
Las personas que sufren de disfluencia (comúnmente conocida como tartamudez) tienen dificultades para coordinar el habla con la respiración. El trastorno puede tratarse por medio de la estimulación foniátrica
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Ring. Suena el teléfono de la redacción. ¿Hola? Del otro lado una voz se pone nerviosa de contenta, tropieza. Es Miriam Lobato, una chica con disfluencia que nos cuenta que el próximo viernes es el Día Internacional de la Tartamudez. Ella misma -dueña de un saltito simpático en su voz- es la coordinadora de un grupo de ayuda mutua del Programa de Salud Mental del hospital Pirovano.
Miriam comenzó como participante y la experiencia le fue de gran ayuda. "Una comienza con la idea de que es la única tartamuda. Y se da cuenta que no, que además hay distintas maneras de trabarse, no todos se traban como uno. Compartimos experiencias. Hablamos de nuestros miedos: a las llamadas telefónicas, al contestador automático, a los porteros eléctricos, a los desconocidos que hablan muy rápido." Hoy es coordinadora y no sólo se anima a llamar por teléfono, sino que trabaja para ubicar al tartamudo en otro lugar. El que va a los talleres con sus pesares de ser difluente se encuentra conque la coordinadora... ¡es una persona como él! Esto no sólo le enseña que si él tartamuedea no está sólo, sino que quejarse porque los otros no le dan la oportunidad no vale la pena.
Más de medio millón de argentinos padecen este transtorno del habla que afecta a un 2% de la población mundial. Defecto tabú, por muchos años llevó a las personas que lo padecían a marginarse, y a las personas que no comprendían, a marginar. Pero ahora, con un día enterito del almanaque para festejar a todo pulmón, las personas con tartamudez no piensan quedarse calladas.
"La disfluencia es un trastorno en el ritmo del habla -explica Beatriz Biain de Touzet, licenciada en fonoaudiología, especialista en tartamudez y presidente de la Asociación Argentina de Tartamudez-. No uso el témino tartamudez porque es muy desagradable: está asociado con el chiste de Tinelli y la idea equivocada de un cuadro estático, irreversible. Además, es una palabra desagradable para un disfluente porque tiene dos t , consonantes difíciles de pronunciar."
"Este transtorno tiene una base emocional -agrega Patricia Solis, del Centro Municipal de Epilepsia del hospital Ramos Mejía-. Cuando pasa el momento de tensión, la persona puede hablar con fluidez. Pero distintas circunstancias estresantes pueden bloquear el ritmo del habla. Sucede entonces una incoordinación fonorespiratoria: no se coordina el ritmo del habla con la respiración."
Aunque no todos los profesionales están de acuerdo. Para la licenciada Touzet el trastorno tiene una causa biológica: "Padecen este trastorno cinco varones por cada mujer, hay un elemento hereditario ligado con el sexo. Se debe a una utilización distinta de ciertas zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje que se emplean de una manera diferente. Esto no implica lesión ni enfermedad, simplemente un uso distinto del hemisferio izquierdo en el momento de hablar". Según la especialista, hasta que el mapa del genoma humano no esté terminado y se descubran los genes que causan la tartamudez, la manera de abordar será la tradicional (estimulación foniátrica), aunque tenga una explicación distinta. "Las estructuras del lenguaje no se consolidan hasta los 6 años, si al chico se lo estimula antes de que el cerebro fije las estructuras incorrectas, la disfluencia se corrige", explica Touzet.
Además de trabajar con los aspectos articulatorios del lenguaje y con la respiración, los especialistas trabajan con el aspecto cognitivo: lo que el paciente piensa cuando se traba. Si piensa en que se va a trabar, se traba. "Se busca que el niño pierda el miedo a expresarse -comenta Touzet-. Las personas disfluentes son muy sensibles a la mirada del otro y a lo que el otro piensa. Una situación tensa aumenta la mala pronunciación. Es importante que se les enseñe que ellos tienen el derecho a trabarse. El disfluente debe decir Mire, yo tengo una disfluencia, ¿podría darme un poco más de tiempo para hablar? Eso lo pueden hacer los chicos en el colegio, los adolescentes en la Facultad y los ejecutivos en su trabajo. La persona disfluente debe ejercer su derecho a pedir un poco más de tiempo, pero también debe ser responsable y trabajar con su disfluencia para no tener al otro media hora esperando una palabra."
Quizá sorprenda saber que las personas disfluentes pueden cantar y actuar sin trabarse. Esto se debe a que el pensamiento espontáneo y la improvisación generan ansiedad en un disfluente y la consecuente traba; pero al cantar y al actuar, la persona sabe lo que va a decir, lo tiene practicado.
"Hay muchos tipos de disfluencias -explican las especialistas-, pero generalmente los fonemas que resultan más complicados son los oclusivos (la p , la t , la c , la q ) porque la tensión se manifiesta en los sonidos cerrados. Pero estos fonemas producen molestia cuando la comunicación es tensa. Una palabra que no se puede pronunciar, tal vez cinco minutos después no genera ninguna molestia. Para sortear vocablos que cuesta pronunciar es común que se enmarañen con un palabrerío. Así, el mensaje resulta largo y complicado."
Consejos para no trastabillar
Para docentes
- Una de las funciones del colegio es armonizar las pequeñas diferencias que tenemos todos. Trate de alentar la ayuda de los compañeros, no la burla. La mayoría querrá la aprobación de su maestro, pero recuerde que castigarlos por sus burlas definitivamente no ayuda.
- No es bueno sobreprotegerlo ni marginarlo.
- Inicialmente, hasta que el niño con disfluencia se ajuste a la clase, hágale sólo preguntas que puedan ser contestadas con pocas palabras.
- Si va a hacer preguntas a cada niño de la clase, que el alumno con problemas sea de los primeros en contestar, ya que la tensión y preocupación se incrementarán mientras espera su turno.
- Explíqueles a los alumnos que no le interesa que contesten rápidamente.
- Algunos niños que tartamudean pueden trabarse en las lecturas. Leer al unísono con un compañero puede ser una gran ayuda.
Para padres
- Emplee un ritmo lento y relajado al hablar con el niño, pero no tan lento como para que no suene natural.
- Si el chico se encuentra con una cara de preocupación, puede desarrollar un compromiso cognitivo negativo asociado con el hecho de hablar.
- Nunca sobreproteja al niño. Déjelo ir al quiosco y pedir lo que va a comprar. No pida por él.
- No apresure al niño interrumpiéndolo o terminando palabras por él. No permita que otros lo apresuren o se burlen.




