
Los equipos de alta tecnología y la necesidad de especialistas que los atiendan fueron analizadas en un reciente congreso
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La importancia que la tecnología ha adquirido dentro de la medicina es tal que ya no puede ser sólo manejada por sus usuarios naturales, los médicos, o por el personal que se encarga del mantenimiento del edificio y sus instalaciones.
Por citar sólo algunos ejemplos, el Ministerio de Salud y Acción Social está exigiendo a los directores médicos de todas las instituciones de salud del país una declaración jurada acerca de las medidas tomadas para asegurar la compatibilidad del equipamiento médico frente a la problemática del 2000.
El equipamiento médico requiere procedimientos de mantenimiento preventivo que escapan a la tarea de médicos y enfermeras, pero que deben ser realizados para garantizar el funcionamiento de los equipos, tanto por razones económicas (realizar mantenimiento preventivo es más barato que arreglar un equipo cuando deja de funcionar) como por razones de buena praxis, ya que un equipo debe cumplir efectivamente la función para la que fue creado. Esta no es una consideración menor, ya que el no calibrar o verificar el funcionamiento correcto de un equipo con la periodicidad aconsejada puede llevar a que éste sea riesgoso para el operador y el paciente, o que no tenga el efecto deseado y esperado.
Imaginemos solamente qué validez diagnóstica puede tener un equipo de laboratorio cuyos resultados no son correctos, o qué se puede esperar al tratar de desfibrilar una persona que ha sufrido un paro cardíaco con un desfibrilador que indica una potencia que en realidad no entrega.
Con estas pocas consideraciones, queda clara la importancia que tiene la inclusión dentro del equipo multidisciplinario que opera en las unidades de salud de un profesional que maneje con idoneidad la tecnología médica.
Ahora bien, ¿existe este profesional? Sí, aunque es escasamente conocido por el común de la gente. Es el bioingeniero.
La atención de la salud evolucionó tanto en los últimos 50 años que las unidades de salud de alta complejidad adquirieron una sofisticación en la tecnología aplicada al cuidado de la salud que requirió ser desarrollada, usada y mantenida por personal igualmente sofisticado.
Esto llevó a los ingenieros a verse íntimamente ligados a estos procesos de innovación, lo que generó el surgimiento de la bioingeniería como la integración de dos profesiones de mucho desarrollo, la medicina y la ingeniería.
La bioingeniería médica o ingeniería biomédica es el gran paraguas que comprende tanto las actividades de investigación básica y aplicada en biotecnología e ingeniería genética, como la aplicación de la ingeniería a las necesidades médicas para el mejoramiento del cuidado de la salud.
La ingeniería biomédica o bioingeniería médica combina la experiencia de la ingeniería con las necesidades médicas para el mejoramiento del cuidado de la salud. Es una rama de la ingeniería en la que el conocimiento y las habilidades son desarrollados y aplicados para definir y resolver problemas en biología y medicina, y sus especialidades abarcan la biomecánica, los biomateriales, biosensores, análisis de señales, imágenes, efectos biológicos de los campos electromagnéticos, prótesis y órganos artificiales, rehabilitación, modelización, simulación y control fisiológico, ingeniería clínica e informática médica.
La primera universidad que estableció una carrera de grado en bioingeniería fue la de Entre Ríos, que comenzó en 1995, en la Facultad de Ingeniería en Oro Verde y que hasta hoy ha promovido más de 160 graduados con un excelente nivel de preparación y desempeño. La siguió la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan, que este año tendrá su primera graduación de bioingenieros.
Muchos somos los que trabajamos en este campo desde hace tiempo, pero no fue sino hasta la graduación de la primera promoción de bioingenieros en Entre Ríos que profesionales con este título comenzaron a insertarse en el campo laboral. Por último, les sugiero que hagan una prueba: trabajen temporalmente con uno, y verán que crean hábito, al poco tiempo no podrán prescindir de él.





