
Estadística criminal: el año pasado fueron abatidos 120 delincuentes en intentos de robos en Buenos Aires
Según el registro de las autoridades provinciales, durante 2025 se notificaron 751 homicidios, 89 de las víctimas murieron en ocasión de robo
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La semana pasada, el Ministerio de Seguridad Nacional informó sobre el descenso de los homicidios dolosos en todo el país, fijándose la tasa en 3,7 casos cada 100.000 habitantes al establecerse un total de 1705 víctimas. De esa cantidad de asesinatos, el 44 por ciento corresponde a Buenos Aires, de acuerdo con las cifras que manejan las autoridades provinciales. En el caso de la estadística presentada por la ministra Alejandra Monteoliva se marcó un reducción interanual de 5,6 por ciento, algo similar a los datos que tienen los funcionarios bonaerense, que señalan una merma de 7 por ciento de los homicidios entre 2024 y 2025, cuando se verificaron 751 víctimas. Y en el detalle de esos crímenes en el territorio bonaerense aparece una singularidad: por primera vez se notificaron más delincuentes abatidos que muertes en ocasión de robo.
Según el ministro de Seguridad provincial, Javier Alonso, durante 2025 se registraron 89 homicidios cometidos en asaltos, mientras que ese año murieron 120 ladrones cuando las víctimas de robos -en muchos casos policías- repelieron los ataques o bien en momentos en que los delincuentes eran perseguidos en sus intentos de fuga.

Esos datos apuntan a que tres de cada 10 muertes violentas en Buenos Aires tienen relación con atracos, tanto por el fallecimiento de la víctima como del victimario. Los robos, entonces, conservan un peso importante dentro los episodios de sangre. Se trata en todos los casos de hechos consumados, ya que los intentos de homicidios, casos en los que la víctima queda herida, se suman en otro campo estadístico. Estas cifras fueron detalladas por el ministro bonaerense en el programa GPS, de América TV.
Los datos bonaerenses son preliminares, ya que en la estadística criminal bonaerense es consolidada y difundida cada año por el Ministerio Público. Pueden surgir variaciones entre la información preliminar y el análisis final en el caso de homicidios, ya que en el caso de los homicidios dolosos la estadística generada por la carga inicial de datos en la Investigación Penal Preparatoria (IPP) puede ser rectificada tras el relevamiento de los expedientes. Por el momento, la cifra oficial de homicidios cometidos en Buenos Aires el año pasado es 7 por ciento menor a los 809 casos verificados en 2024.
Por lo pronto, el detalle expuesto por el ministro Alonso marca que el 16 por ciento de las muertes violentas correspondió a delincuentes abatidos. En tanto, en 6 de cada 10 homicidios se verificó algún vínculo previo entre víctimas y victimarios, proporción que incluye las venganzas delictivas, ya que en ese aspecto el blanco no es elegido al azar, sino que se encuentra dentro de un círculo de contacto, aunque esa relación sea solo una rivalidad por pertenecer a bandas antagónicas.
Los crímenes por conflictos interpersonales representan el número más elevado en la estadística de homicidios bonaerenses difundida por el gobierno provincial: 168 casos durante 2025. En ese sector se agrupan extremas peleas vecinales. Un ejemplo sería el conocido caso del policía federal retirado que mató con un disparo a quemarropa a un vecino en La Matanza durante una discusión por el volumen de la música en una fiesta de Navidad de 2024. Rafael Horacio Moreno, de 75 años, fue condenado el año pasado por el asesinato de Sergio Díaz a la pena de 8 años y 6 meses de prisión. Por la fecha del hecho no forma parte de la estadística criminal del año pasado, pero vale recordar ese episodio para graficar las características de los homicidios que integran el ítem más frondoso en la separación de las diferentes clases de asesinatos evaluados de acuerdo con el móvil.
En ese aspecto, impacta bastante en la estadística criminal el ajuste de cuentas, campo en el que las autoridades bonaerenses fusionaron 163 de los homicidios cometidos el año pasado.
Si bien casos con esas características aparecen de tanto de en tanto, especialmente cuando resalta la brutalidad del crimen, pasa bajo el radar público la mayoría de esa guerra urbana de bandas que surge del registro oficial de muertes. Un ejemplo de esa clase de homicidios puede graficarse con el triple crimen de Florencio Varela, donde un grupo narco liderados por los J, dos al menos con esa letra en sus alias, se vengó del robo de cocaína con las torturas y muertes por desmembramiento de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez.

Entre los asesinatos que se consideran cometidos por personas que tenían alguna clase de vínculo con las víctimas figuran otras dos opciones: el femicidio, que sumó 46 muertes el año pasado, y los crímenes intrafamiliares, más comunes de lo que puede pensarse, dado que fueron notificados 72 episodios en 2025. El 12 por ciento de los 751 homicidios, en tanto, no tiene aún un móvil claro para los investigadores, que sin embargo descartaron que se tratase de robos, de acuerdo con la información oficial bonaerense.
Esos datos provinciales van en línea con el descenso global de homicidios informado la semana pasada por el Ministerio de Seguridad Nacional. En esa oportunidad, la ministra Monteoliva había anticipado que 15 jurisdicciones redujeron su tasa de homicidios durante 2025, un comportamiento que los funcionarios nacionales interpretan como una consolidación general de la disminución de asesinatos más allá de los distritos más críticos.
No solo el conurbano es considerado una zona caliente de delitos sangrientos, sino también Rosario, ciudad en la que también se observó el año pasado una reducción de crímenes. Según los datos oficiales, en las zonas patrulladas por las fuerzas federales, en el marco del denominado Plan Bandera, los asesinatos en esa ciudad santafesina bajaron un 22 por ciento con respecto al año anterior.
La reducción interanual en Buenos Aires, como se consignó, es de 7 por ciento, con esos 751 casos que agrupan también las investigación seguidas en el fuero penal juvenil, donde se tratan los delitos que tienen algún menor entre los acusados. Por el momento no se indicó el porcentaje de los asesinatos en los que adolescentes quedaron bajo la mirada judicial, pero en ese aspecto puede señalarse que las estadísticas de los últimos años señalan que entre 8 y 10 por ciento de los homicidios en Buenos Aires tienen un menor entre los acusados.
Con esos señalados 751 homicidios dolosos registrados en la información preliminar de 2025, la tasa bonaerense queda establecida en 4,2 asesinatos cada 100.000 habitantes. Ese registró coloca a Buenos Aires un poco por encima del promedio nacional, fijado en 3,7.
A partir de esas cifras, puede señalarse que la Argentina mantiene, por segundo año consecutivo, la tasa de homicidios más baja de la región, de acuerdo con las estadísticas oficiales comparadas con los datos registrados en los países limítrofes y en América latina.
En ese aspecto, los datos argentinos solo estarían por detrás de la tasa alcanzada por El Salvador bajo la presidencia de Nayib Bukele, ya que ese país pasó en diez años de 106 casos cada 100.000 habitantes a un índice casi europeo de 1,3 en 2025. Los vecinos de nuestras fronteras tienen tasas de homicidios bastante más elevadas. Chile registró en 2024 6 asesinatos cada 100.000 habitantes, mientras que Paraguay ese año marcó 7,5, Uruguay trepó a 10,7 y Brasil superó 18. Los estados Unidos, por su parte, tienen una tasa anual de 6,8, según la estadística de 2023 del National Center for Health.






