Arruga: la triste verdad, tras 5 años de angustia

El cuerpo del chico desaparecido en 2009 estaba enterrado como NN en Chacarita
Sol Amaya
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18 de octubre de 2014  

Después de casi seis años de golpear las puertas de la Justicia, de la policía, de los hospitales y de despachos oficiales, la familia de Luciano Arruga pudo ponerle fin a tanta incertidumbre, aunque no al dolor.

El cuerpo del adolescente desaparecido la noche del 31 de enero de 2009 estaba enterrado como NN en el cementerio de Chacarita, según lo anunció ayer el presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Horacio Verbitsky.

El adolescente de 16 años, que fue visto por última vez cerca de su casa en Lomas del Mirador, había sido atropellado pocas horas después de su desaparición. Según lo que pudo reconstruir el CELS, que representa legalmente a la familia de Arruga, el adolescente intentaba cruzar la avenida General Paz, desde la Capital hacia la provincia, a la altura de Emilio Castro, cuando fue embestido por un automovilista. El conductor, de 21 años, llamó al 911 y una ambulancia del SAME trasladó al adolescente al hospital Santojanni, donde falleció.

"Vencimos a la desidia. Vencimos a la impunidad", dijo Vanesa Orieta, hermana de Luciano, en una conferencia de prensa que se realizó ayer en el CELS, acompañada por su madre, Mónica Alegre, y Verbitsky. "Este caso muestra la discriminación de la Justicia y de todas las instituciones hacia los chicos pobres", dijo el titular del CELS.

Un Hábeas Corpus presentado en abril pasado por el CELS fue el impulso decisivo para encontrar los restos de Arruga. A partir de esta instancia, el juez federal de Morón, Pablo Salas, pidió informes al Ministerio de Seguridad de la Nación para analizar los libros de la Policía Científica sobre los cuerpos NN.

Así se detectó que las huellas dactilares de un joven no identificado tomadas en la morgue judicial el 3 de febrero de 2009 coincidían con las de Arruga.

El conductor que lo atropelló en l a madrugada del 1° de febrero fue procesado y luego sobreseído, tras lo cual el expediente se cerró y el cuerpo fue enterrado como NN. "Esto es un escándalo. ¿Cómo pueden cerrar así un caso? Era un menor. Y su familia lo buscó desde el primer momento", dijo a LA NACION Paula Litvachky, directora del Área de Justicia y Seguridad del CELS. "Ahora va a seguir la investigación; queremos saber qué hacía Luciano en ese cruce esa noche y por qué pasaron casi seis años sin que se encontrara el cuerpo", añadió.

Luciano Arruga tenía 16 años y salió de su casa de Lomas del Mirador, partido de La Matanza, cerca de las 21 del 31 de enero de 2009, con $ 1,50 en el bolsillo. Nunca regresó.

Desde entonces su familia comenzó a luchar para hallarlo y lograr justicia. Denunciaron que Luciano había sido asesinado por la policía por haberse negado a robar para ellos.

Su hermana contó que a Luciano le habían ofrecido armas, autos y dejarle "zonas liberadas" para que cometiera robos bajo "protección" policial. Dijo que como Arruga se negó, comenzaron a detenerlo. "Lo golpeaban, lo llevaban a la comisaría y lo amenazaban diciéndole que iba a aparecer en un zanjón", denunció Vanesa.

Ella misma lo había acompañado al destacamento de Lomas del Mirador en una de estas detenciones. Allí escuchó la golpiza y las amenazas. "Sacame de acá que me están moliendo a palos", le habría suplicado su hermano.

En enero de 2012, ese destacamento policial se transformó en el Espacio para la Memoria Social y Cultural Luciano Arruga.

Hasta el año pasado, la causa estuvo caratulada como "Averiguación de paradero" y estaba en manos del juez de La Matanza Gustavo Blanco. En 2013, la investigación pasó al juez federal de Morón Juan Pablo Salas, y cambió de carátula para transformarse en "Desaparición forzada".

También en 2013 fueron pasados a disponibilidad el subcomisario Néstor Díaz, el subcomisario Ariel Herrera; el subteniente Oscar Fecter, el subteniente Daniel Alberto Vázquez y los oficiales Martín Monte, Damián Sotelo, José Márquez y Hernán Zeliz. Todos ellos se desempeñaban en la comisaría 2a. de Gregorio de Laferrere al momento en que Arruga fue visto por última vez, el 31 de enero de 2009.

"La aparición del cuerpo marca el inicio de la verdad y de las responsabilidades implicadas en su desaparición. La familia ha sido maltratada por el encubrimiento", sostuvo ayer Verbitsky. "Hay interrogantes que siguen pendientes y que de ninguna manera cambian los hechos, como la tortura que escuchó la hermana en la comisaría y la extorsión que la policía ejercía sobre este chico y tantos otros varones de los barrios populares, que amenazaban para que roben para ellos", señaló el titular del CELS.

En tanto, aclaró que "sigue habiendo sospechas sobre la policía bonaerense" y dijo que "aún no se explica por qué Luciano cruzó por esa vía [donde fue atropellado] cuando había un puente a pocos metros", que hubiera sido un camino más seguro.

"Este día es muy triste y pone fin a un tipo de incertidumbre, pero que abre paso a otro tipo de incertidumbre sobre la policía bonaerense", insistió Verbitsky. "Todo esto requiere una explicación. La madre de Luciano fue al Santojanni aquel día y no le dieron información. Pero además hubo huellas y fotografías [del accidente] que son los que hoy nos permitieron llegar a esta investigación", dijo el titular del CELS.

Una historia que terminó de la peor manera

Desaparición

Luciano Arruga tenía 17 años cuando fue visto por última vez, el 31 de enero de 2009.

A disponibilidad

Por el hecho, fueron pasados a disponibilidad el subcomisario Néstor Díaz, actualmente en la seccional 1» de Esteban Echeverría; el subcomisario Ariel Herrera, de la 4a. de Morón y el subteniente Oscar Fecter, de la 1» de Lomas de Zamora. También fue apartado el subteniente Daniel Vázquez, de la 2a. de Lomas de Zamora.

Vejaciones

Por una causa anterior por vejaciones cometidas contra Arruga, se encuentra detenido el oficial principal Julio Diego Torales.

Hallazgo del cadáver

Ayer, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) informó que Arruga estaba enterrado como NN en la Chacarita.

Del editor: qué significa. Cinco años y ocho meses para encontrar un cuerpo. ¿Desidia y complicidad? No sólo la familia de Arruga merece respuestas y justicia.

Por: Sol Amaya

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