
A los 99 años murió Germán Arciniegas
Deceso: el brillante intelectual colombiano, historia viva de este siglo y colaborador de La Nación , falleció sólo seis días antes de cumplir 100 años.
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BOGOTA (EFE).- El escritor, historiador, periodista y diplomático colombiano Germán Arciniegas, uno de los grandes pensadores de este país en el siglo XX, falleció ayer, a punto de cumplir cien años, "de muerte natural", informó su familia.
Arciniegas, autor de "Biografía del Caribe" y "América, tierra firme", y que hubiera cumplido 100 años el próximo lunes, murió en la clínica de la Fundación Santa Fe, en la zona norte de Bogotá.
"El maestro Arciniegas", como era conocido en el país, había sido declarado "el intelectual del siglo de Colombia" por su obra, traducida a más de una decena de idiomas.
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"Conmigo la vida ha sido muy generosa. Soy un sobreviviente porque un hombre que ha vivido casi cien años es muy raro", dijo Germán Arciniegas en su última entrevista, concedida dos semanas antes de morir a la cadena radial Caracol. Nacido en 1899, su único deseo era ver la llegada del año 2000.
Pero si la vida fue generosa con él, el autor colombiano fue generoso con su país, con su público y con América, el continente que siempre vio como ejemplo de libertad y tolerancia ante el cansado Viejo Mundo. Fue pródigo en transmitir su saber, sus reflexiones, su juicio agudo: componen su legado 60 libros y 15.000 artículos en los que tocó las cuestiones más variadas.
Arciniegas se mantuvo lúcido hasta el día de su muerte y su pluma no conoció descanso.
La Nación tuvo el privilegio de contarlo como colaborador. Sus notas atrajeron el interés de los lectores hacia los temas más diversos: "Colón y el rey Don Juan", "La reina enamorada" (Isabel de Castilla), "Recuerdos de Stefan Zweig" (su amistad con el escritor austríaco), "Los bárbaros de nuestro siglo" (sobre los crímenes en Yugoslavia).
En los años 20, Arciniegas perteneció a la generación de dirigentes estudiantiles reformistas que conmovió al continente: fue amigo del peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, que fundaría luego el APRA, y de los argentinos Deodoro Roca y Gabriel del Mazo. Ya abogado, fue profesor universitario y fundó revistas de letras, como Correo de los Andes, Universidad, América y Revista de las Indias.
En los años 50, uno de sus libros tuvo alcances antológicos: "Entre la libertad y el miedo", en el que criticaba los gobiernos dictatoriales en el continente: Rojas Pinilla, en Colombia; Trujillo, en la República Dominicana; Pérez Jiménez, en Venezuela; Somoza, en Nicaragua; Perón, en la Argentina...
Un viejo liberal
Años después, se confesaría como "un viejo liberal" y condenaría un mundo totalitario que le recordaba a ciertos militares criollos del siglo anterior: el de la Cuba de Castro, obediente a Rusia, "una potencia tan extraña al continente", o el intento comunista en la Nicaragua sandinista, con su adoctrinamiento marxista en la alfabetización.
Arciniegas fue dos veces ministro de Educación de Colombia, embajador ante la Santa Sede, académico de Lengua y de Historia.
"Era como un niño asombrado para el cual toda la historia estaba fresca, inmediata en su memoria", comentó el poeta colombiano Juan Gustavo Cobo Borda, que lo recordó como viajero infatigable. Entre sus libros se cuentan "Italia, guía para vagabundos" y "Entre el Mar Rojo y el Mar Muerto", una guía de Israel.
Otras obras fueron "Los comuneros", "América mágica", "El pensamiento vivo de Andrés Bello", "Genio y figura de Jorge Isaacs", "El estudiante de la mesa redonda", "El revés de la historia". Y una que parece resumir sus convicciones más hondas: "América es otra cosa", un mundo que no es el que tenían los aborígenes ni el que quisieron los españoles, que se mezclaron y aceptaron nuevos contingentes humanos, lenguas e ideas. Un mundo nuevo, libre, independiente, donde murieron los imperios, abierto a todas las naciones.




