El misterio de la fibromialgia

Es un mal incluido dentro de las enfermedades reumáticas, pero que los médicos sólo ahora están empezando a reconocer
Es un mal incluido dentro de las enfermedades reumáticas, pero que los médicos sólo ahora están empezando a reconocer
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29 de marzo de 2000  

Un antiguo adagio afirma que no hay nada nuevo bajo el sol . Sin embargo, al parecer en medicina eso no es totalmente cierto. Es lo que demuestra un insidioso trastorno que sólo en los últimos tiempos obtuvo carta de ciudadanía en los consultorios: la fibromialgia .

Como su nombre lo indica, se trata de un mal que afecta los tejidos fibrosos, como tendones y ligamentos, y los músculos ( fibro =fibras, mios =músculos, algia =dolor). Su severidad varía diariamente, y el dolor puede cambiar de lugar llegando a ser más severo en aquellas partes del cuerpo que se utilizan con más frecuencia (el cuello, los hombros y los pies).

Aunque es una enfermedad de las consideradas reumáticas , la fibromialgia no ocasiona ningún problema en las articulaciones. No hay daño de tejidos, sino una mayor sensibilidad al dolor. "Estos pacientes tienen un umbral de dolor más bajo que la población normal", explica el doctor Ernesto Gutfraind, ex presidente de la Sociedad Argentina de Reumatología y jefe del Departamento de Medicina del hospital Santojanni.

En los pacientes con fibromialgia, el cóctel de neurotransmisores que se encarga de la transmisión de la sensación dolorosa sufre ciertas modificaciones. "El neurotransmisor P (de pain , dolor en inglés) -explica el doctor Roberto Sica, jefe de Neurología del hospital Ramos Mejía-, que se encuentra en la médula espinal, oficia de intermediario para la recepción del dolor desde la periferia hacia los centros superiores. En los pacientes con fibromialgia, así como en otros trastornos dolorosos, dicha sustancia está aumentada. La medicina todavía no sabe por qué.

"La serotonina -continúa Sica- se encuentra en el cerebro y su misión es regular la intensidad con que se percibe el dolor. En pacientes con fibromialgia está disminuida." Así, sobraría sustancia P y faltaría serotonina. La primera aumenta la intensidad de la transmisión dolorosa y la segunda impide la regulación de esa sensación tan potente que llega al cerebro.

"Para contrarrestar -explica el especialista- utilizamos una serie de medicamentos. Para aumentar la cantidad de serotonina se utilizan inhibidores de la recaptación de serotonina. Pero no hay medicamentos para disminuir la sustancia P."

Las señales

Además de los dolores musculares, la fibromialgia presenta una larga lista de síntomas:

  • Trastornos del sueño: los padecen el 75 por ciento de estos pacientes. Les cuesta dormirse o mantenerse dormidos. Así, el sueño no cumple con su función reparadora.
  • Anquilosamiento: el cuerpo se torna rígido, particularmente por la mañana o después de estar parados o quietos durante un tiempo prolongado.
  • Malestar abdominal: trastornos digestivos, estreñimiento o diarrea. Algunos pueden experimentar dolor al tragar líquidos o alimentos.
  • Problemas genitourinarios: mayor urgencia para orinar. En las mujeres puede ocasionar períodos menstruales y coitos dolorosos.
  • Parestesia: hormigueo de los miembros.
  • Sensibilidad a la temperatura: las personas con fibromialgia también sienten más intensamente los cambios climáticos y exhiben una sensibilidad ambiental aumentada (a los olores, ruidos, luz).
  • Vértigo: aunque aún no se sabe con seguridad, se supone que esto se debe a que afecta los músculos esqueléticos de la visión. Puede aparecer confusión visual al conducir un auto, leer un libro o seguir objetos con la vista.
  • Dolores de cabeza.
  • Cambios de humor: depresión y ansiedad.
  • El remedio

    Mientras dormimos, el cuerpo produce hormona de crecimiento, encargada de regenerar los tejidos. Debido a sus problemas de sueño, los pacientes con fibromialgia no tienen una producción óptima y por lo tanto suelen sentir un gran cansancio durante el día. Para contrarrestarlo, los médicos aconsejan realizar actividad física, que ayuda a secretar estas hormonas durante el día y a lograr un sueño reparador. Los dos puntos básicos que un paciente debe tener en cuenta más allá de la farmacología (como, por ejemplo, analgésicos) es reducir el stress y adoptar un programa aeróbico. Ambos cuidados son importantísimos y mejoran notablemente su calidad de vida.

    "Los mejores ejercicios son los de bajo impacto: caminata, natación y ciclismo -explica el doctor Norberto Furman-. Hay que progresar suavemente en intensidad y se deben mantener a lo largo de toda la vida. Para lograr la relajación muscular y devolver la agilidad perdida son muy buenas las técnicas manipulatorias, como los masajes. Y hay que saber que pese a que este trastorno puede hacernos sufrir, no es mortal."Aprender técnicas de relajación y realizar baños de inmersión con agua tibia es otro consejo del especialista.

    Un trastorno femenino

    Como la padecen mayormente las mujeres, los genetistas se abocaron a buscar a la fibromialgia una causa ligada al género. Si embargo, hasta ahora no se ha identificado un gen que la condicione. "No está limitada al sexo femenino -afirma Enrique Gadow, genetista del Cemic-, como la hemofilia, transmitida por las mujeres y padecida por los hombres. No tiene un patrón de herencia, sino que es poligénica y muctifactorial. Podría heredarse una predisposición, pero entonces se necesita un factor ambiental que la desencadene." Este factor ambiental puede ser una situación de stress físico o psicológico muy importante. O también un accidente: en 1997, el científico israelí Dan Buskila presentó un estudio sobre la relación entre las lesiones de la columna cervical y el comienzo de la fibromialgia, y encontró que hay una posibilidad 13 veces mayor de padecerla luego de una lesión de cuello.

    El doctor Gutfraind explica que también se supone que lo padecen más las mujeres que los hombres debido a una cuestión endocrinológica y hormonal. Pero todavía no se puede probar que esto sea así.

    Cómo se diagnostica la fibromialgia

    Los criterios oficiales que se utilizan son los elaborados en 1990 por el Colegio Americano de Reumatología:

  • Dolor musculoesquelético crónico, generalizado, por más de tres meses en cada uno de los cuatro cuadrantes del cuerpo (arriba y abajo de la cintura, y en ambos lados del cuerpo).
  • Ausencia de otra enfermedad sistémica que pudiera ser la causa del dolor subyacente (tal como artritis reumatoidea, lupus, o problemas de la tiroides).
  • Múltiples puntos sensibles al dolor en sitios característicos ( ver infografía ). Hay 18 puntos comunes. Para que un paciente se considere con fibromialgia debe tener 11 de estos 18 puntos.
  • Hay que tener en cuenta que la sensibilidad de un paciente puede variar día a día y, por lo tanto, unas veces los puntos dolorosos pueden estar por debajo de los 11 y otros muy por encima. Algunos profesionales no consideran válido este test porque hay personas que sólo sufren extrema sensibilidad al dolor en un cuadrante. Los análisis sanguíneos y las radiografías, utilizados para detectar o confirmar la mayoría de las enfermedades, en este caso son de poca utilidad. Por eso, hoy se sigue buscando un marcador de laboratorio que brinde indicios más certeros, o infalibles, de que el médico se encuentra en presencia de este trastorno.

    Para agendar

    Dónde consultar

  • Departamento de medicina del Hospital Santojanni, (011) 4630-5603.
  • Servicio de Neurología del hospital Ramos Mejía, (011) 4931-5819.
  • Sociedad Argentina de Reumatología, (011) 4802-6618.
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