El Jurado de Enjuiciamiento de magistrados bonaerense apartó de su cargo al camarista de San Isidro acusado de acoso sexual y laboral
Ernesto García Maañón fue imputado por seis hechos graves; había presentado su renuncia, pero el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, se la rechazó
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Durante las últimas dos décadas, Ernesto Ángel Anastasio García Maañón fue el juez más poderoso de San Isidro. De forma rotativa, asumía la presidencia de la Cámara de Apelaciones y Garantías del Departamento Judicial de San Isidro y era la última instancia en materia penal en esa jurisdicción.
En las últimas horas, acusado de “acoso y conductas inapropiadas contra mujeres”, fue apartado de su cargo por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios Judiciales bonaerenses, que encabeza el presidente de la Suprema Corte provincial, Sergio Torres.
Dicha resolución se concretó a partir de una presentación del Ministerio Público que acusó al camarista de otros cinco hechos: “Malos tratos reiterados hacia empleados y funcionarios, mediante expresiones agraviantes, órdenes arbitrarias, descalificaciones y comportamientos autoritarios; utilización indebida de recursos del Estado para su comodidad personal; trato irrespetuoso hacia superiores y utilización de referencias a su poder institucional para intimidar; intentos de influir en testigos para evitar declaraciones perjudiciales, y delegación irregular de la firma digital en violación manifiesta de la normativa vigente”.
A partir de la resolución en la que se decidió el apartamiento preventivo del camarista, el Jurado de Enjuiciamiento convocó a una nueva audiencia que deberá realizarse en los próximos 90 días.

Cercado por las acusaciones en su contra, el magistrado había presentado su renuncia en julio de 2025, pero la dimisión no fue aceptada por el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Esta circunstancia abrió la puerta para la sustanciación del proceso para que los hechos que se le atribuyen sean revisados por el Jurado de Enjuiciamiento.
“La noche es como el vino: te desinhibe. La noche es deseo, la pasión, la aventura”, expresó el camarista acusado en un mensaje que le mandó a la 1.12 a una de las funcionarias que se desempeñaba en la presidencia de la Cámara.
El Ministerio Público consideró que dicho mensaje tenía un “carácter inapropiado”. “Con que cenemos juntos me basta. Por mí, podés venir desnuda, jaja”, expresó el magistrado en otro mensaje que envió a la misma funcionaria. La denunciante presentó ese mensaje y otras frases del magistrado como pruebas para fundar la denuncia que abrió la investigación.
El escándalo quedó al descubierto en abril de 2025, cuando la secretaria envió un audio de ocho minutos que el juez García Maañón, de 76 años, le mandó a su colaboradora. La propia funcionaria reenvió este mensaje a un grupo de WhatsApp que comparte con otros magistrados, lo que provocó el escándalo. En la grabación, el presidente de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de San Isidro le expresaba a la denunciante su interés personal y sexual.
Primero, la denunciante hizo una presentación ante la Subsecretaría de Control Disciplinario de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, pero después ratificó su denuncia ante el fiscal José Amallo, a cargo de la causa penal.
En su presentación ante el representante del Ministerio Público, la víctima, entre otras situaciones, recordó paso a paso el acoso sexual que sufrió en abril de 2025 en el despacho de García Maanón después de aceptar una invitación para cenar.
“Con su mano y brazo me envolvió a la altura de la cintura y con fuerza llevó mi cuerpo muy cerca del suyo, quedando de esta forma cara a cara, como con intenciones de darme un beso o de una situación muy íntima. Al bajar yo el rostro para evitar que me besara fue cuando me deslizó la palma completa de su mano derecha desde la cintura hacia mi cola, por el medio, tocándomela y haciendo un poco de presión, como intentando acercar más mi cuerpo al suyo, ante lo cual di unos pasos hacia atrás. Entonces él me miró como sorprendido, a lo que yo le pregunté: ‘¿Pasó algo?’; él me respondió: ‘Solo quería verte’, y yo le contesté: ‘Bueno, ya me vio’. Haciéndose el desentendido y como si nada hubiese pasado, me habló de trabajo, pero yo estaba en blanco. Por el estado de shock no escuché nada de lo que me dijo", sostuvo la denunciante.



