Los nuevos procedimientos y materiales empleados para subsanar la falta de piezas dentales aumentan el confort y acortan los tratamientos
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Una sonrisa sin fisuras es la mejor carta de presentación. Pero ya sea por caries agravadas, enfermedad periodontal, accidentes o incluso por problemas congénitos, la ausencia de piezas dentales es un hecho más frecuente de lo deseable. Y el problema es aún mayor cuanto más avanzada es la edad.
Afortunadamente, hoy los implantes osteointegrados ofrecen una alternativa más cómoda y estética a las tradicionales prótesis. Los hay de carga rápida, que no requieren esperar varios meses para su completa integración y, gracias a las modernas técnicas que se valen de injertos autólogos, es posible colocarlos en personas desdentadas totales que han sufrido reabsorción ósea.
Los implantes son dispositivos metálicos -generalmente de titanio, un material altamente biocompatible- que se introducen en el hueso del maxilar y cumplen la función de una raíz, en este caso artificial. Cuando esta especie de tornillo se ha integrado al hueso se coloca un poste o muñón, y por último una corona del mismo color, aspecto y dureza que el diente natural.
Los tipos de prótesis que se colocan sobre el implante pueden ser desde totalmente fijas a removibles o "implantorretenidas". En este último caso, aunque la prótesis puede retirarse, se mantiene totalmente estable y permite hablar y masticar sin problemas.
La ventaja sobre las prótesis convencionales es que no requieren afectar piezas sanas para apoyarlos o colocarlos. "No provocan molestias ni lesiones en la encía, ya que no se mueven, y se pueden utilizar tanto para reemplazar un diente como todo un maxilar", explica el odontólogo Rafael Ruarte, docente de la carrera de especialización en Prostodoncia (Prótesis e Implantes) de la Universidad del Salvador y de la Asociación Odontológica Argentina (USAL/AOA).
Hoy no existen prácticamente contraindicaciones para su utilización, salvo las económicas... Estas prestaciones no están contempladas dentro del plan médico obligatorio (PMO), y son pocas las obras sociales y prepagas que ofrecen reintegros.
Su costo varía mucho según el material utilizado y la institución o profesional al que se recurra. En la Asociación Odontológica Argentina, el costo de la intervención más los materiales ronda los 600 pesos por implante. Pero este valor se triplica en un consultorio privado y puede llegar a situarse entre los 2000 y los 2500 pesos.
Una contraindicación es la edad del paciente, que debe haber terminado su ciclo de crecimiento, lo que ocurre alrededor de los 20 años. Para confirmarlo se realizan estudios de calcificación de cartílagos de crecimiento mediante una radiografía de mano.
Pero a partir de ahí, "se puede colocar en personas muy mayores, y sólo es necesario gozar de una buena salud general, lo cual se corrobora a través de exámenes de laboratorio", explica el doctor Leopoldo Maddalena, director de la carrera de especialización en Prostodoncia USAL/AOA y vicepresidente de la Asociación Odontológica Argentina (AOA).
Una de las pocas contraindicaciones es la diabetes no controlada o tener el sistema inmunológico comprometido por haber sido sometido recientemente a quimioterapia o radioterapia para tratar un tumor o cáncer.
Paso a paso
Antes de colocar el implante, el odontólogo debe conocer el estado del hueso maxilar y el funcionamiento del metabolismo óseo. "Hoy, esta etapa de preparación del terreno es la más importante en el proceso de colocación de implantes", destaca Héctor Alvarez Cantoni, director de la carrera de especialización en Cirugía de Implantes y Prótesis de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Para esto se evalúan los tejidos blandos, como las encías, y los tejidos duros -hueso-, mediante radiografía, tomografía lineal y tomografía axial computada para determinar la cantidad y calidad ósea. "También es importante estudiar la oclusión, forma de morder, para saber de antemano qué tipo de prótesis utilizar, cuántos implantes serán necesarios para sustentar los dientes, de qué medida y cómo estarán distribuidos", explica el doctor Ruarte.
El procedimiento se realiza en un consultorio con ambiente quirúrgico y puede llevar de 45 minutos a más de una hora. Los implantes se colocan debajo de la encía mediante una cirugía con anestesia local o sedación profunda, como la utilizada para una extracción. En pacientes con mucha aprensión o en los que simultáneamente se debe extraer hueso de la cadera para injertar en el maxilar se utiliza anestesia general.
En los casos de deficiencias óseas se puede hacer injertos, ya sea con hueso propio, que se extrae de la cadera, costilla o la nuca, o extraído de otra especie (bovino, equino). A veces el implante se puede fijar el mismo día del injerto, y otras se necesita un período de maduración que puede llevar semanas o meses.
Las técnicas más novedosas incluyen el agregado de un concentrado plaquetario (plasma rico en plaquetas) extraído de la propia sangre del paciente, que contiene factores de crecimiento, y que al ser mezclado con el injerto óseo acelera la formación del hueso y la cicatrización.
"En la Facultad de Odontología de la UBA estamos haciendo cultivos de células madres de animales, con objeto de diferenciarlas en tejido óseo y recomponer dientes faltantes", señala Alvarez Cantoni, que integra el equipo de investigadores junto con profesionales de otras disciplinas.
"Estos trabajos están en una etapa experimental. El diente es un órgano complejo, que combina distintos tipos de tejidos. Pero los adelantos que se están dando en la investigación con células madre en varios centros del mundo nos permiten ser optimistas", dice el catedrático.
En general, luego de la colocación los implantes se deben dejar entre 6 semanas y 6 meses (en algunos casos más tiempo) hasta que se produzca el fenómeno de la oseointegración; esto es, la unión del implante con el hueso. Y durante este tiempo se emplean prótesis provisionales.
Dientes exprés
Pero ya desde principios de los años 90 se está implementando un protocolo de carga inmediata, en el que los implantes y la prótesis se colocan en la misma sesión. "Sin embargo, no en todos los pacientes se consigue la oseointegración con los implantes bajo función", advierte Maddalena, que fue uno de los pioneros en la colocación de implantes de carga rápida en el país.
"Este tipo de implantes está indicado para casos de pacientes desdentados totales en los que hay que reemplazar todo el maxilar inferior. También es posible colocarlos en forma unitaria, para ausencias de una sola pieza. Pero lo importante es seleccionar muy bien a los candidatos, que deben ser personas sanas, no fumadoras y que no padezcan bruxismo, es decir, apretar o rechinar los dientes inconscientemente)", dice Maddalena.
Luego de la colocación del implante, ya sea de carga inmediata o con prótesis provisionales, hay que hacer reposo durante las primeras 48 horas. Se puede trabajar, hablar, comer cosas blandas, pero no hacer ejercicios violentos. Se suelen prescribir sedantes para las molestias del posoperatorio, que son similares a las de una extracción dental.
"Una de las novedades que pronto estarán llegando al país es el diagnóstico, la programación quirúrgica y la elaboración protética asistidas por computación", adelanta el doctor Maddalena. Esta metodología, que aporta mayor precisión, ya se aplica en Europa y Estados Unidos.
Una vez lograda la unión entre implante y hueso, son escasas las posibilidades de fracaso. Si el paciente tiene buena salud e higiene, y se realiza controles periódicos el implante dura lo mismo que un diente natural.
Dónde consultar
- Asociación Odontológica Argentina: (011) 4961-6141; www.aoa.org.ar .
- Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires: (011) 4964-1254; postmast@posgrado.odon.uba.ar.





