
El 80% se puede solucionar con sólo realizar algunos cambios de hábitos
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Para entrar en el Libro Guinness de los Récords, el sueco Kare Walkert no hizo más que echarse a dormir. Eso sí, roncó a 93 decibeles, el ronquido más estruendoso registrado hasta el momento, equivalente a una congestión de tránsito en Esmeralda y Viamonte.
La doctora Margarita Blanco, directora del Instituto de Medicina del Sueño ( www.rems.com.ar ) jamás midió la intensidad de sus pacientes roncadores, pero ya nada la sorprende: "Hay consorcios que en verano, cuando duermen con las ventanas abiertas, se quejan por los ronquidos del vecino del tercer piso", señala la jefa de Medicina del Sueño del Hospital Francés.
Los roncadores no sólo interfieren con la vida del vecindario, pareja y la familia, sino que también ponen en riesgo su propia salud. En los casos más serios, sufren interrupciones de la respiración o apneas del sueño que duran de 10 a 90 segundos, y que pueden provocar desde problemas de concentración hasta aumentos del riesgo cardiovascular.
"Al paciente que ronca siempre hay que estudiarlo", recomienda Blanco. Aunque la descripción del cónyuge puede orientar, los estudios específicos en laboratorios del sueño, como la polisomnografía con oximetría, determinan si el roncador tiene o no apneas y, si las tuviera, cuál es su gravedad.
Uno de los parámetros que los médicos miden es la saturación o cantidad de oxígeno en la sangre. El valor normal ronda el 95 o 98%, pero hay roncadores con apneas donde la cifra durante el sueño desciende al 70 o 60%, lo que se asocia con ataques cerebrales e infartos.
Razones
Los ronquidos suelen estar causados por la relajación de los músculos de la garganta, la lengua y el piso de la boca. "Tiene un componente hereditario muy importante y se agudiza con la edad", destaca la doctora Mirta Averbuch, directora del Centro de Medicina del Sueño Somnos ( www.dormirmejor.com.ar ) y coautora del libro Recetas para dormir bien (Plaza & Janes, 2006).
Al dormir, las vías aéreas tienden a cerrarse y el aire debe hacer más fuerza para entrar, por lo que produce una vibración sonora. En los obesos el problema es más frecuente porque el tejido graso del cuello presiona la "cañería" por donde pasa el aire como si fuera el pie sobre una manguera.
Blanco asegura que el 80% de los casos de insomnio y ronquidos se pueden aliviar o resolver corrigiendo malos hábitos, como las cenas copiosas inmediamente antes de irse a dormir. Los médicos también aconsejan evitar el alcohol, las pastillas para dormir y el cigarrillo, así como recomiendan acostarse boca abajo o del lado que se ronca menos.
Otros tratamientos incluyen dispositivos bucales como la placa, prótesis o férula bucal, que apunta a lograr el avance de la mandíbula para liberar la entrada de aire. "Son pequeños y cómodos. Se usan desde hace 20 años en los Estados Unidos con excelentes resultados", dice la odontóloga Alicia Brenner, miembro de la Academy of Dental Sleep Medicine.
Las cirugías para roncadores, como la ablación termal por radiofrecuencia o la uvuloplastia asistida por láser apuntan a corregir las anomalías anatómicas. Una reciente revisión realizada por investigadores de la Universidad de Cincinnati, Estados Unidos, afirma que el tratamiento quirúrgico es el de mayor eficacia, aunque los resultados dependen mucho de la habilidad y experiencia del cirujano y siempre puede haber recaídas.
Según Averbuch, "son procedimientos muy nuevos y se necesita más tiempo para poder evaluar sus efectos".
Si no fuera posible controlar la apnea y los ronquidos con estos enfoques, sobre todo en los pacientes obesos, queda el recurso de un dispositivo similar al de una mascarilla de oxígeno (CPAP) que aplica una presión positiva continua de aire a través de la nariz.
Mantiene la vía respiratoria abierta y ayuda a regularizar la respiración. Es bastante incómodo al comienzo, pero después la mayor parte de los pacientes se acostumbra. Con ella, uno se puede parecer al doctor Hannibal Lecter o a Lord Vader de Starwars, pero lo importante es dormir bien y dejar dormir.
Consejos para evitar los ronquidos
- Mantener hábitos de vida saludables: no comer en exceso, bajar de peso, no fumar, no tomar alcohol ni pastillas para dormir (actúan como "amplificadores" de los ronquidos).
- No dormir boca arriba ni del lado en que se ronca más.
- Consultar al médico especialista. El estudio en un laboratorio de sueño, por lo general, durante la noche, es el único que puede determinar si los ronquidos son simples o se asocian con apneas.
Ruidos nocturnos en números
- Entre el 70 y el 80% de la población ronca en mayor o menor medida. Y el 10% del total tienen apneas del sueño.
- Hasta los 40-45 años, hay 3 roncadores hombres por cada mujer que ronca. Después de la menopausia, las cifras se emparejan.
- La mayor concentración de roncadores se ubica en la población de 50 a 60 años. Después de los 75 años, la proporción desciende.
- El exceso de peso es un factor de riesgo: sobre todo, cuando la circunferencia del cuello supera los 43 centímetros en el hombre y los 40 en la mujer.
- Hasta el 85 por ciento de los matrimonios donde hay un roncador intenso duerme en camas separadas.
- 93 decibeles es la máxima intensidad registrada de un ronquido. Las parejas tienen mayor riesgo de sordera… y pérdida de la pasión.





