
9 de cada 10 casos de hipotiroidismo se dan en mujeres
Las causas más frecuentes son las de origen autoinmune y el tratamiento es muy efectivo. Qué pedirle al médico para detectarlo a tiempo
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La tiroides ya es conocida por todos. Una glándula que se ha hecho fama por la enorme frecuencia en que sus enfermedades la hacen tener presente en el consciente colectivo. Una glándula en la cual pueden generarse tumores y en la cual el hipotiroidismo es la disfunción más conocida popularmente.
Ubicada en el cuello, con la forma de una "H" y a nivel de la nuez de Adán. La glándula hipófisis ubicada en la base de nuestro cerebro es la encargada de producir una hormona, la tirotrofina o TSH, que viaja por la sangre y llega a la tiroides estimulando a esta a que produzca las hormonas tiroideas, la triyodotironina (T3) y la tiroxina (T4). Es una glándula que debe ser estudiada en todo análisis de sangre de rutina, pues es fácil de diagnosticar un cuadro de hipotiroidismo.
El laboratorio revelará la alteración del nivel de hormonas tiroideas y ese hecho iniciará una secuencia diagnóstica simple para estudiar completamente esta glándula. Uno de esos estudios es la ecografía que permitirá saber si se encuentran los conocidos "nódulos tiroideos". La mitad de las personas que tienen nódulos tiroideos no lo saben. En general son benignos pero su aparición exige un seguimiento de control indicado, según cada caso, por el médico tratante.
Pero volvamos a la enfermedad más frecuente de la tiroides, el hipotiroidismo. Lo dijimos desde el título, "nueve de cada diez casos se presentan en mujeres" y en edades media de la vida. Con cierta frecuencia esta enfermedad presenta antecedentes familiares.
¿Cómo detectarlo?
Si bien el hipotiroidismo se diagnostica, como hemos dicho, con un simple análisis de laboratorio (pídalo siempre a su médico) algunas veces se llega al diagnóstico debido a que el paciente ya presenta síntomas que pueden estar relacionados con esta disfunción hormonal. Los síntomas pueden ser múltiples. Entre ellos podemos citar: fatigas, decaimiento, aumento de la sensibilidad al frío, alteraciones menstruales, constipación, dolores musculares, palidez, piel seca, pelo quebradizo, caída de pelo, uñas quebradizas, debilidad, aumento de peso, aumento de colesterol, tristeza o incluso depresión, entre otros síntomas.
Las causas más frecuentes de hipotiroidismo son las de origen autoinmune, tal como la enfermedad de Hashimoto, donde el sistema inmunitario del paciente reacciona contra la glándula. Otras veces puede ser provocado por infecciones virales tales como simples resfríos u otras infecciones de las vías respiratorias. Algunas veces se produce hipotiroidismo post parto.
Hecho el diagnóstico, y descartadas otras complicaciones, el tratamiento es la administración diaria de hormona tiroidea, la levotiroxina. El médico tratante indicará siempre la menos cantidad posible de hormona que permita restablecer los valores de laboratorio y hacer desaparecer los síntomas. El tratamiento es verdaderamente exitoso y permite una vida absolutamente normal.
La frecuencia de esta enfermedad y su fácil diagnóstico y tratamiento, obliga a buscar siempre su diagnóstico. Como en muchas otras ocasiones el diagnostico precoz permite el mejor tratamiento.
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