El bienestar financiero: claves para planificar el futuro
Zurich dijo presente Bienestar Fest para concientizar acerca de los mitos y verdades de los seguros. ¿Qué tenés que saber al momento de elegir?
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Fueron dos jornadas al aire libre para experimentar el bienestar desde diferentes perspectivas, con una mirada integradora que incluye, por supuesto, el bienestar financiero. Por eso Zurich, compañía líder en seguros de vida, se integró a la propuesta del evento con una ruleta que permitía hacer preguntas acerca del tema e instalar el debate.

Los seguros: una pieza social fundamental
Los preconceptos abundan y generan desconfianza. Los seguros “son plata tirada”, o la percepción de que “solo sirven si uno fallece”. La consecuencia es que muchos posterguen algo tan importante como proteger su futuro y el de su familia.

Desde Zurich remarcan que el seguro cumple un rol fundamental como estabilizador social: ayuda a mantener el equilibrio personal, familiar y financiero frente a los imprevistos que pueden alterar la vida cotidiana. Además, los seguros de vida también pueden ser una herramienta de planificación y ahorro. Permiten construir un capital a mediano o largo plazo, acompañando metas personales como la educación de los hijos, la compra de una vivienda o la jubilación. Así, lejos de ser un gasto, se convierten en una inversión en bienestar y estabilidad futura.

En un contexto donde la incertidumbre económica y los cambios sociales son cada vez más frecuentes, los seguros de vida y ahorro se consolidan como una herramienta clave para vivir con previsión, responsabilidad y tranquilidad.
“En Zurich promovemos el bienestar financiero como parte del bienestar integral, porque creemos que no se trata solo de sentirnos bien, sino de saber que lo que más valoramos está protegido y de que seguirá estándolo mañana. Es por eso que ayudamos a las personas a organizar su futuro y el de sus familias, creando una base de bienestar financiero que les permita alcanzar sus metas personales con tranquilidad”, explica Adriana Arias, Directora de Comunicaciones y Sostenibilidad de Zurich.
Mitos y verdades: qué tener en cuenta para estar protegidos
El mundo de los seguros de vida y el ahorro suele estar rodeado de mitos y creencias que muchas veces alejan a las personas de tomar decisiones verdaderamente informadas. Una lista de los mitos más instalados.
“El seguro de vida solo sirve si fallezco”: Lejos de limitarse a estos eventos, los seguros incluyen opciones útiles que se pueden aprovechar en vida. Existen, por ejemplo, coberturas por enfermedades graves o por hospitalización, que permiten acceder a un adelanto de capital para enfrentar gastos imprevistos en momentos críticos.
“El seguro es plata tirada si nunca lo uso”: La lógica parece sencilla: si no lo utilizo, perdí dinero. Sin embargo, el verdadero problema es necesitarlo y no tenerlo.
“Las aseguradoras no pagan nunca”: Aunque persiste este mito, las cifras lo desmienten. Compañías de gran trayectoria y solvencia técnica, como Zurich, siempre cumplen con sus compromisos.
“Mientras más caro sea el seguro, mejor”: El valor de un seguro no se mide por el precio sino por su adecuación a las necesidades del cliente.
“No necesito un seguro, soy joven y sano”: La juventud no garantiza inmunidad frente a los imprevistos. Enfermedades graves, accidentes o fallecimientos pueden ocurrir en cualquier etapa de la vida.
“Si mi póliza es vieja, sigo igual de protegido”: El paso del tiempo y la inflación erosionan el valor real de las coberturas. Un seguro contratado hace años puede no alcanzar hoy para cubrir lo mismo que en su origen. Por eso es recomendable revisar periódicamente las sumas aseguradas y actualizarlas.
“Si tengo obra social o prepaga, ya estoy cubierto”: Las prepagas y obras sociales cubren prestaciones médicas, pero no transfieren dinero ante una enfermedad o un fallecimiento. A menudo, los gastos asociados —adecuación del hogar, prótesis, medicamentos o pérdida de ingresos— no están contemplados, lo que deja un vacío que los seguros sí pueden cubrir.
“Puedo contratar un seguro de vida aunque ya tenga una enfermedad seria”: La mayoría de las personas que atravesaron enfermedades importantes también pueden acceder a una cobertura. Es posible que se requieran estudios médicos previos, pero eso no implica quedar excluido automáticamente.

“Es carísimo, no lo puedo pagar”: La percepción de precio es subjetiva y depende de la comparación que se haga. Existen productos adaptados a distintos presupuestos.
“Como no tengo hijos, no necesito seguro de vida”: Si bien es habitual pensar en los hijos como los principales beneficiarios, existen otros casos en los que la cobertura es relevante. Puede tratarse de una pareja, padres o hermanos que dependan de los ingresos, o incluso de la necesidad de no ser una carga económica en caso de enfermedad grave.
En definitiva, gracias a la mirada experta de Zurich, es posible identificar que los seguros son una herramienta de previsión con una función esencial: proteger el presente y el futuro ante lo inesperado. Comprender su alcance es el primer paso para dejar atrás los prejuicios y empezar a mirar el futuro con una nueva perspectiva. Conocé más en el sitio web de Zurich.
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