Existen numerosos productos y terapias que ayudan a recuperar la suavidad y la lozanía del cutis maltratado por el sol, el viento y el mar
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Las vacaciones llegan a su fin y las consecuencias de la exposición al sol, al viento y al agua comienzan a hacerse visibles en la piel. Pero a no desesperar: existen varios tratamientos que actúan contrarrestando los efectos nocivos de los rayos solares, responsables del envejecimiento cutáneo.
Limpieza e hidratación, exfoliaciones, renovación de las células con cremas con alfahidroxiácidos, vitamina C, toxina botulínica y ácido hialurónico son algunos de los recursos más eficaces recomendados por los especialistas. La doctora Patricia Dermer, de la Sociedad Argentina de Dermatología y representante de la Argentina ante la Skin Cancer Foundation, ofrece algunas sugerencias.
Por empezar, una adecuada higiene de la cara, el cuello y escote no sólo ayuda a remover las impurezas, restos de maquillaje y bronceadores, sino que oxigena y depura la piel. Pero para volverla más saludable, también es importante reponer minerales, vitaminas, fosfolípidos y agua.
"La señal de que la epidermis ha sido dañada por la exposición al sol, al viento y al mar es que se presenta rugosa y seca; al acariciarla, la mano no se desliza. Además, la piel se descama en forma desordenada, lo que provoca cambios de color. Todo esto se traduce en mayor cantidad de arrugas y manchas", describe la especialista.
Como medidas inmediatas para evitar que el daño se acreciente, la doctora Dermer recomienda remover con exfoliantes las células dañadas de la superficie de la piel, aquellas que han recibido mayor impacto de radicales libres y radiaciones ultravioletas.
Según la especialista, luego de recuperar la textura y la hidratación se puede colocar toxina botulínica sobre las arrugas de la frente, entrecejo y alrededor de los ojos para evitar que profundicen. "Lo que se ve en poco tiempo es que la piel al dejar de plegarse se regenera más rápido."
Renovadores celulares
En cuanto a los productos postsolares, deben reunir las siguientes propiedades: hidratar y retener el factor de hidratación, otorgar emoliencia y suavidad, devolver tonicidad y turgencia, unificar el tono de la piel y renovar las células superficiales manteniendo el bronceado.
Los queratolínicos, conocidos como renovadores celulares, reúnen estas características: promueven el desprendimiento de células superficiales y fomentan la formación de otras más jóvenes, estimulando las capas profundas de la piel. Se los considera muy efectivos y permiten un cambio visible en la piel en pocas semanas.
Algunos ejercen un efecto mecánico como los geles pulidores, que tienen un resultado prácticamente inmediato, pero más limitado. Otros, como los alfahidroxiácidos, producen una descamación controlada y tienen efectos de reparación y renovación.
Otros productos empleados actualmente son los que actúan sobre el proceso de formación de la arruga, también conocidos como antiage, particularmente los que contienen péptidos biomiméticos que, como lo indica su nombre, mimetizan las funciones de la piel joven. Por otra parte, las fitohormonas -que son totalmente inocuas- tienen la capacidad de devolverle a la piel parte de la lozanía perdida.
Otra etapa del tratamiento postsolar está compuesta por los despigmentantes que aclaran las manchas. Por su parte, los estructurantes son productos específicos para combatir la flaccidez de la piel y forman parte de un buen tratamiento para renovar la salud perdida.
Pero además de echar mano a los amplios recursos que propone la industria cosmética, hay que tener en cuenta consejos elementales que acompañarán una recuperación exitosa. Dice la dermatóloga: "Es importante evitar los excesos de sol, alcohol, comida no saludable y la falta de sueño. Hay que tomar mucha agua, infusiones y jugos de fruta; también colabora el caminar al aire libre y oxigenarse".
¿Un secreto? Tomar una esponja vegetal y masajear la piel para activar la circulación con productos que contengan ginkgo biloba y fucus.
Qué se usa
Dentro de los ingredientes disponibles, los más recomendados son:
- Hidratantes: ácido hialurónico (el inyectable es ideal también para rellenar arrugas del tercio inferior de la cara), urea
- Emolientes: ceramidas, fosfolípidos
- Vitaminas: A, C y E
- Minerales: cobre y manganeso
- Aminoácidos esenciales.
En todos los casos, la consulta dermatológica previa es importante para un plan de tratamiento y para prevenir daños mayores.
Dónde consultar
- Sociedad Argentina de Dermatología: www.sad.org.ar .






