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NUEVA YORK (The New York Times).– Si se tiene en cuenta el tiempo en que los hornos a microondas han estado entre nosotros, uno podría pensar que cualquier preocupación acerca de su seguridad tendría que estar resuelta desde hace mucho. Pero muchas personas continúan preguntándose si permanecer cerca de ellos cuando están encendidos puede exponerlos a radiación y de ser así, hasta qué punto.
A pesar de que estos hornos pueden, de hecho, filtrar radiación, los niveles que liberan son casi insignificantes. Según el Centro para Aparatos y de Salud Radiológica, unidad de la Administración de Alimentos y Drogas que regula la seguridad de los microondas, cada horno que llega al mercado debe cumplir con ciertos requisitos que limitan la cantidad de radiación que pueda llegar a filtrar durante su vida útil a cinco milivatios por centímetro cuadrado a aproximadamente cinco cm de distancia del mismo.
Según el centro, esto es muy por debajo de los niveles de radiación que han demostrado perjudicar a los humanos. En comparación con los teléfonos celulares más comunes operan con un pico de alrededor de 1.6 vatios o menos, y muchos estudios encontraron que no hay evidencia que relacione los teléfonos con problemas de salud.
A los fabricantes de hornos microondas se les exige también que protejan las puertas de los aparatos con malla metálica que prevenga la pérdida de microondas y usar un tipo de cierre en las puertas que detenga la producción de dichas ondas cuando se abre la misma.
Esas características limitan mucho la exposición a niveles de radiación que ya son de por sí bajos. Y como los niveles de radiación caen abruptamente cuando se aumenta la distancia, los niveles a 60 centímetros son de alrededor de una centésima parte de los que existen a 5 centímetros.
Conclusión: estar cerca de un horno a microondas no es peligroso.




