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Querida hija,
Quiero decirte que hoy te veo una mujer hermosa, compañera, buena madre y buena hija.
He aprendido de vos a perdonar y a perdonarme, tengo claro que crecimos juntas en el armado de nuestra relación.
Sos el fruto del amor de mi vida y si tuviera que elegir tres momentos compartidos serían: 1. Tu nacimiento por ser la culminación del mayor anhelo, nuestro primer contacto físico, el primer contacto visual.; 2. Tu casamiento por ser la concreción de tu sueño de amor, tu felicidad; y 3. El nacimiento de mis nietos.
¡El regalo que el amor me brindó! No hay dicha comparable.
Te pido que sigas siendo fiel a ti misma y que siempre me guardes en un rinconcito de tu corazón.
Agradezco tu amoroso acompañamiento en el viaje de la vida.



