
Abuso
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El primer ataque sexual ocurrió hace 16 años, el 4 de julio de 2010. Una joven fue interceptada cuando iba a trabajar. Fue amenazada con un cuchillo y violada. “Como no tenía una erección me echaba la culpa a mí, decía que no lo excitaba”, declaró la víctima en el juicio.
El agresor volvió atacar el 31 de enero de 2012. La víctima, una chica de 15 años que tiene un retraso retraso mental moderado, sufrió “un daño físico y psíquico de evidente malestar y elevada ansiedad a consecuencia del trauma”.
El 23 de abril de 2013 el agresor sexual abusó de una adolescente de 13 años. La chica fue interceptada cuando se dirigía a la escuela y a punta de pistola fue obligada a ir a un descampado, donde fue violada.
Ocho meses después hubo otra violación. La víctima fue amenazada con un cuchillo y llevada a un baldío donde fue abusada. Antes de escapar, el agresor le sustrajo, además, el teléfono celular.
Los cuatro ataques sexuales ocurrieron en Quilmes, en la zona sur del conurbano bonaerense. El abusador serial acaba de ser condenado a la pena de 30 años de cárcel. La clave que hizo posible la identificación del agresor y llevarlo a juicio fue la evidencia presentada por el Banco de Datos Genéticos de la Suprema Corte de Justicia bonaerense.
“La actuación del Banco de Datos Genéticos (BDG) de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires permitió probar la autoría y sustentar la condena de un abusador serial en el marco de un juicio oral. Se trató del primer caso donde se identificó al autor de ataques sexuales a partir del entrecruzamiento de la evidencia genética levantada después de los abusos con la información del registro obrantre en el BDG”, informaron a LA NACION fuentes del máximo tribunal bonaerense.
En el debate, ante los jueces Fernando Celesia, María Cecilia Maffei y Analía Verónica Reyes, que integraron el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°1 de Quilmes, declaró como testigo el bioquímico, perito con especialidad en genética forense y actual subdirector del BDG de la Suprema Corte bonaerense, Walter Bozzo, quien relató cómo se logró identificar a Figueroa como el abusador serial.
Bozzo contó que el BDG fue creado por la ley en 2008, se reglamentó en 2009 y se implementó en 2019.
“Básicamente [por el BDG] es un lugar donde a través de un software se incorporan perfiles genéticos de distinta índole. El ADN aporta información genética del individuo, hay secuencias comunes a todos los individuos y secuencias que son propias de cada individuos. Analizamos los marcadores genéticos y lo que hacemos es ver la cantidad de repeticiones en esos marcadores”, dijo el especialista, según consta en la sentencia del tribunal, a la que tuvo acceso LA NACION.
Sobre los delitos de índole sexual, Bozzo explicó: “Tenemos un registro de condenados. El BDG se nutre de tres laboratorios que aportan perfiles. Uno es de la Asesoría Pericial de La Plata, otro de un laboratorio del Ministerio Público Fiscal, situado en Junín, y el otro de la Policía Científica. Y en el laboratorio, se procesan muestras de los imputados que no tengan un estudio de ADN. Se procesa en el software, si hay match [coincidencia] significa que el perfil genético de una evidencia es igual al perfil genético de una muestra”.
Figueroa había sido incorporado en el Registro Nacional de Bancos Genéticos por una condena anterior. EL BDG se hizo cargo de tipificar los datos genéticos de los condenados de la provincia de Buenos Aires.
“Uno de esos perfiles genéticos de una evidencia hizo coincidencia con el perfil genético de Figueroa. El mismo perfil genético estaba en otras evidencias de tres causas. En todos los expedientes había un perfil masculino NN que luego hizo match con el perfil de Figueroa. Se realizó un peritaje de ADN, se cotejó el perfil genético de Figueroa con el perfil de las evidencias de las otras tres causas y se obtuvo el mismo resultado. Se confirmó el perfil del condenado. Se tomó una nueva muestra y volvió a mostrar el mismo perfil. Se cerró nuevamente el proceso midiendo nuevamente la coincidencia entre el condenado y las tres causas. La muestra del condenado la tomaron en 2019 y nosotros en 2023 recién lo pudimos analizar. El tiempo no afecta al resultado. El perfil no cambia con el tiempo“, afirmó Bozzo, según se desprende de la citada sentencia.

Al analizar las palabras del testigo, en la sentencia se sostuvo: “El testimonio merece credibilidad no solamente porque aportó detalles ricos en la especialidad profesional y prestaron asistencia al juzgador sobre los hechos, sino en la relación directa existente entre el material genético obtenido durante la investigación, cuya autenticidad no fuere puesta en tela de juicio y los resultados y alcances obtenidos en las labores periciales practicadas”.
Y se agregó: “En definitiva, se trata de una prueba que revela un peso probatorio individual de significación, la concordancia de la misma con los demás indicios que se indicarán a continuación, razonablemente permiten afirmar más allá de toda duda razonable que el acusado es responsable de las graves ofensas sexuales cometidas. Finalmente no podrá soslayarse que al otorgar el uso de las palabras finales, el acusado pidió perdón a las personas ofendidas y a las familias de las mismas, lo que razonablemente implica el reconocimiento (tácito) de la intervención responsable en los hechos concurrentes juzgados“.
En el juicio, el Ministerio Público estuvo representado por la fiscal María de los Ángeles Attarian Mena, quien logró demostrar la autoría de Figueroa en los cuatro ataques sexuales ocurridos entre 2010 y 2013.
Por unanimidad, Figueroa fue encontrado culpable de los delitos de abuso sexual agravado por haberse cometido con acceso carnal y con armas y robo agravado por el uso de armas.
Tras la sentencia, la Suprema Corte de Justicia bonaerense informó que el “BDN cuenta con un laboratorio que almacena perfiles genéticos de evidencias biológicas obtenidas en el marco de investigaciones por delitos contra la integridad sexual , de los que se asume corresponden al autor del hecho (perfiles incriminatorios no identificados); así como también los perfiles genéticos correspondientes a imputados o condenados en causas de delito contra la integridad sexual”.
“Por medio de del software GENis -se detalló-, los perfiles genéticos son clasificados en distintas categorías: imputados, condenados, vestigios de un único contribuyente y vestigio de mezclas con dos contribuyentes, entre otros. Los perfiles no están asociados a nombres y se identifican por un código, lo que asegura la neutralidad y trazabilidad desde el origen de la toma de muestra.“
Para finalizar, se explicó: “Su servicio se destaca por la capacidad técnica y científica de identificar vestigios biológicos por comparación con perfiles genéticos de individuos o por el cotejo de perfiles genéticos correspondientes a evidencias biológicas vinculadas a causas diferentes. Como ocurrió en este caso [donde se investigó y se condenó a Figueroa], el rol fundamental del BDN se centra en su efectividad para lograr resolver crímenes seriales , en los cuales la reincidencia marca la posibilidad de identificar a su autor”.




