
Lo mejor de Paris Fashion Week desde la primera fila
Los desfiles y diseñadores más relevantes de la temporada otoño-invierno 2026/27
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El primer día de París Fashion Week el clima es perfecto, con un sol que es un lujo para esta semana intensa. Ante tanto estímulo, resulta difícil hablar de una única tendencia dominante. Cada diseñador desarrolla su propio lenguaje e interpretación de la moda contemporánea. La modernidad hoy está en mirar hacia distintas épocas, reinterpretar archivos históricos o códigos clásicos para la vida moderna. Aquí, un panorama de los desfiles más relevantes.
Chanel
Chanel presentó su colección otoño-invierno 2026/27 en el Grand Palais. La puesta en escena fue una pasarela con piso brillante de color plateado y tornasolado que atravesaba el espacio mientras 15 grúas de construcción, pintadas en rojo, amarillo, verde, azul y blanco, se elevaban sobre el público.
Sobre la pasarela desfilaron78 looks que reinterpretaron algunos de los códigos más reconocibles de Chanel desde una mirada contemporánea. Las icónicas tweed jacket de la casa aparecieron en múltiples versiones —desde las más clásicas hasta reinterpretaciones con brillos, flecos o tejidos metálicos— acompañadas por polleras con aberturas, abrigos con y sin cinturón y pantalones de diferentes anchos.
El tweed volvió a ocupar un lugar central, aunque con un giro actual: trabajado con brillo y nuevas texturas como la resina y otros elementos característicos de las colecciones del diseñador Matthieu Blazy conocido por trabajar en el detalle y los géneros. Las carteras y los collares tenían apliques metálicos, las botones eran de nácar y los tejidos mezclaban colores de forma orgánica.

Uno de los ejes más claros del desfile fue el layering. Blazy construyó muchos de los looks a partir de capas superpuestas: chaquetas sobre vestidos, chalecos largos combinados con polleras plisadas deportivas —tanto mini como midi— y conjuntos donde estampados, texturas y accesorios convivían.
Algunos looks presentaban la cintura extremadamente baja, evocando las siluetas de los años 20, una idea que el diseñador reforzó con cinturones ubicados a la altura de la cadera o incluso del muslo.
La paleta de colores incluyo rojo, rosa, naranja y los clásicos negro y azul marino.
Los bolsos aparecieron en una amplia variedad de tamaños, desde versiones diminutas hasta modelos más amplios para llevar al hombro o en la mano. Se destacaron los zapatos abiertos de taco, junto con una extensa reinterpretación del clásico bicolor de Chanel, que en esta colección se transformó en versiones tricolores e incluso cuatricolores.
En el front row estuvieron Charlotte Casiraghi, Lily-Rose Depp, junto a Margot Robbie, Kylie Minogue, Teyana Taylor, l Bárbara Lennie y Amaia Romero entre otros.
Christian Dior
Christian Dior presentó su nueva colección de invierno 2026-2027 en la Semana de la Moda de París bajo la dirección creativa de Jonathan Anderson, con una propuesta que retomó una de las obsesiones históricas de la casa fundada por Christian Dior: la botánica. Flores de invierno, siluetas estructuradas y una mirada contemporánea sobre el archivo marcaron una colección que combinó romanticismo y precisión.
El desfile se desarrolló en una escenografía que recreaba un invernadero de cristal instalado en el Jardín de las Tullerías. En el centro del espacio, un estanque con nenúfares flotantes evocaba un paisaje inspirado en los jardines pintados por Claude Monet.

En pasarela, Anderson revisito algunos códigos históricos de la maison. La icónica silueta Bar reapareció entallada pero reinterpretada, acompañada por faldas muy cortas con pliegues y volúmenes marcados. También se vieron esmóquines y vestidos de líneas más sobrias, creando un contraste con las piezas más teatrales de la colección.
Las polleras fueron uno de los grandes focos del desfile, dejaban ver las piernas y le daban un twist contemporáneo a la silueta. Anderson retomó la referencia al histórico vestido Junon Dress de 1949, famoso por sus capas de pétalos bordados.

Uno de los looks más interesantes estuvo compuesto por una pequeña chaqueta gris perla combinada con una falda corta de gran volumen. El look sintetizó varias de las ideas centrales de la colección: proporciones inesperadas, feminidad y una reinterpretación contemporánea del legado Dior.
La inspiración floral atravesó toda la propuesta. Algunos looks incorporaron flores tridimensionales aplicadas, mientras que en otras la referencia aparecía de forma más sutil a través de pliegues, capas y volúmenes que evocaban pétalos. Incluso los accesorios siguieron esta narrativa, con sandalias inspiradas en nenúfares.
Los invitados en front row fueron, entre otros, Anya Taylor-Joy, el director Pedro Almodóvar, el músico y productor Pharrell Williams, y Charlize Theron.
YSL
Saint Laurent presentó en París una colección en la que Anthony Vaccarello volvió a explorar uno de los códigos más potentes de la maison: la sastrería. El desfile se realizó en el Trocadéro, con la Torre Eiffel como telón de fondo, en una puesta que también funcionó como celebración de los diez años de Vaccarello al frente de la casa.
La colección rindió homenaje a una de las piezas más revolucionarias creadas por Yves Saint Laurent: el icónico Le Smoking, el traje femenino que en los años 60 trasladó la sastrería masculina al guardarropa de la mujer y redefinió los códigos de elegancia contemporánea.
Trajes negros de líneas precisas, hombros marcados y proporciones estructuradas dominaron la pasarela. La colección mantuvo además una paleta contenida principalmente negro, con algunos contrastes sutiles.
En paralelo, Vaccarello continuó desarrollando otra de sus firmas dentro de la casa: los vestidos de encaje. Aparecieron en versiones largas y ajustadas al cuerpo, con encaje floral.

Los accesorios acompañaron esa estética con una escala marcada. Zapatos de taco fino y punta alargada, abrigos de pelo de gran presencia y piezas de impacto reforzaron un aire de maximalismo de los 80. Entre los guiños históricos apareció también una referencia al siglo XVIII, con una reinterpretación contemporánea del robe à la française, el vestido de volumen en las caderas.
En la primera fila, el desfile reunió a algunas de las figuras como Kate Moss, acompañada por su hija Lila Moss, la modelo Rosie Huntington-Whiteley y la actriz Zoë Kravitz.
Louis Vuitton
En el Cour Carré del Louvre Nicolas Ghesquière volvió a desplegar su universo creativo. Para esta temporada, el diseñador tomó como punto de partida la idea del viaje y la vida nómade.
La escenografía creada por Jeremy Hindle transformó el espacio. A lo largo de la pasarela se elevaban picos verdes que evocaban un campo abstracto, una cadena montañosa y la geometría de la pirámide del Louvre. El resultado era un entorno que mezclaba naturaleza y arquitectura.
Desde los primeros looks quedó clara la apuesta por el volumen y las proporciones inesperadas. Abrigos y capas rígidas con hombros sobredimensionados abrieron el desfile. A partir de allí, Nicolás desplegó una serie de looks donde las estructuras arquitectónicas y las asimetrías convivían con materiales y texturas combinadas. Patchworks, contrastes de colores y mezclas de tejidos aportaban un aire bohemio a la colección. Los pantalones incorporaron ribetes de piel a lo largo de las costuras o terminaban en volados justo por debajo de la rodilla.

Los accesorios tuvieron un papel central. Entre los más destacados aparecieron los grandes sombreros de rafia y, algunos como pequeños barcos de papel realizados en cuero, mientras que otros evocaban los tradicionales gorros rusos tipo ushanka.
También sobresalieron los vestidos de líneas más depuradas.

Algunas de las personas que estaban en primera fila eran Zendaya, Jennifer Connelly, Catherine Deneuve, Ana de Armas, Phoebe Dynevor, Chloë Grace Moretz y Natalia Vodianova.
Chloé
Chloé presentó su colección otoño-invierno 2026/27 en el auditorio brutalista de la Maison de l’UNESCO, bajo al dirección creativa de Chemena Kamali. Una niebla tenue que se escapaba del backstage envolvía los tobillos del público y las modelos, creando una atmósfera etérea.
Titulada “The Devotion Collection”, estuvo dominada por vestidos fluidos, blusas románticas, chaquetas ligeras y polleras que parecen moverse con cada paso.
Sobre la pasarela se vieron también abrigos de inspiración victoriana, capas amplias, ponchos y pieles sintéticas. Además los vestidos fueron grandes protagonistas del desfile, largos hasta las rodillas con volados en cuellos. Las capas de gasa parecían flotar.

La paleta de color incluía beige arena, camel, gris y verde oliva. Mientras que los accesorios aportaron acentos metálicos que elevaban los looks. Las botas altas por encima de la rodilla acompañaron las polleras y los vestidos.

Entre los invitados de la primera fila se encontraban Oprah Winfrey, Aimee Lou Wood, y Brooke Shields quien fue parte de la inspiración de la colección y se emocionó al ver sus fotos en el backstage.
Balenciaga
Para su segunda colección de prêt-à-porter al frente de Balenciaga, Pierpaolo Piccioli presentó ClairObscur, una propuesta que explora el diálogo entre opuestos, luz y sombra, archivo y contemporaneidad.
El desfile se desarrolló en un espacio sobre los Campos Elíseos. En el interior, una instalación de pantallas LED proyectaba paisajes del norte de California. La banda sonora, con guiños a Steely Dan, reforzaba una atmósfera cinematográfica que transformó la pasarela en un paisaje visual. La escenografía fue concebida junto al director Sam Levinson, creador de Euphoria, quien aportó una dimensión narrativa al desfile.
La colección se abrió con una serie de abrigos negros que remitían al legado de Cristóbal Balenciaga.

Pierpaolo retoma algunas de las formas más emblemáticas del archivo: volúmenes capullo, líneas tulipán y cuellos que enmarcan la cara con una sensación casi escultórica.
Entre los momentos más destacados se encuentran los vestidos de cóctel de drapeado preciso, chaquetas combinadas con leggings y abrigos estructurados.
La paleta de color estuvo predominada por el negro con acentos rojo, verde, y azul.

Schiaparelli
En el histórico Carrousel du Louvre, la pasarela elevada creo una atmósfera cargada de glamour de los años 90 reinterpretada desde una mirada actual.
Roseberry abrió el desfile con un traje sastre de tres piezas que trasladaba códigos tradicionalmente masculinos al cuerpo femenino, estableciendo desde el inicio uno de los ejes de la colección: una sastrería poderosa, precisa y cargada de carácter. A lo largo del desfile aparecieron trajes de pantalón de hombros marcados, chaquetas en versión mini con botones que parecían joyas y abrigos estructurados que reforzaban una silueta fuerte y casi arquitectónica.
El negro aportó dramatismo y sofisticación a las siluetas, mientras que el dorado apareció en cadenas, botones y detalles dorados característicos de la casa.
Entre las piezas más llamativas se vieron vestidos cut-out y estructuras que dejaban entrever la piel, así como prendas que jugaban con la ilusión óptica del cuerpo.
Los accesorios tuvieron un papel fundamental dentro del desfile.Zapatos con detalles escultóricos, bolsos con piezas metálicas doradas funcionaban casi como pequeñas obras de arte.



