
Prisión domiciliaria para la menor que instigó a su novio a que matara a una compañera de colegio
El abogado de la familia de Cecilia Lazcano insistirá con que la acusada quede detenida en un instituto de menores
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La Justicia ordenó que la adolescente acusada de instigar a su novio que matase a una compañera de colegio quede detenida en la casa de su madre.
La jueza de Garantías dictó la prisión domiciliaria para la menor, de 17 años, imputada de ser la presunta coautora intelectual del homicidio doblemente agravado por alevosía y ensañamiento de Cecilia Lazcano, de 16 años compañera en la escuela media Doctor Mamerto Acuña, de la localidad de Alvear, Corrientes.
La medida agravó la situación de la imputada. A principios de esta semana, si bien, la fiscalía pidió su imputación, la magistrada aceptó esa solicitud, pero sin prisión preventiva.
La magistrada había ordenado que la adolescente abandone la localidad de Alvear, se instale en la casa de su madre, en la ciudad de Santo Tomé y se cambie del colegio para seguir los estudios, con la prohibición para acercarse al lugar donde mataron a Cecilia.
Además, en la resolución se determinó que la imputada deberá estar confinada en la casa, que su madre alquila en Santo Tomé.
No obstante, Juan Saucedo, el abogado que representa a la familia de la víctima, anticipó que presentará un recurso contra la resolución de la magistrada e insistirá con el pedido para que se dicte la prisión preventiva de la acusada.
Actualmente, el menor, de 16 años, acusado de asesinar a puñaladas a Cecilia, está detenido en Centro de Contención Juvenil, en la capital correntina.
La solicitud del letrado que representa a los padres de Cecilia para que se imponga la prisión preventiva de la adolescente, acusada de ordenar el ataque, se fundó en la existencia de los denominados riesgos procesales, como riesgo de fuga y entorpecimiento de la investigación.
“Esta querella impugnó la resolución de la jueza porque la prisión domiciliaria no garantiza que se cumpla efectivamente y debido a que la ciudad de Santo Tomé, donde se fijó el domicilio para que la menor cumpla con morigeración de la detención, está en una zona de frontera, muy cerca de Brasil”, expresó el letrado.
Durante la marcha realizada el lunes pasado, en Alvear, los familiares, amigos y vecinos de Cecilia reclamaron que la imputada de ser la coautora intelectual quede presa con las mismas condiciones de detención que el adolescente procesado como presunto autor de las puñaladas que provocaron la muerte de la víctima, después de una agonía de casi doce horas.
Cecilia fue atacada el 16 de julio pasado, en la estación de trenes abandonada. Las cámaras de seguridad grabaron que la víctima llegó al lugar acompañada por un adolescente, de 16 años, compañero de colegio.
En las mismas imágenes quedó registrado el momento que el menor regresa por el mismo camino, sin Cecilia. Malherida, la menor pidió auxilio en la casa de una vecina de la estación, pero la dueña de la vivienda no le franqueó ingreso debido a que tuvo miedo.
No obstante, la propietaria alertó a los efectivos de la comisaría local sobre la menor ensangrentada. Cuando los policías llegaron al lugar encontraron a Cecilia y solicitaron una ambulancia. En un primer momento, la menor fue trasladada al centro de atención local. Pero ante la gravedad de las heridas provocadas por el agresor, los médicos decidieron derivarla al hospital de Santo Tomé, a casi cien kilómetros de Alvear.
Hasta ese momento, ni los médicos ni los policías conocían la identidad de la víctima. Tan profundas y grandes eran las heridas provocadas por el agresor que estaba irreconocible.
“Todos se comieron el verso de que era un suicidio. Se levantó y todavía se mueve”, escribió el chico, de 16 años, después de cortarle el cuello a Cecilia.
El hallazgo de lesiones autoinfligidas en los brazos de la menor, de vieja data, abonó la hipótesis de que la adolescente se habría quitado la vida.
Sin embargo, días después, el foco de la investigación cambió. A partir del hallazgo de una serie de mensajes y de las imágenes de cámaras de seguridad se determinó que Cecilia fue asesinada por un compañero de cuarto año del colegio.
Además de reclamar por la detención de la supuesta coautora intelectual, los familiares de la víctima indicaron que hubo más responsables. Acusan a dos mayores de estar involucrados en el homicidio de Cecilia.
Dicha hipótesis tuvo su origen en los mensajes encontrados en el celular del autor material, en los que se menciona grabar y fotografiar el femicidio de Cecilia y mandarle las imágenes a alguien.
Otro de los elementos que fundaron la participación de más personas está relacionado con la conducta desarrollada por el padre de la instigadora. Se trata de un sargento que se desempeña en la División Inteligencia de la policía de Corrientes y habría borrado pruebas que comprometen a su hija.
El autor material fue apresado casi tres semanas después del asesinato. Cuando los policías llegaron a su casa, mostró su celular. En el teléfono había varios mensajes borrados. Los policías le preguntaron por qué eliminó los mensajes y el menor respondió: “tengo novia y es un poco celosa”.



