Según el registro de celulares. De General Rodríguez a Ingeniero Budge, el recorrido de los asesinos de Pérez Algaba
Maximiliano Pilepich, uno de los acusados del homicidio, usó el teléfono de un comisario de la Policía de la Ciudad: coincidió en seis lugares al mismo tiempo con el celular de la víctima
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Para la Justicia, el homicidio de Fernando Pérez Algaba ocurrió en una ventana que va desde las 18 del 18 de julio pasado y las 3 de la madrugada siguiente. Durante esas nueve horas, los acusados realizaron una serie de traslados y movimientos que fueron reconstruidos a partir de la geolocalización de los teléfonos celulares de cada uno de ellos.
Este peritaje determinó, por ejemplo, que el celular de la víctima 112282 . . . fue activado en seis antenas que, a la misma hora y en el mismo lugar, captaron la señal del teléfono 1159385..., que pertenece a un comisario de la Policía de la Ciudad, pero que, en ese momento, usaba Maximiliano Pilepich, exsocio de la víctima, uno de los siete acusados por el homicidio y detenido ayer, en una casa de Paso del Rey.
La investigación encarada por el fiscal de Lomas de Zamora, Marcelo Domínguez, a partir de la geolocalización de los celulares de los imputados permitió establecer cuál fue el recorrido realizado por la víctima y los sospechosos de matarlo, desde que ocurrió el homicidio, en General Rodríguez, hasta que el cuerpo, descuartizado fue hallado entre 23 y 25 de julio en Ingeniero Budge.

El 18 de julio fue la última vez que vieron con vida a Pérez Algaba. Según el acusado Nahuel Vargas, a las 17, lo pasó a buscar por el departamento que alquiló de forma temporal en Olazábal 1062, en Ituzaingó. En la camioneta Range Rover blanca se dirigieron al country Renacer, en General Rodríguez. Allí se encontrarían con Pilepich, supuestamente para pagar una deuda de US$150.000.
Pérez Algaba mandó su último mensaje a las 18.09. La señal del celular de la víctima fue captada por la antena de General Rodríguez. En el mensaje, Pérez Algaba le dijo a su novia: “Maxi me cagó”. La víctima no lo sabía, pero Pilepich había llegado al desarrollo inmobiliario a las 16.03. Lo estaba esperando.
Aunque la señal del celular de Pérez Algaba fue captada en las horas siguientes por otras antenas de telefonía en un recorrido que tenía como punto de partida el mencionado country y siguió por el acceso Oeste, hasta el puente Gnecco, nunca más fue usado.
Mientras que el celular de Pilepich fue registrado en el mismo lugar que el teléfono de la víctima hasta hasta las 19.05. Para entonces, según la investigación judicial, Pilepich habría dejado de utilizar su teléfono y lo reemplazó por un aparato que le aportó un comisario de la Policía de la Ciudad que se desempeña en la División Comunicaciones de la fuerza de seguridad porteña, situada en Regimiento de Patricios 1142.
Pilepich, con su celular muleto comenzó a circular por Acceso Oeste. En el trayecto se comunicó con el comisario que le había aportado dicho aparato.
Luego, Pilepich se detuvo en el cruce con el puente Gnecco, en Paso del Rey, partido de Moreno. Allí estuvo durante veinte minutos. A esa y en ese lugar también fue captada una señal del celular de la víctima.
A las 19.50, Pilepich retomó su recorrido por el Acceso Oeste, en dirección a Parque Leloir e Ituzaingó. Luego se dirigió a un country de Bella Vista, a la casa de su novia.
Allí estuvo hasta las 23.15, cuando comenzó a circular a gran velocidad por el Camino del Buen Ayre rumbo al Acceso Oeste. A las 23.26 y las 23.32, el celular muleto de Pilepich volvió a coincidir con las antenas que registraban el teléfono de la víctima.
Esas coincidencias entre las señales de los celulares de Pérez Algaba y el acusado, se repitieron a las 0.30, en la antena instalada en la zona de La Reja. Allí, el imputado dejó el Acceso Oeste y regresó al country Renacer.
A la 1.48, el imputado se puso en marcha otra vez. Su celular muleto fue captado por la antena de Puente La Noria, entre las 2.24 y 2.26.
Para entonces, el teléfono de Pérez Algaba quedó en poder de otro de los sospechosos.
Entre las 2.00 y las 2.09, el celular de Pilepich fue captado por la antena de telefonía móvil que aporta el servicio en la zona de Euskadi 4450, en Ingeniero Budge. Allí vive Luis Alberto Contreras, uno de los detenidos, dueño de la valija roja en la que fue encontrado el torso de la víctima, en al arroyo El Rey.
Pilepich y Contreras, hermano de Alma Nicol Chamorro, la mujer trans detenida pocas horas después del hallazgo, no eran desconocidos. Estuvieron imputados en el mismo expediente por robos de autos, se instruyó a partir del 9 de diciembre de 2004, en una comisaría de Moreno.
Durante el análisis de las comunicaciones realizadas por los técnicos del Ministerio Público bonaerense se determinó que esa madrugada, Pilepich estuvo muy inquieto.
Después de permanecer durante nueve minutos en la casa de los hermanos Contreras-Chamorro, en la misma zona donde entre 23 y 25 de julio, fueron hallados los restos de Pérez Algaba, Pilepich tomó por General Paz hacia el Acceso Oeste. A las 3.07, al llegar a Hurlingham su teléfono muleto, a nombre de un comisario de la Policía de la Ciudad, volvió a ser captado por la misma antena que registró la señal del celular de la víctima.
Esa madrugada, Pilepich regresó a Ingeniero Budge. Su recorrido fue registrado nuevamente por las distintas antenas que captaron la señal de su celular muleto. A las 8.20, el 19 de julio, se instaló en la casa de su novia, en un country de Bella Vista y dejó de usar el celular que le entregó su amigo comisario. Dicho aparato volvió a ser activado el 25 de julio el teléfono fue reintegrado al jefe policial que vive cerca del cruce de las vías del ferrocarril San Martín y Marcos Sastre, en Villa del Parque.
Dos días antes se había conocido la noticia que indicaba que el cuerpo descuartizado hallado en un baldío de Azamor y Rivadavia, en la planta de bombeo de Villa Fiorito y en el arroyo el Rey, correspondía a Fernando Pérez Algaba.
En esa época también comenzaron a trascender los audios con las 332 amenaza que recibió Pérez Algaba y grabaciones con intimidaciones que la víctima les dijo a los mencionados Pilepich y Vargas.
También, el 25 de julio, al mediodía, una vecina de Villa Lugano que caminaba por la calle Ombú, cerca de la avenida General Paz, encontró a Cooper, el bulldog francés que era la mascota de Pérez Algaba.
Ese día, Pilepich concurrió a la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Lomas de Zamora para entregar la camioneta Range Rover blanca que la víctima le reintegró el 18 de julio, la última vez que lo habían visto con vida. Los investigadores abonaron la sospecha que indicaría que Pilepich habría abandonado la mascota de Pérez Algaba en el trayecto hasta la sede policial para entregar la camioneta.






