La tragedia de LAPA, una carga judicial de la que fue absuelto por prescripción

En febrero pasado, Casación lo sobreseyó por el accidente del 31 de agosto de 1999
(0)
15 de septiembre de 2014  

Hace nueve meses, la Cámara Federal de Casación cerró el largo capítulo de la investigación judicial de la mayor tragedia de un avión comercial en suelo argentino: el despiste e incendio del Boeing 737-200 en su fallido decolaje hacia Córdoba desde el aeroparque metropolitano, el 31 de agosto de 1999, que dejó un saldo de 65 muertos.

La Sala IV del máximo tribunal del país decretó el 11 de febrero pasado la extinción de la acción penal por prescripción contra Gustavo Deutsch y Ronaldo Boyd. El paso del tiempo sin condena hizo que terminaran libres de culpa el presidente y director general de LAPA al momento del accidente del avión matriculado como LV-WRZ, en el que se basó la película Whisky Romeo Zulú, de Enrique Piñeyro, un ex piloto de LAPA que renunció no sin antes advertirles a sus jefes que si persistían con su falta de atención a la seguridad aérea una tragedia con uno de los aviones de la empresa era sólo cuestión de tiempo.

El sobreseimiento de Deutsch llegó al cabo de varias resoluciones en distintas etapas del proceso, fallos que no siempre le fueron favorables. Incluso, cada sentencia favorable llegó con fallos divididos. Por caso, el camarista de Casación Gustavo Hornos, en ocasión de la revisión de la sentencia absolutoria en el juicio oral, en 2011, votó por condenar a Deutsch y a Boyd por considerar que tenían responsabilidad en el caso por la falta de controles que permitieron la promoción del piloto que causó la tragedia, a pesar de que los antecedentes la desaconsejaban.

Aquel 31 de agosto de hace 14 años, el LAPA 3142 debió partir desde la aeroestación porteña hacia Córdoba. Nunca llegó a levantar vuelo: el comandante de la nave, Gustavo Weigel, y su copiloto, Luis Etcheverry, omitieron realizar tareas elementales en la fase previa de despegue. Primero, el error garrafal de olvidar setear los flaps -planos variables de las alas- en la posición de despegue. Luego, cuando las alarmas empezaron a sonar, desconocieron el origen de la anomalía que el tablero les señalaba y siguieron con la aceleración de la nave para un decolaje que nunca consiguieron con las alas "planas".

El LV-WRZ sobrepasó la punta de pista, destrozó la reja perimetral del Aeroparque, una parada de colectivos, arrolló dos autos que circulaban por la Costanera, una caseta con una instalación de gas natural y dos máquinas excavadoras, hasta estrellarse en el talud del Driving Range, situado frente a la aeroestación. Allí, a las 20.54, el B737-200 se convirtió en una bola de fuego.

De los 100 ocupantes del avión (95 pasajeros y cinco tripulantes) perdieron la vida 63; se sumaron dos de los ocupantes de uno de los autos arrollados por el LV-WRZ.

Aunque la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil (Jiaac) consideró que la tragedia fue por culpa exclusiva de los pilotos, ya que la aeronave estaba en perfectas condiciones para volar, la causa judicial fue más allá de lo evidente. Sin posibilidad de actuar penalmente sobre los autores inmediatos, que murieron en la tragedia, la Justicia avanzó hacia directivos y gerentes de LAPA y funcionarios de la Fuerza Aérea que, en la época, eran la autoridad de aviación aerocomercial.

Luego de varias marchas y contramarchas, el 2 de febrero de 2010 un tribunal oral absolvió a seis de los ocho acusados, entre ellos, a Deutsch y a Boyd. En cambio, condenó a Valerio Diehl, ex gerente de operaciones de LAPA, y a Gabriel María Borsani, ex jefe de la línea 737, a tres años de prisión en suspenso por estrago culposo agravado.

Debido a la sensibilidad del tema, la nota ha sido cerrada a comentarios

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.