. Los artistas musicales son hoy parte central de ese escenario y su presencia tiene impacto global inmediato. Duki y Emilia Mernes, sentados en primera fila, fueron de los más fotografiados de la jornada.
Duki apostó por un total look beige con impronta urbana: campera liviana, pantalón ancho bordado con flores rojas y verdes y remera estampada. Completó el conjunto con gafas oscuras y un bolso en tonos crudo y marrón. Emilia, por su parte, eligió un trench clásico con detalles dorados y stilettos marrones.

La colección, dirigida por el diseñador argentino Adrián Appiolaza, propuso un homenaje visual y conceptual a la cultura argentina. Bajo una narrativa atravesada por la nostalgia Moschino presentó su Otoño-Invierno 2026 reinterpretando íconos nacionales con el sello irreverente de la firma.

Entre los guiños más evidentes apareció la figura de Eva Perón pixelada sobre una remera, el Obelisco porteño transformado en protagonista de un vestido de líneas simples y silueta marcada, y Mafalda estampando su clásico “¡BASTA!” en una remera. También hubo referencias más sutiles, como detalles inspirados en el fileteado porteño y el tejido artesanal.
La bolsa de churros convertida en accesorio de lujo aportó el toque lúdico característico de la casa, mientras que el cierre, con un tango en pasarela, volados en mangas y dobladillos en movimiento, terminó de subrayar la identidad argentina del desfile.
Gucci

La colección, titulada Primavera, se presentó en el Palazzo delle Scintille con el debut de Demna al frente de Gucci con una puesta cargada de referencias al archivo de la casa. Muchas siluetas y actitudes remitieron a la era de Tom Ford de fines de los noventa: sensualidad, brillo estratégico y una mujer segura y sexy. La ambientación dialogó directamente con el imaginario renacentista florentino. Gucci tomó como referencia La nascita di Venere de Sandro Botticelli, obra emblemática de la Gallerie degli Uffizi, incorporando esa idea de belleza clásica, nacimiento y mito italiano dentro de una puesta contemporánea.
En pasarela hubo apariciones estelares cómo Vivian Jenna Wilson, quien sorprendió entre las modelos, mientras Kate Moss cerró el desfile con un vestido negro ceñido al cuerpo, cubierto de cristales y espalda completamente descubierta. Un detalle concentró todas las miradas: ropa interior con el logo Gucci en oro blanco y diamantes visible en la cadera. De fondo, la voz de Ornella Vanoni con “Tu sì ’na cosa grande” aportó una emoción italiana inesperada.
La colección estuvo compuesta por cuero efecto cocodrilo en bolsos, pantalones y chaquetas; faldas con cierres visibles de aire utilitario; uno de mis looks favoritos fue un trajes de satén y un trench color crema que equilibró el conjunto. El encaje —negro y marrón— apareció en transparencias, mientras el denim combinado con botas altas actualizó la propuesta. Las gafas de sol amplias y opacas completaron los looks.
La primera fila estuvo a la altura del espectáculo. Demi Moore acaparó flashes con un look de cuero ajustado, peinado wet y su chihuahua Pilaf en brazos. También asistieron Emily Ratajkowski, Paris y Nicky Hilton, Georgina Rodríguez, Romeo Beckham, la tenista Aryna Sabalenka y el piloto Andrea Kimi Antonelli. Diseñadores como Donatella Versace y Alessandro Michele observaron atentos el nuevo rumbo de la casa.





