Pertenecen al proyecto Domaine Nico, que solo elabora esta variedad en busca del “gran Pinot Noir argentino”
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El Pinot Noir es la más esquiva de las variedades tintas. Difícil de cultivar, más difícil aún es lograr ejemplares de muy alta gama a partir de sus uvas. Y no solo eso. A estos obstáculos se suma la enorme expectativa que despierta esta variedad entre los conocedores. Pues algunos de los más reputados vinos del mundo –aquellos que se producen en la Borgoña francesa, por ejemplo– están elaborados con Pinot Noir.
En otras palabras: la vara del Pinot es muy alta.

De ahí que sea una gran noticia que dos vinos argentinos hayan sido premiados en un prestigioso certamen internacional realizado en Londres, donde dos vinos de la bodega Domaine Nico obtuvieron Medalla de Plata. El concurso es la edición 2026 de The Global Pinot Noir Masters, que organiza la publicación británica The Drinks Business; los vinos son Domaine Nico Grand Père 2024 y Domaine Nico La Savante 2024.
Un proyecto ambicioso
Domaine Nico es un proyecto creado por Laura Catena, con foco en el Pinot Noir. Nace en 1993 con la plantación en Villa Bastías, Tupungato (Mendoza), de distintos clones (variedades genéticas de una misma cepa) con la ambición de elaborar un “gran Pinot Noir argentino”. Años más tarde, el proyecto tomó vuelo con la conformación de un equipo especial para llevarlo adelante, integrado por Roy Urvieta como enólogo y Alejandro Vigil como director.
Desde la llegada al mercado de los primeros vinos del proyecto, con la cosecha 2016, Domaine Nico ha obtenido altos puntajes de la crítica especializada y distintos reconocimientos internacionales, como el que ahora llega de la mano de The Global Pinot Noir Masters, donde compitieron vinos de Europa, América, África y Oceanía.
“Para nosotros, estos dos vinos son ejemplos muy claros de cómo el Pinot Noir puede ser un verdadero mensajero del terroir, del paisaje. Desde el punto de vista de la elaboración no hay grandes diferencias entre ambos. La diferencia está en el lugar”, comentó Roy Urbieta.

“Grand Père proviene de un viñedo plantado a 1120 metros de altura en Villa Bastías, con suelos pedregosos y presencia de limo, mientras que La Savante nace en Gualtallary, a 1450 metros, de suelos franco arenoso-limoso con carbonato de calcio en profundidad. Estos vinos reflejan la enorme variabilidad que tiene Mendoza en suelos y climas, lo cual nos permite hacer vinos con mucha elegancia, frescura y textura”, concluyó Urvieta.



