
Pity Álvarez comenzó a ser juzgado por homicidio: el saludo con el fiscal a cargo de la acusación
El debate está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°29; el crimen ocurrió en julio de 2018
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Cristian Álvarez Congiu, popularmente conocido como Pity Álvarez, ingresó en la sala de audiencias donde hoy comenzó a ser juzgado por un homicidio ocurrido en julio de 2018 con un sombrero negro de plush y unos lentes de sol. Apenas se sentó, se recostó y apoyó su cabeza en la pared. La primera vez que miró a alguien a los ojos fue cuando apretó su mano derecha con el fiscal Sandro Abraldes, a cargo de la acusación pública.
El debate está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°29, integrado por los jueces Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro. El abogado Fernando Burlando representa a la querella. Álvarez es defendido por el defensor oficial Javier Aldo Marino.

La jordana de hoy cierra un largo paréntesis judicial. El expediente había llegado a la instancia de juicio, pero el debate nunca pudo realizarse. En marzo de 2023, los jueces habían dispuesto suspender el proceso al considerar que el músico no se encontraba en condiciones psíquicas de afrontar un juicio oral. Un informe del Cuerpo Médico Forense había advertido entonces que tenía seriamente afectada su capacidad de pensamiento y disminuida su comprensión sobre lo que significaba atravesar un proceso penal.
Mientras se relataron los hechos, Pity mantuvo apretados los labios con fuerza y jugó nervioso con sus manos con su gorro y luego con sus lentes. Solo levantó la mirada cuando lo nombraron. Allí volvió a mirar a los ojos al juez Goerner, uno de los jueces, quien además de leerle sus derechos le pidió que preste atención a todo lo que se dijera, a la vez que anticipó que para esta primera jornada no fueron citados testigos.
Mientras el magistrado Goerner anunciaba que quedaba absuelto por prescripción en la causa de violencia y privación ilegítima de la libertad de dos mujeres (hecho ocurrido en 2016) Pity permaneció recostado, con los brazos apoyados en las sillas que tenía a sus costados, la cabeza apoyada en la pared y los ojos cerrados

El músico lleva puesta una remera remera negra con la frase “Si esperas vas a entender”.
Después, desde el tribunal invitaron a Pity Álvarez a sentarse para declarar en relación al homicidio por el que se lo acusa. El juez Goerner le explicó con claridad que si se negara a declarar hoy, podría hacerlo más adelante sin que su decisión afecte su situación procesal.
Cuando el magistrado le preguntó si iba a tomar declarr, Pity anunció: “Voy a declarar más adelante”. Luego, ante consultas básicas para completar el formulario del juicio no recordó su número de documento. Cuando Goerner se lo dictó, agregó: “22 millones, pero lo demás no”. En relación a problemas de salud comentó dijo tener dificultades en su cadera e hipertensión.
Cuando le preguntaron si consumia algún tipo de drogas, dijo: “En algún momento sí. Y estuve en tratamiento, pero ahora no. Fui adicto a lo que se conoce como pasta base, pero no consumo desde el año 92”.
Cuando su defensa le preguntó acerca de quien firma los contratos cuando da recitales, explicó: “Estoy imposibilitado de firmar contratos y tampoco manejo dinero. Utilizo una billetera virtual que mi hermana carga cada dos o tres días en base a lo que yo necesite para alguna que otra compra que hago. O le aviso a ella y ella me lo paga con sus medios”.
En relación a las medicaciones dijo: “Me hacen acordar lo que tengo que tomar. Creo que algo para la hipertensión. Me llama mi amigo el padre César”.
Ese impedimento fue, precisamente, uno de los principales puntos de discusión de los últimos años. La defensa había sostenido que Álvarez no estaba en condiciones de enfrentar el debate y había pedido incluso su sobreseimiento. El tribunal rechazó esa posibilidad y ordenó el cese del arresto domiciliario que cumplía.
Luego, pidió ir al baño y el juicio continuó sin su presencia. En su ida y vuelta al baño caminó con dificultad, pero al mismo tiempo se mostró muy atento a abrir y cerrar la puerta que separa a los protagonistas del juicio del público general, y para evitar tropezarse con un cable que cruzaba su camino.
Después se volvió a sentar y se cruzó de brazos, mientras se leían declaraciones suyas vinculadas con su adicción a las drogas.
“La culpabilidad está clara”
“Es un juicio muy esperado, muy deseado. Para nosotros la culpabilidad y responsabilidad está muy clara”, había dicho Burlando al llegar a los tribunales.
El expediente quedó, sin embargo, a la espera de una evolución en el estado de salud mental del músico que permitiera determinar si podía ejercer de manera efectiva su derecho de defensa.
Todo cambió después de la vuelta de Pity a los escenarios. A fines de 2025, el cantante regresó públicamente a la actividad musical y en diciembre brindó un recital multitudinario en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, ante unas 35.000 personas. Esa reaparición terminó teniendo consecuencias también en el expediente judicial: el fiscal Abraldes pidió que se revisara su situación y que se reanudara el proceso.
Los nuevos estudios realizados por profesionales del Cuerpo Médico Forense (CMF) concluyeron que Álvarez contaba con una “reserva cognitiva” suficiente para afrontar las distintas instancias del proceso penal. Para la fiscalía, además, su comportamiento durante el recital en suelo cordobés aportaba un elemento concreto para evaluar su capacidad actual. El Ministerio Público sostuvo que el músico había podido sostener durante horas una actividad que exigía memoria, concentración, coordinación, interacción con el público y organización conductual.
Con esos elementos, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 resolvió avanzar finalmente con el juicio y fijó el comienzo del debate para hoy. Los jueces también rechazaron en los últimos días un nuevo pedido de la defensa para suspender el inicio del proceso. Remarcaron que la capacidad de Álvarez para estar en juicio había sido constatada por el Cuerpo Médico Forense y que el trámite no podía quedar indefinidamente condicionado a la evolución de un tratamiento de salud mental.
El crimen
El asesinato ocurrió durante la madrugada del 12 de julio de 2018 frente a la puerta de acceso a la Torre 12 B del barrio Cardenal Samoré, en Dellepiane Sur y avenida Escalada, de Villa Lugano. Cristian Díaz y Álvarez se conocían de cruzarse en el barrio, aunque no eran amigos. Según la reconstrucción de la investigación, ambos mantuvieron una discusión que terminó cuando el músico disparó cuatro veces contra Díaz, a quien en el barrio conocían como El Gringo.
Jacqueline Guzzardi, una de las hijas de la víctima, tenía entonces 16 años. Cuando le tocaron el timbre para avisarle que “algo malo había pasado” fue corriendo hacia el lugar del hecho y se encontró con el cuerpo sin vida de su padre sobre un charco de sangre. “Yo no lo podía creer, uno sabía que estaba reloco pero conmigo siempre se llevó bien. Desde entonces no puedo escuchar ni siquiera su nombre ni una canción de él. Me afectó psicológicamente. Será lo que será como músico, pero como persona mató a mi papá”, compartió Jacqueline en una entrevista con la agencia Télam en 2022.
Jacqueline, presente en la sala de audiencias, se mostró angustiada.
De acuerdo a la causa judicial, tras el disparo Álvarez se subió con su novia a un Volkswagen Polo y a los pocos metros le pidió a ella que arroje el arma homicida en una alcantarilla de la colectora de Dellepiane Sur. Luego, ambos fueron al local bailable “Pinar de Rocha”, de Ramos Mejía. Permaneció prófugo durante aproximadamente 24 horas y finalmente se entregó en una dependencia de la Policía de la Ciudad. Su detención quedó acompañada por una frase que, desde entonces, se convirtió en una de las más recordadas del caso: “Lo maté porque era él o yo. Y creo que cualquier animal haría lo mismo”.
Pocos días después del homicidio, el entonces juez Martín Yadarola procesó al músico con prisión preventiva por el delito de homicidio agravado por el uso de un arma de fuego. En aquella resolución descartó que el ataque hubiera sido consecuencia de un supuesto delirio persecutorio y reconstruyó una secuencia que, según la investigación, comenzó con un diálogo, continuó con una confrontación y terminó en una pelea que derivó en el ataque armado.
Desde entonces, la causa atravesó distintos momentos. Álvarez permaneció detenido y fue alojado en el Programa Interministerial de Salud Mental Argentino (Prisma), en el complejo penitenciario de Ezeiza. Más tarde obtuvo el beneficio del arresto domiciliario, bajo monitoreo de una tobillera eléctrica, mientras continuaba con tratamiento. El debate oral, previsto originalmente para años atrás, quedó suspendido por su estado de salud mental.
Ahora, el escenario es diferente. El hombre que durante años estuvo fuera del centro de la escena judicial volvió a ocuparlo después de recuperar su actividad artística y presentarse nuevamente ante miles de personas. Esa transformación fue determinante para que la Justicia entendiera que podía afrontar el proceso.
El calendario contempla otras 10 audiencias con una duración de tres horas cada una. Durante ese período, jueces, fiscales, querella y defensa deberán reconstruir aquella noche de julio de 2018 y determinar qué responsabilidad le corresponde a Álvarez por la muerte de Díaz.
“¿Sabés por qué no voy a ir preso? Porque al final el veredicto no lo van a dar tres jueces. Lo va a dar el universo que se metió adentro de ellos. Porque yo no tengo que estar preso, ya está, yo ya pagué. No voy a volver a ese lugar, porque el universo no quiere y, mal que mal, de ahí venimos. Algunos creen en Dios, no sé, yo creo en la energía materializada”, había dicho Pity Álvarez en una reciente entrevista con la revista Rolling Stone.
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