
A 85 años de su inauguración: la fachada de la histórica iglesia porteña de 150 vitrales ahora se ilumina por las noches
El Santuario de la Medalla Milagrosa, en Parque Chacabuco, estrenó luminarias que resaltan sus torres, su cúpula y la escultura de la Virgen
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El Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, uno de los edificios más reconocibles de Parque Chacabuco, acaba de sumar una nueva particularidad: por primera vez, su fachada cuenta con una iluminación especialmente diseñada para resaltar su arquitectura durante la noche. El templo, conocido por reunir casi 150 vitrales, la mayor cantidad en una iglesia porteña, ahora también busca convertirse en un punto de referencia del barrio después de la puesta del sol.
Durante el día, la luz natural atraviesa los vitrales y proyecta distintos colores en el interior del santuario, de casi 85 años de vida. Su silueta también resulta fácilmente identificable desde la autopista 25 de Mayo, con sus dos torres, la cúpula de 40,70 metros de altura y la escultura de la Virgen, que supera los cinco metros y corona el templo.
La intervención realizada por el gobierno de la ciudad incluyó la instalación de dos columnas de iluminación y 31 proyectores de luz cálida. Los equipos fueron ubicados para iluminar la fachada desde distintos puntos: algunos sobre la avenida Curapaligüe, donde se encuentra el frente del templo, y otros sobre la avenida Asamblea, a uno de los laterales del santuario.
La obra forma parte de un programa más amplio de iluminación de la Ciudad. Según explicó Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público: “Cada barrio tiene edificios o monumentos que los vecinos sienten como propios y, en Parque Chacabuco, uno de esos sitios es este templo. Iluminarlo es una forma de reconocer y reforzar ese vínculo.

Desde la Ciudad vamos a seguir trabajando en la preservación de la memoria urbana porteña”, sumó el ministro.
El templo que guarda casi 150 vitrales
Uno de los principales atractivos del santuario son sus vitrales. Reúne casi 150 piezas que representan, en su mayoría, escenas vinculadas con santos de la Familia Vicentina y con las apariciones de la Virgen a Santa Catalina Labouré. Según la tradición católica, a ella la Virgen le encomendó en 1830 la creación de la insignia que, más tarde, sería conocida como la Medalla Milagrosa.
Los vitrales fueron realizados por Antonio Estruch, un artista catalán que llegó a la Argentina a comienzos del siglo XX e instaló en Buenos Aires su propio taller dedicado al arte en vidrio. El conjunto realizado para este santuario fue su obra más importante en el distrito porteño. Otra de sus producciones puede verse en Las Violetas, la tradicional confitería de Almagro.
Pero la historia del edificio comenzó varios años antes de su inauguración. La construcción de un gran templo dedicado a la Medalla Milagrosa fue impulsada por las Hijas de la Caridad y contó con el apoyo económico de Adelia Harilaos de Olmos, una de las mujeres más ricas de la Argentina de aquella época. La benefactora financió más de la mitad de la obra y siguió personalmente distintos aspectos de la construcción, entre ellos la elección de los mármoles y el diseño de los vitrales. El resto de los fondos se reunió mediante cientos de donaciones particulares, sorteos y actividades organizadas por la comunidad.
La piedra fundamental fue colocada en 1930, en la esquina de las avenidas Asamblea y Curapaligüe. De esa ceremonia participó el entonces cardenal Santiago Copello. El proyecto definitivo estuvo a cargo del arquitecto Carlos Massa, responsable de los planos de más de 30 iglesias durante aquella época.

De estilo neorrománico, el santuario tiene tres naves y dos torres en la fachada, con un campanario carillón, un instrumento musical compuesto por seis campanas y cuatro relojes. Fue inaugurado el 22 de noviembre de 1941. Este año se cumplen 85 años de aquella apertura, una fecha que coincide con un período de especial movimiento: cada 27 de mes, miles de fieles se acercan al templo para participar de la celebración de la Medalla Milagrosa.
Iluminar 85 edificios y monumentos
La nueva iluminación forma parte de un proyecto que contempla un total de 85 fachadas y monumentos históricos distribuidos en 48 barrios de la Ciudad. La iniciativa busca intervenir tanto edificios que nunca habían contado con una iluminación arquitectónica específica como otros que ya disponen de sistemas instalados, pero requieren actualización.
El plan está organizado en dos sectores. Por un lado, contempla intervenciones en el Casco Histórico y el eje cívico, con la intención de generar corredores visuales continuos en lugares como la Avenida de Mayo y la calle Florida. Por otro, incluye edificios y estructuras emblemáticas distribuidos por distintas zonas de la Ciudad, con el objetivo de que cada barrio tenga al menos un punto patrimonial destacado durante la noche.

Entre los edificios y monumentos incluidos aparecen algunos de los lugares más reconocibles de Buenos Aires, como el Cabildo, la Catedral Metropolitana, el Monumento a Julio Argentino Roca, Gath & Chaves, el edificio La Inmobiliaria, el Palacio Vera y el Monumento de la Plaza de los Dos Congresos.
También forman parte del proyecto distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires, como las de Derecho, Ciencias Económicas e Ingeniería, además de iglesias y basílicas. Entre ellas se encuentran la Basílica Nuestra Señora de Buenos Aires, la Basílica María Auxiliadora y San Carlos y la Basílica de San José de Flores.
En el caso de las dos últimas, además, existe un vínculo particular con el papa Francisco: en María Auxiliadora fue bautizado Jorge Mario Bergoglio y en la Basílica de San José de Flores, según contó en distintas oportunidades, tomó conciencia de su vocación religiosa a los 17 años.


