
Homicidio en La Matanza: un jubilado que dormía con su esposa fue víctima de un robo, se descompuso por los golpes y murió
Lorenzo Fiorentino tenía de 82 años; los delincuentes escaparon
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“La mataron a golpes. No sé más nada. Hicieron un desastre adentro. Hay sangre en la cama”. Así, entre llantos, Patricia hablaba de la muerte de su padre, Lorenzo Fiorentino, de 82 años, víctima de un violento robo en su casa de La Matanza.
El homicidio ocurrió en la madrugada, cuando Fiorentino y su esposa, Ángela Bellavista, de 80 años, dormían y fueron sorprendidos por tres delincuentes que tenían los rostros tapados y las manos cubiertas con guantes.
Los delincuentes ingresaron después de forzar con un criquet la reja de la ventana de la cocina, en el fondo de la propiedad.
Fiorentino fue golpeado. Cuando los ladrones escaparon, se descompuso y murió.
“Lo mataron a golpes me dijo mi hermana. Todo fue en la habitación de mis padres. Mi papá fue obrero, metalúrgico”, dijo Patricia, una de las hijas de la víctima.
El hecho ocurrió durante la madrugada en la casa situada en Chile al 2200, en la localidad de San Justo, cuando un matrimonio de jubilados fue sorprendido por tres delincuentes mientras dormían.
Situaciones similares ocurrieron en otro robos que derivaron en muertes de las víctimas por infartos, con antecedentes judiciales de definir esos casos como homicidios.
La sucesión de hecho de violencia no es algo anormal en ese distrito, donde se registraron 147 víctimas de homicidios dolosos durante 2025. De esas casos, 22 fueron calificados como un crímenes en ocasión de robo en La Matanza, el más populoso de Buenos Aires, que duplica prácticamente la tasa de homicidios provincial: 8,02 casos cada 100.000 habitantes.
La reiteración de casos de violencia delictiva que emergen en las localidades de La Matanza y toman difusión pública tiene su reflejo a nivel estadístico. La información sobre investigaciones penales iniciadas el año pasado en todo el territorio bonaerense marca que el mayor municipio del conurbano, el único que tiene su propio departamento judicial, tiene la tasa más alta de homicidios, que en el promedio provincial quedó establecido en 4,6 casos cada 100.000 habitantes.
En ese distrito en el que viven 1.837.774 personas, según el último censo nacional, se cometieron casi el 20 por ciento de los 123 asesinatos en ocasión de robos que se investigan desde 2025 en la provincia de Buenos Aires.
Hace seis días, en la localidad de Rafael Castillo, una vecina, de 65 años, fue golpeada por cuatro ladrones armados que irrumpieron en su vivienda mientras dormía.
Si bien la casa de la víctima está en Rafael Castillo, la comisaría que tiene jurisdicción en la zona corresponde a González Catán. En dicha seccional quedó radicada la denuncia y los efectivos de esa comisaría tenían asignado el patrullaje en dicho barrio.
Sin embargo, ningún uniformado recorrió la zona esa noche. Según los vecinos, los delincuentes irrumpieron en dos oportunidades en la vivienda. Primero, entraron a las 3.44. Inspeccionaron la casa y se retiraron.
Pero regresaron a las 4.25. Ingresaron por segunda vez en la madrugada en la casa situada en Raulíes y Larsen y golpearon a la dueña de la vivienda.
Si bien los delincuentes que asaltaron a Juana, de 65 años, quedaron grabados en las cámaras de seguridad de los vecinos del barrio, hasta el momento no fueron detenidos.
Debido a que no había ningún móvil policial en la zona, los malvivientes se movieron con impunidad. En las dos oportunidades que irrumpieron en la vivienda robaron cosas. La segunda vez que entraron fueron más violentos.
Sometieron a una golpiza a la dueña de casa. Aplicaron violencia para que la jubilada les dijera dónde guardaba dinero y alhajas. Pero Juana no tenía forma de explicarles a los delincuentes que no tenía ahorros ni objetos de valor.
Si bien los asaltantes actuaron a cara descubierta, hasta el momento, los efectivos de la comisaría de González Catán no tenían ninguna pista de los malvivientes.
Antes de huir, los asaltantes revolvieron muebles, cajones y levantaron los colchones para tratar de encontrar un botín que la dueña de casa no tenía.
Según los vecinos, a medida que revolvían los cajones y no encontraban el dinero y las alhajas que buscaban, se volvían más violentos con la víctima. Aunque los asaltantes permanecieron durante una hora en la casa, no apareció ninguna patrulla policial.
Después de agredir a la víctima, los malvivientes huyeron con sus rostros descubiertos e intentaron ingresar en otra vivienda. Mientras, cerca del amanecer, los vecinos advirtieron que la puerta de la casa de Juana estaba abierta y alertaron al número de emergencias 911.
La dueña de casa fue trasladada al hospital del kilómetro 32, en González Catán, donde fue atendida por las lesiones que le provocaron los delincuentes durante la golpiza a la que la sometieron.
Mientras que los peritos en criminalística demoraron más de cinco horas en llegar a la vivienda para levantar rastros de los asaltantes, que hasta el momento no fueron detenidos.
Un ataque similar costó la vida de Fiorentino. el jubilado golpeado delante de su esposa, puñetazos que provocaron la descompensación y muerte. Un homicidio en ocasión de robo.
Así lo entiende la Justicia. En 2009 fijó un antecedente en esos casos el Tribunal Oral N° 7 de San Isidro, que estableció a una pena de 25 años de prisión por un ladrón que provocó la muerte de una jubilada de 84 años, que sufrió un fatal infarto mientras el condenado y dos cómplices golpeaban a su hijo tras haber irrumpido en su casa.
En el fallo, los jueces María Coelho, Mónica Tisato y Eduardo Lavenia sostuvieron que “si bien los imputados desconocían que la víctima padecía una afección cardíaca, no podían ignorar que, una persona de esa edad, sometida a un ataque caracterizado por la brutalidad hacia ella y a su hijo, tuviera un desenlace fatal”.
Los atacantes del matrimonio en San Justo tienen por delante, en caso de ser atrapados y juzgados, una expectativa de pena de prisión perpetua.



