Más de 1,5 millones de personas en 30 países ya compitieron en esta nueva modalidad que incluso llevó a los gimnasios a modificar sus instalaciones para permitir su prácica
8 minutos de lectura'


En el calendario porteño de carreras de calle pisa fuerte una nueva disciplina que, tras convocar a millones de personas en todo el mundo, ahora atrae el interés de nuestros deportistas amateurs. Conocidas popularmente como carreras híbridas, combinan el running con estaciones de entrenamiento funcional que los corredores (solos o en equipo) deben atravesar para llegar a la meta.
En la Argentina, el auge de estas competencias quedó expuesto el último fin de semana, cuando unos 1500 competidores se reunieron en Parque Roca para participar de la tercera edición de la Hybrid Race Argentina, cuya convocatoria se triplicó en solo un año. Ese crecimiento también se verifica en los gimnasios, muchos de los cuales reformularon sus salones para adaptarse a esta actividad nacida en Alemania.

De lo que no hay dudas es de que se trata de un fenómeno global que está en su punto de inicio, creciendo de forma explosiva. Días atrás, The New York Times publicó un artículo al respecto que aporta cifras elocuentes: a la fecha, más de 1,5 millones de personas en 30 países han competido en al menos una carrera híbrida y en el lapso de un año la competencia que se realiza en Nueva York triplicó su convocatoria, saltando de 15.000 a 50.000 participantes.
“Las carreras se agotan en minutos y, en algunas ciudades, tienen listas de espera de miles de personas”, escribió Danielle Friedman en el diario neoyorquino.
A nivel local
Si lo que la gente consulta en Google da cuenta de sus cambios de hábitos, entonces el Crossfit tiene los días contados y su sucesor no es otro que el entrenamiento híbrido, que además de protagonizar carreras obligó a reformular las instalaciones de unos 15.000 gimnasios en todo el mundo, que hoy ofrecen este entrenamiento. Liderado a nivel global por la marca Hyrox, el entrenamiento híbrido explotó de consultas en la web. Tímidamente en 2024, pero exponencialmente entre 2025 y 2026, la gente busca cada vez más información sobre esta nueva disciplina, al tiempo que decrece el interés por el Crossfit.

“El crecimiento viene siendo exponencial. En gran parte, porque conecta con un público más amplio que otras disciplinas: corredores que incorporan fuerza, gente de gimnasio que busca un objetivo concreto y atletas de entrenamiento funcional que encuentran un nuevo formato de desafío –explica Santiago Comba, director deportivo de la Hybrid Race que se volverá a correr el 12 y 13 de septiembre–. Además, hay una tendencia clara hacia entrenamientos más estructurados y sostenibles en el tiempo, con foco en la resistencia. El formato híbrido encaja muy bien en ese cambio porque es exigente pero accesible, y permite que muchas más personas puedan participar sin necesidad de un nivel técnico previo alto”.
Las causas del crecimiento son más que claras a ojos de los especialistas. “Este tipo de entrenamiento híbrido vino a ocupar el espacio del Crossfit, pero con una propuesta más inclusiva y accesible –reafirma Guillermo Vélez, director general y cofundador de la publicación especializada Mercado Fitness–. A diferencia del Crossfit, el entrenamiento híbrido no tiene una técnica extremadamente compleja, lo que amplía el número de personas que pueden animarse a participar. Aunque sí exige una buena preparación física”.

“Está pensado para que puedan practicarlo personas de todas las edades, ya sea en forma individual o en duplas, y lo mismo aplica a las competencias. En otras disciplinas no podés competir si no tenés cierto nivel”, dice Francisco José Martínez Frugoni, de 46 años, que desde hace dos participa de entrenamientos y competencias de esta disciplina.
“En estas carreras el foco está puesto en el recorrido, en el desafío personal y en la experiencia completa, no solamente en ganar –explica Comba–. Es un formato que cambia la lógica tradicional del deporte competitivo: permite que participe todo tipo de público, desde atletas experimentados hasta personas que se preparan para su primer evento. Las carreras ordenan el entrenamiento, generan comunidad y le dan sentido al proceso. Son el objetivo que hace que la gente entrene con constancia, motivación y una meta concreta”.
Vélez hace hincapié en el potencial de generar comunidad a través de esta disciplina: “Como en todas las actividades grupales, en el entrenamiento híbrido hay un factor social muy potente. La gente entrena en comunidad, comparte todo el proceso y después, eventualmente, llega la celebración de los logros. Esto tiene un impacto positivo en los niveles de adherencia. Por eso cada vez más gimnasios ofrecen este tipo de propuestas, e incluso están creando espacios específicos como respuesta a la demanda creciente”.

“El aspecto social es central –dice Comba–. El entrenamiento híbrido se construye mucho en grupo porque el formato de carrera genera objetivos compartidos, procesos de preparación similares y una experiencia colectiva antes, durante y después del evento. Eso hace que sea una disciplina especialmente integradora. Personas con distintos niveles pueden entrenar y prepararse juntas, y participar del mismo recorrido, cada una con su propio objetivo”.
“Se genera un sentimiento de pertenencia inexplicable. Te invitan a participar de otros grupos de entrenamiento, se comparte mucho lo que cada uno hace en términos de hidratación, alimentación o en la forma de hacer los ejercicios... ¡Se charla mucho y se hacen muchas amistades! Esto no ocurre con todas las disciplinas, muchas de las cuales son más cerradas”, dice Francisco, que aclara que también participa de competencias de ciclismo, de running y de trail, entre otras.
Particularidades y beneficios
“El crecimiento de esta actividad viene acompañado de una mayor conciencia a nivel mundial sobre la importancia de la salud y de llegar a la adultez en buenas condiciones físicas –sostiene Federico Alejandro Saini, creador de la cadena de entrenamiento híbrido Housefit–. En los años 90, la tendencia se enfocaba en el aumento de la masa muscular, sin contemplar los riesgos para la salud. Hoy el escenario cambió: existe una mayor conciencia sobre cómo nos alimentamos y cómo nos cuidamos, sin recurrir a fármacos como en épocas anteriores”.

La conciencia en torno al cuidado de la salud se ve respaldada en el entrenamiento híbrido por un aspecto que destacan quienes lo practican: “La forma en que se combina la parte de running con los ejercicios hace que el riesgo de lesiones sea muchísimo menor que en el Crossfit”, afirma Francisco.
¿En qué consiste exactamente el entrenamiento híbrido? “Es una modalidad que combina fuerza y resistencia (cardio) dentro de un mismo sistema de entrenamiento, con el objetivo de lograr un acondicionamiento corporal integral”, responde Saini, que cuenta que sus principales usuarios son personas de entre 25 y 45 años, “aunque cada vez se suman más mayores de 45, atraídos por el enfoque saludable y controlado”. Y agrega: “Entre ellos se destacan runners que buscan mejorar su rendimiento y evitar lesiones, ciclistas y triatletas. También se suman muchas personas provenientes del gimnasio tradicional, cansadas de la rutina sin dinámica. Un caso particular es el de los ex crossfitters, que encontraron en esta modalidad una mejora notable en su salud, con menor riesgo de lesiones”.
Saini enumera los beneficios de esta forma de entrenamiento: “A nivel salud, el entrenamiento híbrido genera aumento de la capacidad aeróbica y anaeróbica, reducción del estrés y mejora del descanso, prevención de enfermedades metabólicas y mejora del sistema cardiovascular. A nivel rendimiento, genera mayor resistencia, más fuerza funcional y mejor recuperación. Y a nivel estético, descenso de grasa corporal y tonificación muscular”.
“Lo que lo diferencia de otras disciplinas es su lógica: no entrena capacidades aisladas, sino la transición entre ellas –señala por su parte Santiago Comba–. Pasar de correr a empujar, de levantar a volver a correr, y seguir siendo eficiente en todo momento. No se trata solo de ser fuerte o rápido, sino de sostener rendimiento cuando el cuerpo ya está exigido”.
Desde su propia experiencia, Francisco Martínez Frugoni describe: “Es como un entrenamiento funcional al que le agregaron la parte aeróbica y un poco más de peso. Tenés ocho ejercicios que trabajan todo el cuerpo, y cada vez que terminás un ejercicio corrés un kilómetro. Este esquema te lleva al límite, pero sin lesionarte”
“Tiene una energía de equipo: fuerza, run, bike, row y ski –retoma Saini–. Quien asiste a la clase no va a pensar qué hacer, sino a ejecutar directamente el trabajo del día, algo que hoy resuelve muchísimo. Y a diferencia del gimnasio tradicional, en el que se prioriza la hipertrofia o la fuerza pura, con descansos largos y poca exigencia cardiovascular, en el entrenamiento híbrido se levanta peso con el corazón trabajando a un ritmo constante”.
Por último, Comba remarca que el formato es accesible para todo público: “Los movimientos son simples, naturales y escalables, lo que permite que personas con distintos niveles de entrenamiento puedan participar y progresar. Es un entrenamiento con mentalidad de carrera: más simple en lo técnico, exigente en lo físico y transferible tanto al deporte como a la vida cotidiana”.








