
Tres Algarrobos, un pueblo shockeado
Tiene apenas 3500 habitantes y todos se conocen, como si fueran una familia
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TRES ALGARROBOS (De una enviada especial).- Un pueblo chico de casas bajas y gente sencilla; así es Tres Algarrobos. Sus 3500 habitantes no pueden creer lo que viven desde el martes pasado. Todos dicen estar shockeados, porque la víctima podría haber sido cualquiera de sus hijos.
Están sorprendidos y golpeados por lo que pasó con Leonela. "No puedo explicar el dolor que siento", dice Patricia Virano, y hace hincapié en que allí todos son como una familia. "Acá todos nos conocemos, compartimos cosas."
Patricia cuenta que aquí los jóvenes están protegidos porque "nunca pasa nada malo, todavía". Dice que lamenta lo de Leonela, porque estaba en la flor de la vida. "Tenía todo por hacer; muchos sueños por cumplir", agrega. Además, dice que se la veía feliz con su carrera, que ya estaba terminando, y que sabía que tenía planes con el novio. "Era una chica muy linda, feliz", recuerda.
"Leonela era una nena buenísima. Yo me acuerdo cuando era chica y venía a pedirme que le arme la pileta. ¿Cómo no voy a estar mal?", dice Arturo Álvarez, el quiosquero. "Estoy destrozado", se lamenta.
La amabilidad y el respeto de los pobladores se manifiestan desde que uno llega y parecen ser la marca registrada allí. Son generosos; sin dudarlo, abren sus puertas (que nunca tienen llave). La seguridad es algo que todos destacan cuando cuentan cómo viven. "Aquí uno vive seguro. Mis hijos a la noche dejan la bicicleta en la puerta y no pasa nada. Leonela también dejaba su bici afuera. Aquí nunca falta nada, es impensable", dice.
Agrega que, como se conocen todos, son como una familia. "Cuando pasa una desgracia, es como si nos pasara a todos", afirma.
Roberto, que atiende la estación de servicio del pueblo, está también impresionado.
"Yo también tengo hijos estudiando y trabajando en Buenos Aires. Es una locura, porque pienso que esa desgracia podría habernos tocado a cualquiera de nosotros." Roberto cuenta que la mayoría de los jóvenes de Tres Algarrobos emigran hacia Buenos Aires para seguir sus estudios cuando terminan el secundario. "Acá van y vienen y están seguros; cuando van allá se meten en la locura", dice.
"Nuestro pueblo no figura ni en los mapas", cuanta Patricia, que espera que eso no sea motivo para que el caso de la muerte de Leonela quede en el olvido.
Roberto espera que se haga justicia. "Sandra -la mamá de Leonela- es una mujer muy fuerte; estoy seguro de que va a salir adelante", dice.
"Yo todavía no puedo creer lo de esta chica", afirma Carlos Martínez, otro vecino. Él es camionero y compara la tranquilidad con la que se vive en su pueblo con lo que se encuentra cada vez que viaja a Buenos Aires. "Me parece que allá la gente vive en una locura. Yo veo cosas que no puedo creer. Nadie respeta nada, todos te quieren pasar por encima en la calle", afirma, sorprendido.
El sol cae a plomo sobre las pocas manzanas que encierran las vidas de las 3500 almas que forman Tres Algarrobos, un pueblo al que la desgracia le vino de afuera.





