
El contacto constante con el teléfono móvil puede contribuir a brotes de acné o reacciones cutáneas, según especialistas y estudios recientes
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Aunque las rutinas de cuidado de la piel suelen centrarse en productos y hábitos de higiene, un objeto de uso cotidiano como el celular puede incidir en la aparición o empeoramiento de problemas cutáneos debido a su contacto frecuente con el rostro.
El uso diario del teléfono móvil implica un contacto constante con las manos, superficies y el rostro. Este dispositivo acumula grasa, sudor, restos de maquillaje, polvo y bacterias, que pueden transferirse a la piel al apoyarlo contra la cara.
Además, el calor que emite y la fricción durante su uso pueden alterar la barrera cutánea y favorecer la obstrucción de los poros, según indicó el diario ‘TN’.
Aunque no existe un diagnóstico médico formal denominado “acné por celular”, especialistas advierten que este fenómeno es cada vez más observado en la práctica clínica.
El problema no responde a una única causa, sino a la combinación de suciedad acumulada, contacto repetido y manipulación constante del rostro mientras se utiliza el dispositivo.
Un factor que puede agravar el acné
El médico británico Munir Somji, fundador de DrMediSpa en el Reino Unido, explicó que “cuando la pantalla se presiona contra la piel, especialmente en las mejillas y la mandíbula, esa acumulación de residuos puede transferirse a la piel”.
También señaló que los teléfonos entran en contacto con múltiples superficies a lo largo del día, lo que acelera la acumulación de bacterias y grasa.
En la misma línea, el dermatólogo Derrick Phillips indicó que algunos pacientes presentan brotes de acné en un solo lado del rostro, coincidiendo con el lado en el que sostienen el teléfono durante las llamadas.
Este patrón asimétrico refuerza la relación entre el uso del dispositivo y las manifestaciones cutáneas.
Los especialistas coinciden en que el celular no suele ser la causa principal del acné, pero sí puede actuar como un agravante, especialmente en personas con piel grasa, sensible o propensa a brotes.
El acné, de hecho, afecta aproximadamente al 85% de los jóvenes entre 12 y 25 años y tiene una prevalencia global cercana al 9,4%, según revisiones epidemiológicas.
Reacciones alérgicas asociadas al uso del teléfono
Más allá del acné, el uso del celular también se ha vinculado con casos de dermatitis de contacto. Estudios médicos han documentado reacciones alérgicas relacionadas con metales presentes en los dispositivos, como el níquel y el cobalto.
Una revisión publicada en la revista Dermatitis identificó 37 casos de dermatitis alérgica vinculada a teléfonos móviles, señalando a estos metales como los principales desencadenantes.
Otro estudio realizado en Brasil y publicado en Contact Dermatitis detectó liberación de níquel en el 64,7% de los teléfonos analizados y presencia de cobalto en diferentes partes, incluido el cargador en el 41,1% de los casos.
Según la Academia Estadounidense de Dermatología, más del 18% de la población en América del Norte presenta alergia al níquel.
En estos casos, los síntomas suelen incluir enrojecimiento, picazón, descamación o eccema en las zonas de contacto, como la mejilla, la oreja o las manos, en lugar de lesiones típicas de acné.
Medidas simples para reducir el riesgo
Los especialistas recomiendan incorporar hábitos sencillos para minimizar el impacto del celular en la piel. Entre ellos, limpiar diariamente la pantalla y la funda con un paño de microfibra y productos adecuados para dispositivos electrónicos.
Somji destacó que “incluso una limpieza rápida una vez al día puede ayudar a reducir la acumulación de grasa y bacterias”, mientras que Phillips advirtió evitar productos agresivos como lavandina o detergentes fuertes.
Otras medidas incluyen el uso de auriculares o manos libres para evitar el contacto directo con la cara, no manipular el teléfono con manos sucias, evitar su uso tras hacer ejercicio o con maquillaje reciente y consultar a un dermatólogo ante la aparición de irritaciones persistentes.




