Tiroteo en Retiro: hace dos años, y casi en el mismo lugar, otro hombre le robó el arma a una policía y desató un infierno de balas
Ocurrió en octubre de 2020, entre la calle que conduce a la villa 31 y la cabecera del Ferrocarril San Martín; hirió a dos policías y a un ciclista; a él le dispararon para reducirlo y murió tres días después
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Hace dos años y tres meses, otro hombre le robó el arma reglamentaria y desató un infierno de balas en Retiro, a solo un centenar de metros de la salida del centenario edificio de la terminal del ferrocarril Mitre en Retiro, bajo la cual esta mañana se desató el trágico episodio en el que un hombre asesinó a la oficial Maribel Nélida Zalazar.
A las 8.30 del martes 27 de octubre de 2020, un día soleado y que perfilaba caluroso, Jonathan Mosqueda, un hombre en situación de calle de 31 años, al que sus allegados calificaban de “violento y conflictivo”, sorprendió un agente de la Policía de la Ciudad en la calle 13 y la avenida Ramos Mejía, muy cerca del acceso a la estación cabecera de la línea San Martín de trenes y a la villa 31.
Se le acercó, le arrebató de la cartuchera la pistola reglamentaria y salió a la carrera entre el gentío que, a esa hora de la mañana, circulaba por la transitadísima vereda. Iba hacia la avenida del Libertador. Mientras lo perseguía, el agente de la Comisaría Vecinal 1A reportó el robo del arma. De inmediato llegaron al lugar agentes de la Dirección de Intervención Rápida (DIR) de la Policía de la Ciudad y personal de la Policía Federal perteneciente a la División Ferrocarril San Martín, quienes le dieron la voz de alto.

El hecho fue registrado por varias cámaras de seguridad. En las imágenes se pudo observar que, al no deponer su actitud, los policías le dispararon a las piernas. Mosqueda cayó herido, pero desde el piso logró quitarle el seguro y montar el arma, y comenzó a disparar a diestra y siniestra, rodeado por patrulleros, policías y curiosos.
En corta carrera, un uniformado dio un rodeo, se le acercó por un costado y le pateó a Mosqueda el brazo con el que sostenía la pistola. Le bajó el brazo, para erradicar el peligro, aunque el agresor logró tirar una última vez. Se acercaron más agentes y, finalmente, lo redujeron. Los peritos de la Gendarmería –convocados por la Justicia para realizar los relevamientos– levantaron 24 casquillos de bala en el lugar del tiroteo.
Mosqueda estaba herido, con impactos en sus piernas y en el abdomen, pero no era el único. Dos de los policías que se había sumado a la persecución recibieron disparos: el de la Ciudad que redujo al atacante, un tiro en el tobillo; una agente de la Federal, un roce de bala en una mano.
Y un ciclista que, ajeno a los ruidos del tránsito y de las detonaciones, ya que circulaba con auriculares puestos frente a la terminal del ferrocarril San Martín, recibió el roce de un proyectil en una pierna. Celso Cuba Méndez, paraguayo, de 24 años, fue llevado al hospital Fernández, fuera de peligro.
Mosqueda también fue internado en ese mismo hospital, pero en grave estado, con un cuadro de un shock hemorrágico, en coma farmacológico, con ventilación mecánica y con el fémur izquierdo comprometido, por lo que se evaluaba la amputación de su pierna hasta que el viernes 30 de octubre de 2020 murió.
Mosqueda tenía domicilio en el barrio Ejército de los Andes, más conocido como Fuerte Apache, en Tres de Febrero, contaba con antecedentes psiquiátricos. Según los registros del Sistema Federal de Comunicaciones Policiales (Sifcop), contaba con una internación ordenada en 2016 por el Juzgado de Familia N°3 de San Martín.
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