El juicio en Dolores: Luciano Pertossi, el acusado más joven, ya se había enfrentado con la fiscal dos días después del arresto
Comparte el calabozo con Máximo Thomsen y rompió el silencio para negar ser la persona que aparece en un video del mortal ataque a Fernando Báez Sosa
5 minutos de lectura'
Luciano Pertossi sorprendió al pedir la palabra en la novena audiencia del juicio por el homicidio de Fernando Báez Sosa. “Yo no estaba ahí”, dijo para rechazar la presentación de un perito que lo había identificado en un video del ataque mortal. “No quiero responder otras preguntas, no se esfuercen”, agregó el joven que nació el 22 de agosto de 2001, en Zárate. Tenía 18 años cuando fue detenido el 18 de enero de 2020 en Villa Gesell. Dos días después también tuvo el impulso de hablar en la indagatoria. Al igual que en el debate oral, desafió a la fiscal de instrucción Verónica Zamboni con el mensaje: “Quiero dejar constancia que vine con la idea de declarar, pero estoy despierto desde las 5 de la madrugada, esposado desde las 5.30, llevo doce horas esposado con las manos atrás y diez horas tirado en el piso en la fiscalía, sin comer, me duele la cabeza, estoy aturdido”, dijo entonces Luciano Pertossi.
Nada comentó sobre la acusación. Pasó lo mismo en el debate oral. Antes del asesinato pensaba en un futuro ligado al rugby. Ya había sido seleccionado para un combinado juvenil de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA). Todo eso quedó atrás. Hoy comparte el calabozo N° 7 con Máximo Thomsen en un pabellón de aislamiento del penal de Dolores. Es hermano menor de Lucas y en la sala de audiencia se sienta detrás de su primo Ciro. Los tres Pertossi forman parte del grupo de ocho acusados del homicidio. Pero con algunas diferencias, Luciano Pertossi no fue imputado como autor directo de golpes a Báez Sosa, según la elevación a juicio de la instrucción realizada por la fiscalía. Se lo ubica en la periferia, como uno de los encargados de evitar que llegue ayuda al golpeado en el suelo. En el rugby se lo ubicaría como “poste” de un ruck.

Al menos dos testigos lo identificaron en la inicial rueda de reconocimiento, cuando cada acusado era expuesto con otros tres jóvenes de similares características físicas reclutados en los balnearios de Villa Gesell. Aunque fue apuntado por “estar ahí” como parte del grupo agresor que con una acción concreta. Así figura en los testimonios del expediente que se trata ahora en el juicio. Si, en cambio, fue reconocido Luciano Pertossi como autor de golpes que “inician el tumulto dentro del boliche” Le Brique. De ahí fueron sacados sus compañeros por la fuerza. Especial trabajo dio a los patovicas la expulsión de Thomsen, el ahora compañero de celda de Luciano Pertossi. El grupo de Zárate fue empujado fuera del local por la puerta de emergencia. En eso también se diferenció Luciano Pertossi: salió por su cuenta, por la puerta principal y detrás de Báez Sosa.
Chano, tal como es conocido Luciano Pertossi, y como figuraba en el chat donde los acusados se intercambiaron los mensajes que incluyeron la definición de “caducó” tuvo dos acciones adicionales a la pelea, que figuran en la instrucción del caso. Instantes después de la agresión que mató a Báez Sosa el grupo se separó y escapó de la zona en dos direcciones. Luciano Pertossi, definido en la acusación como “sujeto N° 11″ se detuvo frente al restaurante Cipriani. Allí fue grabado por las cámaras de seguridad cuando se dio un abrazo con Matías Benicelli. Es una de las imágenes icónicas de este caso. Un gesto que causó indignación social. La querella plantea que se trató de un festejo por la muerte. Poco después fue filmado Chano por otro sistema de videovigilancia en el momento que policías interceptan al grupo. La acusación afirman que en ese momento Luciano Pertossi hizo todo lo posible para ocultar señales de pelea en su cuerpo.

Un médico comprobó lesiones de “reciente data” al examinar a Luciano Pertossi en la mañana del 18 de enero de 2020. Se verificaron en su cara “esquimiosis lineal en párpado superior izquierdo y escoración de gran tamaño debajo del mentón; en la espalda, escoriaciones por debajo de la escápula derecha; en el cuello, escoriaciones lineales en cara anterior y esquimiosis en cara posterior; en brazos, escoriación en el codo derecho; en manos, esquimiosis en la derecha y esquimiosis y escoriación en la izquierda”. Todas lesiones compatibles con una pelea. En el momento de ser detenido llevaba los bolsillos de su pantalón 150 pesos y dos pastillas de antiinflamatorios y analgésicos.
Poco después llegaría la consignada queja ante la fiscal Zamboni. Esa protesta inicial se fortalecería con las acusaciones lanzadas por otros de los imputados cuando ampliaron la indagatoria en febrero de 2020. Nada cambió desde entonces, porque ni en ese momento ni ayer se escucharon de boca de los acusados explicaciones sobre lo sucedido. Esa estrategia de defensa no parece que sea quebrada por Luciano Pertossi, especialmente si se sabe que su hermana Emilia se sumó como abogada a la defensa liderada por Hugo Tomei, que llamó como testigo a Mauro Pertossi. El padre de Luciano y Ciro declarará la próxima semana. Su madre, María Elena Cinalli, sigue el debate desde el comienzo.
Antes de rechazar su identificación en un video -realizada a partir de la comparación de ropa-, Luciano Pertossi escuchó la prueba más firme en su contra: en un pantalón se encontraron mezclados rastros de ADN suyos y de Báez Sosa.
1Desbaratan un complot narco que preparaba los asesinatos de un ministro, un juez federal y un fiscal
- 2
Rescataron a una adolescente a la que un hombre de 40 años trató de sacar del país en un micro de larga distancia
3Un minimarket en Puerto Madero: el nexo del Mencho Oseguera Cervantes y el Cartel de Jalisco Nueva Generación con la Argentina
4Un ladrón cayó al intentar robar marihuana y reveló un vivero clandestino cuyo dueño sigue sin ser identificado




