
Tras el homicidio narco en Palermo, sicarios ejecutaron en Montevideo a otro miembro de la misma banda
La víctima, Leonardo Galli, de 24 años, integraba la organización criminal de Carlos Miguel Migales Viera, el hombre asesinado en la Argentina
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La camioneta blanca frenó intempestivamente para que descendieran tres sicarios, que comenzaron a disparar en diferentes sentidos. Eran las 21 de ayer cuando se sembró el terror en el barrio Villa Española, situado a 20 minutos del centro de Montevideo. El ataque a tiros dejó como víctima mortal a Leonardo Galli, de 24 años e integrante del clan familiar conocido como los Puglia y de la banda narcocriminal La Mafilia.
Galli, que tenía antecedentes penales, murió en el Hospital Pasteur, donde había sido trasladado en un auto por su hermana. El homicidio de Villa Española no pasó inadvertido para detectives policiales y judiciales de la Argentina, que investigan el asesinato de Carlos Andrés Migales Viera, un sindicado narco uruguayo de 31 años baleado por sicarios el pasado domingo a la madrugada en un departamento del barrio porteño de Palermo, donde vivía con su esposa y sus hijos.
“Personal del Área de Investigaciones de la Zona Operacional II se hizo cargo de las actuaciones y se dispuso la presencia de Policía Científica para el relevamiento de la escena. La Fiscalía de Homicidios de 4º Turno dispuso el relevamiento científico, entre otras diligencias”, informó la Jefatura de Policía de Montevideo en un comunicado de prensa.
Migales Viera se identificaba como líder del clan La Mafilia y sin tener el apellido Puglia, era parte de la familia. Al igual que Galli, el joven asesinado anoche. Fuentes del caso dijeron que, además, eran familiares.
“La víctima asesinada en Palermo tenía el control del negocio del comercio de estupefacientes en Villa Española. La distribución de la droga era suya. No se dedicaba al microtráfico”, sostuvo a LA NACION un detective que participa de la investigación del homicidio de Migales Viera.
El sindicado capo narco llegó a la Argentina el mes pasado. Se había escapado de Uruguay porque sabía que “su cabeza tenía precio”. No ingresó de forma legal al país, pero su familia sí, dijeron fuentes del caso.
El homicidio de Migales Viera ocurrió el domingo a las 3, en un departamento del segundo piso de un edificio situado en Costa Rica al 5600. El grupo criminal estaba integrado por cuatro sicarios.
“Los asesinos entraron en el edificio con una copia de la llave magnética del edificio. Se dirigieron directamente al departamento 3 del segundo piso, mataron a la víctima y se fueron sin robar nada. No hay dudas de que se trató de un ajuste de cuentas. Los sicarios utilizaron una pistola con silenciador”, había dicho a LA NACION detectives del caso tras el homicidio.
El lunes, poco después del crimen, el juez nacional en lo criminal y correccional Damián Kirszenbaum, a cargo de la causa, dispuso el secreto de sumario.
En la investigación intervienen el fiscal Anselmo Castelli y la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), encabezada por el fiscal federal Diego Iglesias.

Por el momento, la causa tiene tres detenidos. Uno de los sospechosos asegura ser un trapito que estaba en la zona cuando dos jóvenes, que serían los sicarios, comenzaron a correr y asegura que “cayó en la volteada”.
La Policía de la Ciudad secuestró una pistola con silenciador en las cercanías del cruce de las avenidas Santa Fe y Bullrich, a la altura del Puente Pacífico.
La única testigo del crimen fue la pareja de Migales Viera, María Mercedes Boneta Mandera, de 27 años. La joven declaró como testigo ante los investigadores argentinos.
“Sostuvo que los asesinos, que estaban encapuchados, entraron en el departamento y, sin decir palabra alguna, le dispararon a Migales Viera. Ella no vio el rostro de ninguno de los homicidas, que lo primero que hizo fue salir al balcón para pedir auxilio”, dijo a LA NACION una fuente del caso.
Detectives que participan de la investigación del homicidio de Migales Viera sospechan que la víctima fue “entregada” en Uruguay. Alguien sabía donde se “había escondido” en la Argentina y lo “vendió”.
La pista para poder avanzar en el homicidio, según explicaron fuentes del caso, es determinar quién tenía copia de la llave electrónica para ingresar en el edificio donde vivía la víctima. No creen que los detenidos hayan tenido capacidad para hacer una clonación.

Migales Viera nació el 18 de diciembre de 1994 y tenía antecedentes delictivos desde su adolescencia. Cuando tenía solo 14 años, fue indagado por el delito de hurto.
En septiembre de 2012 fue imputado por su presunta participación en un homicidio. También tuvo causas por fugarse de una comisaría, por robos conocidos en Uruguay como “rapiña”, aquel en el que, con violencia o amenazas, una persona se apodera de una cosa mueble, sustrayéndosela a su tenedor, para aprovecharse o hacer que otro se aproveche.
Después de eso, Migales Viera fue imputado por suministro de estupefacientes y en 2024 fue indagado nuevamente por un homicidio.
En agosto pasado ya habían intentado asesinar a Migales Viera en Villa Colón, otro barrio montevideano: esa vez fue atacado a balazos en horas de la madrugada por delincuentes que se hicieron pasar por policías.
“La víctima, que tiene antecedentes por contrabando, iba junto a su pareja en su vehículo. En determinado momento vieron una camioneta con barrales y matrícula policial que les hizo seña para detenerse. Tras aminorar la marcha, del supuesto vehículo policial bajaron delincuentes que efectuaron disparos en dirección al conductor, quien recibió varios impactos. Fruto de esa lesión, la víctima perdió el dominio del vehículo y chocó contra el muro de una vivienda”, informó el portal uruguayo Telemundo el 1° de agosto pasado.
Según medios de comunicación de Uruguay, La Mafilia tiene una fuerte disputa con otro clan familiar, los Suárez, también oriundo de Villa Española. La guerra entre bandas.
En julio pasado hubo un ataque a tiros donde murieron cinco personas, tres de ellas eran integrantes de la familia Suárez.



