
Logran inducir la infertilidad temporal en los varones
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MADRID.- La buscada píldora masculina está cada vez más cerca. Un grupo de investigadores estadounidenses e italianos ha demostrado que es posible inducir la infertilidad temporal de los varones sin administrarles elevadas dosis de hormonas.
La clave parece estar en una nueva estrategia farmacológica que actúa directamente en el testículo, sobre la espermatogénesis: el proceso de producción de espermatozoides.
En ese proceso, que suele durar unos dos meses, los espermatozoides se forman en el interior del testículo a partir de unas células denominas espermatogonias, que son en realidad espermatozoides muy inmaduros que necesitan para su desarrollo el alimento y la protección de unas células llamadas células de Sertoli.
Si la relación entre las células de Sertoli y las espermatogonias se interrumpe se bloquea la producción de espermatozoides y el varón se vuelve infértil. Ese bloqueo es lo que han conseguido los científicos del Centro de Investigación de Biomedicina de Nueva York y de la Universidad La Sapienza de Roma.
En la última edición de la revista Nature Medicine , estos investigadores cuentan cómo con dosis relativamente bajas del fármaco llamado Adjudin más una hormona denominada FSH convirtieron en infértiles a las ratas macho utilizadas en sus experimentos.
No hubo efectos secundarios de interés y los efectos de esa combinación farmacológica fueron temporales y reversibles.
Aún queda por probar si el mismo tratamiento funcionaría de forma análoga en humanos para pensar que podría convertirse en la añorada píldora masculina .
La doctora Dolores Mruk, uno de los investigadores principales del estudio, está convencida de que el compuesto "se transformará en un anticonceptivo para uso humano".
Sin efectos tóxicos
Esta no es la primera vez que se utiliza el fármaco Adjudin como potencial anticonceptivo. Se conocía su capacidad para alterar el proceso de generación de espermatozoides, pero también su toxicidad al utilizarlo en dosis altas.
Para reducir al mínimo los riesgos de su utilización, los investigadores combinaron el fármaco con la hormona FSH, que actúa directamente en los testículos. Esa hormona fue desactivada previamente y actuó como un vehículo para dirigir la acción directamente a las gónadas masculinas.
La posibilidad de contar con esta suerte de taxi biológico permitió utilizar dosis muy pequeñas y poco tóxicas. La demostración de que la hormona FSH puede cargar fármacos potencialmente tóxicos de manera efectiva y segura es, además, uno de los principales logros del trabajo.

