Entre barrios cerrados y edificios de lujo: la vida nómade del jefe de la banda de narcos vip

La lancha Alama, amarrada en el muelle de la casa de Nordelta de una pareja procesada por este caso
La lancha Alama, amarrada en el muelle de la casa de Nordelta de una pareja procesada por este caso Fuente: Archivo
En dos años y medio, Leandro Emmanuel Reyes pasó por cinco propiedades, dos de ellas, en Nordelta; a su novia le dijo que integraba "la liga" y que compraba casas y autos en remates
Gabriel Di Nicola
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6 de mayo de 2019  

Se conocieron en un boliche y, cinco meses después, se fueron a vivir a un departamento de Olivos. Esa fue la primera de muchas mudanzas en casi tres años. La joven pareja vivió en el complejo Antares Senior Living y en Puerto Escondido, en Nordelta ; en el Maschwitz Village; en una torre de edificios del barrio porteño de Villa Ortúzar, y en una casaquinta que habrían construido en El Remanso, Exaltación de la Cruz.

Parecían nómades. Pero no: tantos cambios de domicilio y alquileres temporarios terminaron abruptamente a principios del mes pasado, cuando la policía bonaerense desbarató una organización de narcos vip que vivía a todo lujo.

Melina F. quedó detenida el 4 de abril al cabo de una serie de allanamientos, incluido un llamativo operativo en Nordelta. Su novio, Leandro Emmanuel Reyes, de 27 años, estuvo prófugo seis días. Señalado como jefe de la organización, fue apresado en Villa Tesei, Hurlingham.

Él sigue detenido, procesado con prisión preventiva en la cárcel de Devoto. Melina, de 23 años, estuvo presa 20 días en Ezeiza hasta que la jueza federal de San Martín Alicia Vence, subrogante en Tres de Febrero, dictó su falta de mérito y ordenó su inmediata libertad mientras continúa la investigación.

Reyes y otros 17 sospechosos fueron procesados con prisión preventiva por la jueza Vence al considerarlos prima facie coautores del delito de tráfico de estupefacientes en sus modalidades de comercio y tenencia para tales fines.

Dio por probado provisionalmente que "todos los encartados integraban distintos eslabones de la cadena de tráfico de drogas aquí pesquisada, actuando ordenadamente en miras a un objetivo común y ejerciendo cada uno roles más o menos determinados, sin que el hecho de que no surja contacto directo entre todos ellos en nada altera la composición de la organización, cuya antigüedad data, al menos, de más dos años y medio", sostuvo la jueza.

Allanamientos

El operativo Los Reyes del Norte, fruto de dos años y medio de pesquisa, fue presentado el mes pasado por el ministro de Seguridad provincial, Cristian Ritondo; el jefe de la policía bonaerense, comisario general Fabián Perroni, y el fiscal federal de Tres de Febrero, Paul Starc.

Entre los procesados están Paula Avanzi y Martín Asci, de 36 y 28 años, respectivamente. Hasta su detención, esta pareja alquilaba una casa en el barrio Las Caletas, de Nordelta. Antes vivían en el barrio cerrado Eucalis, de La Horqueta, San Isidro.

Cuando la policía allanó la propiedad que alquilaban Avanzi y Asci se encontró, en un vestidor de una de las habitaciones, un bolso negro con 670 pastillas de éxtasis, 83 unidades de LSD, un kilo y medio de cocaína y 886 gramos de metanfetamina granulada.

En el camarote de la embarcación Alama, amarrada en un muelle del inmueble, se descubrió una bolsa con 74 gramos de cocaína.

Cuando fue indagada, Melina F. sostuvo que Reyes se dedicaba a los remates judiciales e "integraba una liga [sic], compraba inmuebles y vehículos que después revendía". Afirmó desconocer si él comercializaba estupefacientes. "Nunca le escuché decir nada extraño relacionado a drogas, como así tampoco lo vi haciendo algo similar", sostuvo.

Lo cierto, según se desprende del expediente judicial, es que Reyes tuvo un importante incremento patrimonial que no solo se reflejó en los lugares donde vivió.

"Surge o se vislumbra el incremento patrimonial de varios de los encausados a lo largo del desarrollo de la pesquisa, destacándose principalmente el caso de Reyes, a quien se lo vinculara, cuanto menos, con distintas propiedades en diferentes barrios cerrados, con una casaquinta en Exaltación de la Cruz y con siete automóviles particulares, ­algunos de ellos de alta gama­, siendo que dichas circunstancias, a esta altura, permiten afirmar que su poderío económico era producto de las ganancias de la red de narcotráfico que lideraba e integraba conjuntamente con sus consortes de causa", afirmó la jueza Vence.

A lo largo de la investigación, Reyes fue descubierto al mando de varios vehículos, como una camioneta Land Rover modelo Range Rover Evoque SI4 2.0, un Volkswagen Fox, un Ford Focus, un Volkswagen Up, un Peugeot 208 y un Volkswagen Sirocco, según surge del expediente judicial.

Un dato que no pasó desapercibido para los investigadores es que la banda, que comercializaba droga al menudeo en San Martín y San Isidro, entre otros puntos del conurbano, utilizaba cocheras en complejos de edificios para almacenar la droga que luego distribuían.

"Reyes la escondía en distintos vehículos que guardaba en diferentes cocheras", dijo en su declaración indagatoria una de las sospechosas procesadas por la jueza Vence. Citó, como ejemplo, un complejo de edificios de la localidad de Beccar.

"No debe soslayarse que en el desarrollo de la pesquisa se auscultaron más de cien líneas telefónicas vinculadas a los imputados, siendo la primera de ellas ordenada el 22 de marzo de 2017, destacándose que ya desde ese entonces, y a partir del resultado de esas medidas y de la labor investigativa, se vislumbraron posibles actos de comercio continuos en el tiempo que llevaban a cabo los integrantes de la red de narcotráfico aquí examinada, lo cual finalmente se corroboró con los secuestros obtenidos al practicar los allanamientos", explicó la jueza Vence en su resolución.

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