
Por una huella identifican a un homicida
El sospechoso es colombiano; la marca de un dedo suyo quedó en un alhajero de un jubilado asesinado en Saavedra
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En la casa había un gran desorden. Todas las habitaciones estaban revueltas. El cuerpo de la víctima, un jubilado de 71 años, estaba en el living, atado de pies y manos. Había sido asfixiado con una corbata.
La clave para resolver el homicidio fue hallada en la planta alta del inmueble: una huella del presunto asesino fue encontrada en un alhajero que estaba guardado en uno de los dormitorios.
Así se desprende del dictamen del fiscal de instrucción porteño José María Campagnoli, quien pidió que Andrés Pérez Paredes, un colombiano de 30 años, sea sometido a un juicio oral y público acusado de homicidio en ocasión de robo. La víctima del hecho fue Fernando Pacífico Boncagni, un ingeniero jubilado que vivía solo en su casa de Conesa 4345, en el barrio de Saavedra.
"Considero que el hecho de que el interior de la propiedad se encontrara completamente revuelto, que la huella del acusado haya sido recabada de un elemento en el que comúnmente se guarda dinero u otras pertenencias de valor, como así también la falta de explicación alguna por la cual el acusado habría ingresado en el inmueble de la víctima, permiten establecer no sólo la presencia del acusado en el lugar del hecho durante su desarrollo, sino también su marcada intención de apoderarse ilegítimamente de los elementos que se encontraban allí", afirmó Campagnoli en su pedido de elevación a juicio, al que tuvo acceso LA NACION.
El rastro digital fue hallado en la cara externa de un reducido alhajero encontrado en un dormitorio del primer piso de la casa y "era apto para establecer identidad papiloscópica. En consecuencia, fue cotejado con el Sistema Automatizado de Identificación de Huellas Dactilares (AFIS), según informaron fuentes del caso.
El crimen, que conmocionó a los vecinos del barrio de Saavedra, ocurrió entre las 16.30 y las 23.30 del 5 de mayo pasado. Aún es una incógnita para los investigadores cómo ingresó en el chalet de dos plantas Pérez Paredes, el presunto asesino.
"Accedió al inmueble de un modo que aún se desconoce, ató de pies y manos a Boncagni y, con el lógico propósito de neutralizarlo para evitar que pudiera ofrecer cualquier tipo de resistencia o incluso frustrar el desapoderamiento [sic] pretendido le colocó una corbata en la boca, que finalmente ocasionó que la víctima se asfixiara y, como consecuencia de ello, perdiera la vida", agregó el representante del Ministerio Público en su dictamen.
El homicidio fue descubierto al día siguiente por la empleada doméstica y por vecinos del ingeniero jubilado. En un primer momento, la investigación estuvo a cargo de la fiscal María Cristina Caamaño, que fue la reemplazante de Campagnoli mientras éste estuvo suspendido y era sometido a un jury, acusado por el kirchnerismo en una causa en la que el fiscal investigaba a Lázaro Báez.
Un mes después del crimen, Caamaño y detectives de la División Homicidios de la Policía Federal ya habían reunido pruebas para acusar al colombiano, que había llegado al país el 19 de septiembre de 2013. Pero cuando lo fueron a buscar a Villa Urquiza, a su último domicilio conocido. no lo encontraron: se había mudado para evitar ser detenido.
Según pudieron reconstruir los investigadores, el 5 de mayo pasado Pacífico Boncagni salió de su casa a las 15.40 porque tenía turno con un médico en la Fundación San Rafael, en Ramallo al 2600, Saavedra. Pero a las 16.30 se retiró de ese centro de salud sin ser atendido.
A las 23.30, un vecino observó que las luces de entrada de la casa del ingeniero jubilado estaban encendidas, situación que le pareció extraña porque todas las noches Pacífico Boncagni las apagaba. También le llamó la atención que el auto de la víctima estuviera afuera y no en el garaje, como solía ser.
A la mañana siguiente, a las 9.30, llegó la empleada doméstica y advirtió que la reja estaba abierta. Tocó timbre y llamó por teléfono, pero el ingeniero no respondía.
La empleada y tres vecinos se comunicaron al número de emergencias de la Policía Federal. Un sargento de la comisaría 35» fue quien ingresó en la casa y descubrió el cadáver de la víctima.
Lo extraño del caso es que el sospechoso, poco después del homicidio en Saavedra, y cuando ya pesaba sobre él un pedido de captura nacional e internacional, fue detenido en la ciudad de La Plata con una identidad falsa y fue liberado poco después, antes de que se conociera su verdadera identidad, según informaron fuentes judiciales.






