
Dos homicidios con diferencia de 40 minutos y el sello narco en La Matanza
A una de las víctimas, que tenía un búnker de venta de drogas, le dispararon 13 balazos en la cara; los asesinatos ocurrieron en las localidades de González Catán y Virrey del Pino, dos de las más castigadas del distrito
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De nada le sirvió a Eriberto Azamendia la ametralladora que tenía para defenderse de cualquier ataque. Un sicario esperó a que saliera de su casa para ir al almacén y lo llamó por su nombre. Cuando él se dio vuelta, el gatillero le apuntó a la cara y vació el cargador de su pistola: 13 tiros efectivos, letales. Después de concretar su faena de balas y sangre, el asesino recargó el arma, abrió fuego contra el búnker donde la víctima del crimen vendía droga y huyó. En total fueron 26 balazos.
Según fuentes policiales, este homicidio fue uno de los dos asesinatos ocurridos en el partido de La Matanza en menos de una hora. Ambos crímenes tuvieron como móviles ajustes de cuentas motivados por deudas de la comercialización de estupefacientes.

Cuando los policías llegaron a la escena del homicidio, a las 13.40 de ayer, alertados por un llamado del dueño del almacén, encontraron el cuerpo de la víctima en la vereda sobre un charco de sangre. No pasó inadvertido para los efectivos de la comisaría de González Catán que el sicario haya concentrado todos los disparos en la cara de Azamendía.
Los trece tiros desfiguraron a la víctima. Para los investigadores fue necesario recurrir al cotejo de las huellas digitales con el objetivo de confirmar la identidad de la víctima.

Primero, se estableció que Azamendia, de nacionalidad paraguaya, residía en una vivienda ubicada en la misma cuadra donde lo mataron. A dos casas de su domicilio, Azamendía tenía un búnker de venta de droga. Cuando los policías irrumpieron en el inmueble encontraron droga, una computadora portátil, una balanza, dos celulares, una ametralladora con dos cargadores, una pistola 9 mm, municiones y tres transmisores.
Ambos celulares comenzaron a ser revisados por los investigadores policiales con el objetivo de encontrar con quiénes se vinculaba y a quiénes les debía dinero por la venta de droga.
Además, los policías se abocaron a la búsqueda de cámaras de seguridad en las adyacencias de la escena del homicidio, ocurrido en la esquina de Zamudio y Río Cuarto, en el barrio La Toma, de González Catán.

El segundo homicidio ocurrió a las 14.21, en la esquina de Bellerini y Zapalleri, en el barrio El Triunfo, de la localidad de Virrey del Pino. Los policías llegaron al lugar tras el llamado realizado por un vecino al número de emergencias 911.
En la puerta de una edificación abandonada, los efectivos hallaron un cuerpo sin vida con un balazo en la cabeza. Minutos después, llegó al lugar una mujer, de 29 años, quien les dijo a los uniformados que la víctima era su hermano.
Con este testimonio, los efectivos de la comisaría de Virrey del Pino identificaron al fallecido como Sergio Manuel Carrizo, de 23 años, con problemas de adicción a las drogas. A partir de la reconstrucción del homicidio, los investigadores determinaron que Carrizo tuvo una discusión con su proveedor de drogas, quien le disparó un balazo en la cabeza y huyó.
No son hechos aislados. En La Matanza hubo 149 homicidios dolosos durante 2025, casi el 20% del total de asesinatos en Buenos Aires. Fue el distrito con mayor cantidad de crímenes del conurbano y el cuarto en términos relativos, con una tasa de 8,1 cada 100.000 habitantes, casi el doble que el promedio provincial, que fue de 4,4.
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