
VPH: la infección del virus que causa el tercer cáncer más común entre las mujeres se puede prevenir con ESI, vacunación y chequeos de rutina
El 99% de los casos de cáncer de cuello uterino están asociados a la presencia del virus del papiloma humano, infección que afecta a gran parte de la población. En la Argentina se estiman más de 4.600 diagnósticos cada año y cerca de 2.500 muertes vinculadas a esta enfermedad
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El Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV, por sus siglas en inglés) es la infección de transmisión sexual más frecuente en el mundo. Se calcula, de hecho, que cuatro de cada cinco personas sexualmente activas –tanto mujeres como hombres– lo contraerán en algún momento de sus vidas. En la mayoría de los casos el sistema inmune controla o elimina la infección, que termina desapareciendo por sí sola. Pero en otros puede persistir y llegar incluso a provocar distintos tipos de cáncer.
Existen más de doscientos tipos de VPH, pero son cerca de 40 los que pueden afectar la zona genital o anal y causar así diferentes enfermedades. Entre las más frecuentes están el cáncer de cuello uterino, de vagina y vulva en las mujeres y el cáncer anal y verrugas genitales en ambos sexos. La infección persistente por VPH está estrechamente vinculada con prácticamente todos los casos de cáncer cervicouterino, y con una parte muy significativa de los casos de cáncer anal. De ahí que hablamos de un problema de salud pública de gran magnitud, muy especialmente en América Latina.

La transmisión del VPH tiene lugar a través del contacto con piel y mucosas como el que sucede durante cualquier tipo de relación sexual. Un solo contacto puede bastar para adquirir la infección. Pero no se transmite, como se ha creído erróneamente, por compartir objetos, ni tampoco por el uso de baños públicos.
Como el VPH no suele presentar signos ni síntomas, cualquier persona puede transmitirlo sin saberlo. “Por eso la información y la prevención son fundamentales – enfatiza la Dra. María Cecilia Torroija, directora asociada de Asuntos Médicos en Infectología de MSD Argentina–. Contar con datos claros, hablar del tema sin prejuicios y acompañar a las familias desde el sistema sanitario permite reducir riesgos y cuidar la salud a largo plazo”.
Aunque no existe un tratamiento específico para eliminar el virus, sí hay formas tanto de prevenirlo como de detectar sus consecuencias en etapas tempranas. La educación sexual integral (ESI), el uso del preservativo, los controles ginecológicos de rutina y, desde luego, la vacunación, cumplen en este sentido un rol vital.
Cáncer de cuello uterino: los datos
El cáncer de cuello uterino es el quinto tipo de cáncer más diagnosticado en las mujeres a nivel mundial, con alrededor de 604.000 casos nuevos y unas 280.000 muertes en 2024.
Se estima que cada año, más de 78.000 mujeres fueron diagnosticadas con cáncer cervicouterino en la región de las Américas, y más de 40.000 fallecieron a causa de la enfermedad según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un dato clave es que las tasas de mortalidad en América Latina y el Caribe triplican las de Norteamérica, lo que refleja las profundas desigualdades que existen en el acceso a la salud.
Si hablamos de la Argentina, el cáncer de cuello uterino también representa una de las principales amenazas para la salud femenina. De acuerdo con reportes recientes de la OMS y el Ministerio de Salud de la Nación, la enfermedad ocupa en el país el tercer puesto entre los cánceres más comunes en mujeres: hay más de 4.600 diagnósticos cada año y cerca de 2.500 muertes asociadas.
Si, como vimos, la infección persistente por ciertos tipos de VPH es el factor de riesgo más relevante en el desarrollo del cáncer de cuello uterino –la OMS estima que el 99% de estos casos están ligados a la presencia de este virus–, entonces la vacunación contra el VPH adquiere un papel central.
El cáncer de cuello uterino es uno de los pocos cánceres que se pueden prevenir. Para lograrlo, la OMS trazó la estrategia global “90-70-90” con el fin de eliminar esta enfermedad como problema de salud pública. Para 2030, los objetivos son vacunar al 90% de las niñas antes de los 15 años, testear al 70% de las mujeres a los 35 y 45 años y brindar tratamiento oportuno al 90% de las personas con lesiones precancerosas o cáncer.
“Concientizar sobre el VPH tanto en mujeres como en hombres es clave para la prevención de diversos tipos de cáncer, especialmente el de cuello uterino”, explica Gabriela Bugarín (MN 71988), directora médica de Oncología de MSD Argentina. Y subraya: “Es fundamental que toda la comunidad cuente con recursos educativos para priorizar la salud y romper con los mitos”.

Vacunación infantil: el caso de la Argentina
En Argentina ha estado disponible desde 2011 un programa universal de vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) para niñas de 11 años. En 2014 el programa se expandió a personas con VIH y personas trasplantadas, y en 2017 a los varones de 11 años.
Quienes no recibieron la vacuna a la edad indicada pueden acceder a la recuperación hasta los 26 años, mientras que las personas inmunocomprometidas de esa franja etaria cuentan con un esquema específico de tres dosis.
Si bien la vacuna está incluida en el Calendario Nacional de Vacunación de forma gratuita y obligatoria para niños y niñas desde los 11 años, surgieron en los últimos años algunos datos alarmantes.
Según datos de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, la vacunación contra el VPH ya venía acumulando una caída sostenida: entre 2015 y 2024, la cobertura descendió del 87% al 55% en mujeres y del 71% al 51% en varones.
Si se tiene en cuenta la cobertura oportuna (dosis aplicadas durante el año calendario correspondiente), en 2025 se logró un aumento de 5,46 puntos porcentuales respecto a 2024 en mujeres (55,5% a 61,2%) y 5,62 en varones (50,9% a 56,5%). Si bien se mejoraron algunos puntos, las tasas de cobertura siguen estando lejanas si se comparan con la de años atrás y con las óptimas recomendadas por la OMS.
“La Argentina cuenta con uno de los calendarios de vacunación más completos de la región. El desafío actual es el cumplimiento”, advierte Fernando Burgos (MN 81759), médico pediatra, jefe de la Sección Ambulatoria de Pediatría del Hospital Austral y miembro del Departamento Científico de la Fundación Vacunar. Y destaca: “Para que la protección sea efectiva, es fundamental que las familias y los equipos de salud revisen el carnet de vacunación y aprovechen cada consulta médica para verificar que las dosis estén al día”.
Inmunización y detección precoz: las estrategias que reducen el impacto
Una encuesta realizada en 2024 por la empresa SightX a pedido del laboratorio MSD reveló que tanto en América Latina como en la Argentina existe un alto nivel de conocimiento sobre VPH, así como buena disposición para informarse y tomar medidas preventivas, especialmente entre las mujeres. El 90% de las mujeres y el 85% de los hombres de nuestro país dijeron conocer el VPH, y la mayoría lo identificó correctamente como una infección de transmisión sexual.
“Si bien los resultados de la encuesta muestran un alto conocimiento sobre el VPH y sus consecuencias, la enfermedad sigue siendo un desafío importante para la salud en América Latina. Transformar el conocimiento en acción es una responsabilidad colectiva y un propósito compartido”, afirmó Virginia Verdaguer, directora de Asuntos Médicos de MSD Cono Sur.
Y agregó: “Podemos imaginar un futuro en el que los cánceres prevenibles, especialmente aquellos con altas tasas de mortalidad como el cáncer cervicouterino, sean abordados de manera efectiva mediante un enfoque integral que incluya prevención, detección y tratamiento oportuno. Lograr esta visión requiere los esfuerzos coordinados de múltiples actores, incluyendo la comunidad científica, el ámbito académico, los sectores público y privado, y la sociedad civil”.

La prevención primaria busca evitar la infección o reducir el riesgo de adquirirla: principalmente incluye la vacunación, la educación sexual integral y el uso del preservativo. La ESI resulta clave para reducir riesgos, mientras que el uso correcto del preservativo –aunque no brinda protección total– puede disminuir la transmisión.
La prevención secundaria se basa en chequeos de rutina como el Papanicolaou (PAP) y el test de VPH. Hablamos de prácticas que permiten detectar lesiones en etapas tempranas y tratarlas oportunamente. El test identifica la presencia de tipos de virus que pueden causar cáncer de cuello de útero y se recomienda a partir de los 30 años. En caso de resultar positivo, un PAP permite evaluar si el virus provocó o no lesiones.
Las recomendaciones para la prevención del cáncer de cuello uterino:
- Vacunación. Asegurar que niños y niñas reciban la vacuna a partir de los 11 años, como indica el Calendario Nacional.
- Controles regulares. Realizar los chequeos ginecológicos periódicamente. A partir de los 25 años, el papanicolaou (PAP) es clave.
- Detección de alta precisión. A partir de los 30 años, el test de VPH es el método recomendado para detectar la presencia de los tipos de virus de alto riesgo.
- Uso de preservativo. Utilizarlo siempre, ya que reduce el riesgo de transmisión del VPH y otras ITS.
- Informarse y dialogar. Conversar sobre el VPH en la familia y con la pareja. La información rompe mitos y puede salvar vidas.
Verdaguer es clara: “La educación es clave para generar conciencia. Brindar información clara y basada en evidencia nos permite construir una narrativa positiva sobre la vacunación contra el VPH, los chequeos médicos regulares y los beneficios de la detección temprana”.
Se puede acceder a más información sobre el VPH o HPV (por sus siglas en inglés) a través del sitio web desarrollado por MSD.
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