Horror en Barrio Parque: el policía federal Juan Pablo Roldán murió apuñalado a metros del Malba

Peritos de la Policía de la Ciudad, en la escena del crimen
Peritos de la Policía de la Ciudad, en la escena del crimen Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Gabriel Di Nicola
(0)
29 de septiembre de 2020  • 08:46

Parado en la vereda, junto a una mesa ocupada por un hombre mayor y uno más joven, hombre, vecino de la zona, parecía que desvariaba. A un lado y a otro le pasaban una moza, peatones; parecía molesto, pero inofensivo, bajo el sol primaveral que bañaba la esquina de Figueroa Alcorta y San Martín de Tours.

Hasta que a las 16.27 se desató una secuencia inesperada, increíble, letal: dos policías federales que venían desde Cavia, dos cuadras más al norte, llegan a paso rápido y lo encaran, en la esquina del comercio gastronómico frente al Malba. Y el sujeto los enfrenta. Una oficial de la Policía de la Ciudad le apunta con su arma reglamentaria, pero no jala el gatillo. Quizá tomó esa decisión por la cantidad de personas que había alrededor. Y ocurre lo impensado: los ataca con un cuchillo. Los dos uniformados, sorprendidos, retroceden; el atacante avanza sobre el agente que tiene a su izquierda y le asesta uno, dos, tres, cuatro puntazos en el pecho; en el embate, ese policía le dispara a las piernas y le acierta en la derecha. El alienado da unos saltos, arroja más cuchilladas y cae al piso.

Parece una situación dominada, pero sobreviene el drama: el uniformado atacado se toma el pecho, tambalea hacia la esquina, rodea el poste de la nomenclatura de calles de Barrio Parque y cae en la bajada de cordón, junto al tránsito, al museo de arte y a sus compañeros, que asisten atónitos al desenlace trágico.

Juan Pablo Roldán, de 33 años, padre de un niño de 4 años, inspector del Cuerpo de Policía Montada, fue llevado de inmediato al Sanatorio Mater Dei, a solo 50 metros de allí, luego de cruzar la avenida, con cuatro puñaladas, una de ellas, en el corazón. No logró sobrevivir.

Su asesino, que desde hacía un rato molestaba a los vecinos y esgrimía amenazante un cuchillo de carnicero, quedó detenido, internado con una bala en la pierna derecha en el Hospital Fernández.

El inspector Juan Roldán, asesinado a puñaladas
El inspector Juan Roldán, asesinado a puñaladas

Calificadas fuentes policiales confiaron a LA NACION que Roldán y el agente Fernando Obes fueron comisionados por sus superiores para ir a ver quién era ese que gritaba e insultaba a los policías que estaban dentro del predio del Cuerpo de Policía Montada, en Cavia entre Figueroa Alcorta y las vías del Ferrocarril Mitre. Luego se sabría que ese mismo hombre amenazaba a los transeúntes que iban por la calle Chonino, detrás del predio de la Federal y del Alcorta Shopping.

"Los uniformados siguieron al hombre unos 200 metros. En Figueroa Alcorta y San Martín de Tours, Roldán y su compañeros intentaron acercarse, pero fueron atacados", dijeron a LA NACION fuentes policiales.

Cómo fue el asesinato de Juan Pablo Roldán

En las imágenes de las cámaras de seguridad que captaron las secuencias anteriores y posteriores al ataque se puede ver al agresor junto a las mesas instaladas sobre la vereda del local de Dashi del Palacio Alcorta. Se ve la llegada de Roldán y su compañero. Cerca había tres oficiales de la Policía de la Ciudad que observaban la situación.

Un inspector de la Policía Federal murió después de ser apuñalado a pocos metros del Malba
Un inspector de la Policía Federal murió después de ser apuñalado a pocos metros del Malba Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli

Mientras hablaban con el hombre, Roldán y su compañero caminaban hacia atrás porque el sospechoso los encaraba. Ya sobre la calle, sobre la senda peatonal, el hombre intenta apuñalar al inspector; embate varias veces, y lo consigue.

Roldán dispara hacia abajo, hiere a su agresor y, segundos después, se toma el pecho, baja el torso y da un rodeo hasta que, vencido por el dolor, se acuesta sobre la vereda, en la esquina del Malba. Agoniza.

Poco antes, uniformados de la Comisaría Vecinal 14C de la Policía de la Ciudad habían sido alertados por vecinos de que en Chonino y Cavia un hombre amenazaba a los peatones con un arma blanca. El sujeto fue hacia Alcorta por Cavia y, de paso por la entrada de la sede de la Montada, lanzó los gritos que motivaron la intervención de Roldán, que terminó muerto a 350 metros de allí.

El momento en que apuñalaron al policía en Palermo

01:39
Video

El agresor fue identificado como Rodrigo Facundo Roza, argentino, mayor de edad y en situación de calle, aunque su documento reporta un domicilio en Salguero al 1900.

Un testigo que se encontraba en un bar frente a la escena del crimen dijo al canal de noticias TN que momentos antes del ataque el sujeto "hablaba con Dios" y "estaba como ido" y que cuando varios policías se le acercaron, les espetó, premonitorio: "¿A quién me llevo primero?".

El momento previo al apuñalamiento en Palermo

02:35
Video

Roldán ingresó en la Policía Federal el 1° de enero de 2006. Su primer destino fue la excomisaría 52a., de Villa Lugano; revistó en la seccional 15a., de Retiro, la Delegación San Martín, la Subdelegación 25 de Mayo y, por último, en la sede de Cavia.

En el Cuerpo de Policía Montada, los uniformados "manejan los caballos, pero a su vez integran grupos de orden público y pelotones de combate", explicaron en la PFA.

Despedida

Poco después de que se conoció su muerte, sus compañeros lo despidieron en la redes sociales. "Te acaban de quitar la vida en cumplimiento del deber. Que Dios tenga tu alma a su lado", fue uno de los mensajes. En un grupo de Facebook de policías, uno escribió: "Mis condolencias por el camarada caído en cumplimiento del deber".

En sus perfiles de Instagram y Facebook, el comisario general Néstor Roncaglia, exjefe de la PFA, subió una foto de Roldán y posteó: "Mi indignación es inmensa, porque no tengo dudas de que el policía inspector Juan Roldán murió por dudar en tirar o no. Algunos se ocupan de meter tanto miedo al policía con que no deben disparar que si no van presos, que el policía realmente, ante un hecho violento, duda en hacer uso de su arma, siendo ahí cuando cae muerto. Si el ataque es inminente, al propio policía o a terceros, se le debe tirar al agresor, le pese a quien le pese. Los jueces y fiscales suelen resolver con una mirada distante, como meros espectadores, sin entender ese momento violento vivido por un ser humano. Descansa en paz, señor policía".

En tanto, el Gobierno declaró hoy duelo nacional"para honrar la memoria" de Roldán. La ministra de Seguridad, Sabina Frederic, también resaltó el rol y la vocación de servicio del oficial de 33 años y envió sus condolencias a la familia del inspector

El pésame de la ministra de Seguridad

Conforme a los criterios de

Más información
ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.