
Juicio al Pity Álvarez: del saludo al fiscal a no recordar su DNI, quedarse dormido y un frustrado pedido para anular la audiencia
El exlíder de la banda Viejas Locas está acusado de haber matado de cuatro balazos a un vecino en 2018
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La primera jornada del juicio a Cristian Álvarez Congiú, popularmente conocido como Pity Álvarez, transcurrió dentro de los carriles imaginados: un arribo caótico al tribunal, rodeado por un enjambre de cámaras y micrófonos que se llevó puestas dos motos estacionadas, un nuevo intento de su defensa por anular el debate por considerar que el cantante no está en condiciones mentales de afrontar el proceso en el que está acusado de homicidio calificado de Cristian Díaz, un vecino suyo de Villa Lugano al que mató de cuatro tiros en julio de 2018, y la férrea postura de la querella de avanzar, algo que se ratificó con la citación de los primeros cinco testigos (de un total de 70) para este miércoles.
Pity ingresó en la sala de audiencias con un sombrero negro de plush y lentes de sol: un look de rockstar más que el de un acusado de asesinato. El músico llevaba puesta una remera negra con la frase “Si esperas vas a entender”, frase de “Nunca quise”, una canción emblemática de Intoxicados, una de sus bandas.
Apenas se sentó, se recostó y apoyó la cabeza en la pared. La primera vez que miró a alguien a los ojos fue cuando apretó su mano derecha en un saludo con el fiscal Sandro Abraldes, a cargo de la acusación pública.

El debate está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°29, integrado por los jueces Gustavo Goerner (que fue el que llevó las riendas del juicio), Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro. El abogado Fernando Burlando representa a la querella y Álvarez es defendido por el defensor oficial Javier Aldo Marino.
El cantante está acusado de haber asesinado de cuatro balazos a Cristian Díaz, a quien conocían como El Gringo en el barrio Samoré. El cargo concreto es el de homicidio agravado por uso de arma de fuego, cuya pena va de 10 años y ocho meses a 33 años y cuatro meses de prisión.
Mientras se relataron los hechos en la lectura del acta de elevación a juicio, Pity mantuvo apretados los labios con fuerza y jugó nervioso con sus manos: primero con su gorro y luego con sus lentes. Solo levantó la mirada cuando lo nombraron. Allí volvió a mirar a los ojos a Gustavo Goerner, uno de los jueces, quien, además de leerle sus derechos, le pidió que prestara atención a todo lo que se dijera.
Pero también hubo situaciones infrecuentes en un juicio. Por ejemplo, mientras el magistrado Goerner anunciaba que Álvarez quedaba absuelto por prescripción en la causa de violencia y privación ilegítima de la libertad de dos mujeres (hecho ocurrido en 2016), Pity permaneció recostado, con los brazos abiertos y apoyados en las sillas que tenía a sus lados, la cabeza apoyada en la pared y los ojos cerrados.

Después lo invitaron a sentarse frente al tribunal para declarar en relación con el homicidio del que es acusado. El juez Goerner le explicó con claridad que, si se negaba a declarar ahora, podría hacerlo más adelante o no hacerlo, sin que su decisión afecte su situación procesal.
En ese sentido, cuando el magistrado le preguntó qué iba a hacer, Pity se tomó unos segundos en los que la sala permaneció en absoluto silencio hasta que dijo: “Voy a declarar más adelante”.
Luego, ante consultas básicas para completar el formulario del juicio no recordó su número de documento. Cuando Goerner se lo dictó, aportó: “Arranca con 22 millones, pero lo demás no sé”. En relación con eventuales problemas de salud, dijo tener dificultades en la cadera e hipertensión.
Luego le preguntaron si consumía algún tipo de droga. Hubo otro silencio pesado hasta que dijo: “En algún momento sí, y estuve en tratamiento; pero ahora no. Fui adicto a lo que se conoce como pasta base, pero no consumo desde el año 1992”.

Cuando finalizó, pidió ir al baño. En su ida y vuelta caminó con dificultad, pero al mismo tiempo se mostró muy lúcido para abrir y cerrar la puerta que separa a los protagonistas del juicio del público general y para evitar tropezarse con un cable que cruzaba su camino. Después se volvió a sentar y se cruzó de brazos, mientras se leían declaraciones suyas vinculadas con su adicción a las drogas.
Al advertir que Pity pareció dormirse —incluso pareció escucharse un ronquido—, su defensor pidió la palabra: “El derecho de legítima defensa es de él, y él no está ni puede estar. Por eso pido que se suspenda la audiencia de debate hasta que se haga lo que pidió el Cuerpo Médico Forense. Si el tribunal no hace lugar a este pedido, les pido que me tengan paciencia, porque lo plantearé cada vez que lo considere necesario”.
En respuesta, el fiscal Sandro Abraldes fue contundente: “El planteo que propone es otra maniobra para retrasar este juicio. Acaba de explayarse sin inconvenientes. Estuvo tres horas de pie y cantando en un recital que ofreció en el estadio Mario Kempes el año pasado y en el Roxy. E incluso se mostró lúcido en la reciente entrevista que le dio a la revista Rolling Stone”.

Agregó: “Las instancias están agotadas porque la Cámara de Casación ya rechazó este pedido. El Código expresa con claridad que si no quiere estar presente puede irse y que lo representen sus defensores. Estamos ante una situación en donde el acusado elige claramente cuándo estar lúcido y cuándo dormirse o aburrirse”
El Tribunal desestimó el planteo de la defensa. “Lo que advertimos todos es que el señor Álvarez Congiú está dormido o con los ojos cerrados. Pero es imposible saber si está o no en un estado de inconsciencia, como remarca la defensa”. Luego de eso, el defensor oficial Marino le golpeó el brazo y le dijo unas palabras a Pity, quien abrió los ojos y lo escuchó, para luego volver a dormirse.
“La culpabilidad está clara”
“Es un juicio muy esperado, muy deseado. Para nosotros, la culpabilidad y la responsabilidad están muy claras”, había dicho Burlando al llegar a los tribunales, temprano a la mañana.

Acto seguido, Goerner culminó la primera jornada anunciando que este miércoles arrancará la ronda de declaraciones de los testigos, estimados en al menos 70.
La jornada de hoy cerró un largo paréntesis judicial. El expediente había llegado a la instancia de juicio, pero el debate nunca pudo realizarse. En marzo de 2023, los jueces habían dispuesto suspender el proceso al considerar que el músico no se encontraba en condiciones psíquicas de afrontar un juicio oral. Un informe del Cuerpo Médico Forense había advertido entonces que tenía seriamente afectada su capacidad de pensamiento y disminuida su comprensión sobre lo que significaba atravesar un proceso penal.
Todo cambió después de la vuelta de Pity a los escenarios. A fines de 2025, el cantante regresó públicamente a la actividad musical y en diciembre brindó un recital multitudinario en el estadio Mario Alberto Kempes, de Córdoba, ante unas 35.000 personas. Esa reaparición terminó teniendo consecuencias también en el expediente judicial: el fiscal Abraldes pidió que se revisara su situación y que se reanudara el proceso.

Los nuevos estudios realizados por profesionales del Cuerpo Médico Forense (CMF) concluyeron que Álvarez cuenta con una “reserva cognitiva” suficiente para afrontar las distintas instancias del proceso penal.
Para la fiscalía, además, su comportamiento durante el recital en suelo cordobés aportaba un elemento concreto para evaluar su capacidad actual. El Ministerio Público sostuvo que el músico había podido sostener durante horas una actividad que exigía memoria, concentración, coordinación, interacción con el público y organización conductual.
Con esos elementos, el Tribunal N°29 resolvió avanzar finalmente con el juicio y fijó el comienzo del debate para hoy. Los jueces también rechazaron en los últimos días un nuevo pedido de la defensa para suspender el inicio del proceso. Remarcaron que la capacidad de Álvarez para estar en juicio había sido constatada por el Cuerpo Médico Forense y que el trámite no podía quedar indefinidamente condicionado a la evolución de un tratamiento de salud mental.
El crimen
El asesinato ocurrió durante la madrugada del 12 de julio de 2018 frente a la puerta de acceso a la Torre 12 B del barrio Cardenal Samoré, en Dellepiane Sur y avenida Escalada, Villa Lugano.
Díaz y Álvarez se conocían de cruzarse en el barrio, aunque no eran amigos. Según la reconstrucción de la investigación, ambos mantuvieron una discusión que terminó cuando el músico disparó cuatro veces contra El Gringo.

Jacqueline Guzzardi, una de las hijas de la víctima, tenía entonces 16 años. Cuando le tocaron el timbre para avisarle que “algo malo había pasado”, fue corriendo hacia el lugar del hecho y se encontró con el cuerpo sin vida de su padre sobre un charco de sangre.
“Yo no lo podía creer; uno sabía que estaba reloco, pero conmigo siempre se llevó bien. Desde entonces no puedo escuchar ni siquiera su nombre ni una canción de él. Me afectó psicológicamente. Será lo que será como músico, pero como persona mató a mi papá”, compartió Jacqueline en una entrevista con la agencia de noticias Télam en 2022. Jacqueline, presente en la sala de audiencias, se mostró angustiada.
Surge de la causa judicial que, tras los disparos letales, Álvarez se subió con su novia a un Volkswagen Polo y a los pocos metros le pidió a ella que arrojara el arma homicida en una alcantarilla de la colectora de Dellepiane Sur. Luego, ambos fueron al local bailable “Pinar de Rocha”, de Ramos Mejía. Permaneció prófugo durante unas 24 horas y finalmente se entregó en una dependencia de la Policía de la Ciudad. Su detención quedó acompañada por una frase que, desde entonces, se convirtió en una de las más recordadas del caso: “Lo maté porque era él o yo. Y creo que cualquier animal haría lo mismo”.
El juicio continuará este miércoles con la declaración testimonial de Verónica Román (entonces pareja de la víctima), Carlos Ulises Stiempcich, Agustina Inbernoz, Raúl Prieto Inbernoz y Fanny Johana Valdivia Quea.
“¿Sabés por qué no voy a ir preso? Porque al final el veredicto no lo van a dar tres jueces: lo va a dar el universo que se metió adentro de ellos. Porque yo no tengo que estar preso, ya está, yo ya pagué. No voy a volver a ese lugar porque el universo no quiere y, mal que mal, de ahí venimos. Algunos creen en Dios; no sé, yo creo en la energía materializada”, dijo Pity Álvarez en una reciente entrevista con la revista Rolling Stone.
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