Quiénes son los dos diplomáticos rusos que se negaron a un control de alcoholemia en Navidad
Los vehículos en los que iban Sergei Baldin y Cardmath Solomatin fueron interceptados por los efectivos de la Policía de la Ciudad durante los controles por Navidad
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El día de Navidad estuvo marcado por el conflicto que se generó cuando dos diplomáticos rusos se negaron a realizar un control de alcoholemia en un puesto de la ciudad de Buenos Aires y se atrincheraron en sus respectivos vehículos. El incidente -que provocó la intervención de Cancillería y de las fuerzas de seguridad nacionales- estuvo protagonizado por Sergei Baldin y Cardmath Solomatin, los dos hombres que tuvieron que ser escoltados para poder volver a la embajada rusa ubicada en el barrio porteño de Recoleta.
El problema comenzó cuando Baldin, que conducía un Volkswagen Vento blanco con dominio D094CSB, se negó a realizar el test de alcoholemia tras ser detenido por oficiales de tránsito en el marco del operativo de seguridad vial del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por Navidad, y tampoco aceptó brindar la documentación que le pedían los uniformados. El involucrado estuvo más de dos horas custodiado en el operativo, hasta que, después de varias comunicaciones entre las autoridades nacionales y rusas, fue trasladado hasta la Embajada. Minutos después ocurrió algo similar con Solomatin -codirector de la Casa de Rusia en Buenos Aires, un centro cultural que ofrece becas de estudio, cursos y talleres sobre la cultura del país-, quien manejaba un Toyota Corolla y también fue demorado en el control de Recoleta.
En ambos casos se labraron actas por la infracción 7062, que establece multas por negarse a realizar los controles correspondientes en la vía pública. Finalmente, tanto Baldin como Cardmath ingresaron a la Embajada de Rusia, mientras que los autos fueron guardados en el edificio.
En la puerta de la embajada rusa, un vocero que solo se identificó como Alexander y dijo cumplir funciones de primer secretario, consideró que el incidente fue “una grave violación del derecho internacional”. “Según la Convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas, los vehículos diplomáticos no pueden ser objeto de ninguna parada ni registro”, afirmó en la sede diplomática.
Poco después, la embajada rusa emitió un comunicado donde sostenía que la Argentina debía “impedir cualquier atentado contra la persona, la libertad o la dignidad de todos los miembros de la misión diplomática” y “garantizar su libertad de circulación y de tránsito por su territorio”. “Al mismo tiempo, los medios de transporte de la misión no pueden ser objeto de ningún embargo”, agregó el texto.
El gobierno nacional ratificó que la aplicación de la Convención de Viena impedía la detención del diplomático porque no se estaba cometiendo un delito in fraganti. “Era una infracción, ni siquiera un delito federal”, contestaron desde la Casa Rosada, ante una consulta de LA NACION. Si un diplomático fuera encontrado culpable de un delito, la Cancillería debería pedir su expulsión del país como persona no grata. “Sería una reacción claramente excesiva para un infracción”, argumentaron en el Gobierno.

Qué dice la circular de Cancillería que difunden desde el gobierno porteño
En medio de la polémica desatada, el gobierno porteño difundió la circular emitida por la Cancillería que explica lo regulado. El texto refiere a las infracciones cometidas con vehículos con patentes diplomáticas y aclara que los funcionarios que estén al volante, “en lo que a material de circulación se refiere, tienen las mismas obligaciones que todos los residentes en la Argentina”.
“En consecuencia, y tomando en consideración las múltiples quejas de vecinos de la ciudad con relación a las infracciones cometidas por vehículos con patente diplomática (estacionamiento sobre las veredas, estacionamiento obstruyendo salidas de garajes, etc.), se hace saber que, en dichos casos, la Policía de Tránsito aplicará las multas correspondientes, procediendo al acarreo de dichos vehículos cuando ello resulte procedente”, aclara.

En ese sentido, el escrito, que data del 5 de julio de 2022, remarca que, “en todos los casos en que un vehículo con patente diplomática sea acarreado, la representación -o el funcionario- deberá hacerse cargo del costo de dicho acarreo con el fin de recuperar el vehículo”.
“El Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto – Dirección Nacional de Ceremonial- reitera a las representaciones Diplomáticas Consulares y de Organismos Internacionales acreditadas en la República, las seguridades de su más alta y distinguida consideración”, finaliza.
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