
Desesperada búsqueda de un joven en San Luis que fue a buscar aluminio a un basural y nunca regresó
Maximiliano Cabrera tiene 26 años y fue visto por última vez el 28 de agosto; por orden judicial se realizan excavaciones en el lugar con maquinaria pesada y personal especializado
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Desde hace un mes, en la familia de Maximiliano Ariel Cabrera se repite la misma pregunta: ¿Qué ocurrió después de que el joven de 26 años se alejó de un basural de San Luis al que había ido para recolectar aluminio y hacer una “changa”?
La última vez que lo vieron fue el 28 de agosto, cuando llegó al predio ubicado en la zona de la Ruta 7 junto a uno de sus hermanos. Pasadas las 10, mientras ambos buscaban materiales entre los residuos, Maximiliano le dijo que siguiera con la tarea y se fue solo. Antes de bajar, le dijo que iba a dormir. Desde entonces no hubo más noticias sobre él.
La investigación está a cargo de la Fiscalía de Instrucción N° 2 de San Luis, que intenta reconstruir los movimientos del joven y establecer qué sucedió después de que abandonó el sector donde se encontraba con su hermano. La denuncia formal por su desaparición fue realizada el 2 de septiembre.
Con el paso de las semanas, la búsqueda se concentró en el propio basural. La Justicia dispuso rastrillajes, la utilización de perros especializados y maquinaria pesada para remover la tierra acumulada. Las excavaciones en el Centro de Disposición Final comenzaron el 17 de septiembre y, debido al volumen de residuos, las tareas podían extenderse durante varios días.
La principal preocupación de la familia es que Maximiliano pueda haber quedado dentro del predio. Por ahora, sin embargo, no existe información que permita confirmar qué ocurrió con él ni se informó del hallazgo de su cuerpo.

Las últimas horas
Según reconstruyó su pareja, Brenda, el joven llegó aquella mañana al basural acompañado por uno de sus hermanos. Allí comieron y permanecieron durante un tiempo junto a otras personas.
Mientras las máquinas trabajaban en el lugar, Maximiliano le pidió a su hermano que continuara buscando materiales. Después comenzó a caminar y descendió del sector del basural.
Su hermano comenzó a buscarlo ese mismo día y recorrió la zona hasta aproximadamente las 19, pero no logró encontrarlo. Maximiliano no tenía teléfono celular, por lo que tampoco fue posible rastrear sus movimientos mediante un dispositivo.
La situación generó preocupación porque, aunque el joven acostumbraba ausentarse algunos días para realizar changas relacionadas con la recolección de materiales, nunca había permanecido tanto tiempo lejos de su casa. “Como mucho se iba tres o cuatro días”, explicó Brenda.
Pasaron los días y no hubo noticias. Finalmente, el 2 de septiembre la familia formalizó la denuncia. El expediente quedó a cargo de la Fiscalía de Instrucción N° 2 de San Luis.
Desde entonces, sus allegados intentaron reconstruir por sus propios medios el recorrido que pudo haber realizado Maximiliano. Revisaron las cámaras de seguridad disponibles, pero no encontraron imágenes que permitieran determinar hacia dónde se dirigió después de abandonar el lugar.
El predio presenta, además, una particularidad que dificulta la investigación: quienes concurren a recolectar aluminio utilizan un acceso diferente al de los camiones y las máquinas. A pocos metros existe un campo y, según la familia, no hay cámaras que cubran ese trayecto.

Enojo familiar
La incertidumbre golpea especialmente a Susana Ibáñez, la madre de Maximiliano. La mujer cuestionó que la utilización de maquinaria pesada para buscarlo haya comenzado varias semanas después de la desaparición.
“Estamos sin novedades. La búsqueda con máquinas, que empezó recién ahora, la hubieran hecho al principio. No esperar tanto tiempo. Se tendrían que haber movido desde el principio con el rastrillaje”, reclamó.
Días después, volvió a expresar públicamente su desesperación por la falta de respuestas.
“Yo sigo esperándolo con tanta angustia y dolor. Hace 21 días que no sé nada de él. Tal vez está perdido en el campo, tal vez le hicieron algo, no sé qué pensar realmente. Solo quiero tenerlo de nuevo conmigo”, dijo.
La familia sostiene que, mientras no aparezca una evidencia concreta, no quiere descartar ninguna posibilidad. Pero la búsqueda dentro del basural adquirió especial relevancia por las características del lugar y porque allí fue visto por última vez.
El joven es padre de una niña de 8 años y Brenda, su pareja, está embarazada de casi siete meses. La menor sabe que su padre está desaparecido y que sus familiares lo están buscando, aunque sus allegados procuran mantenerla al margen de los detalles de la investigación.
Maximiliano es de contextura delgada, mide 1,65 metros, tiene ojos verdes, tez blanca y pelo corto. Como rasgo particular, tiene tatuado el dibujo de una cruz en la zona del ojo izquierdo y una cicatriz debajo. Al momento de desaparecer llevaba una campera deportiva inflable bordó, blanca y negra, zapatillas Salomon bordó y un cuello con gorro gris.
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