A un año del crimen de las mochileras
Sospechoso: Eduardo Elicabe es el único detenido; uno de los dos testigos clave apareció ahorcado y el otro resulta inhallable.
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"Vamos a General Villegas, a visitar a una amiga. Siempre decimos lo mismo. Si el que nos lleva es un aburrido, nos bajamos antes. Un viaje con un tipo aburrido se hace interminable."
La frase, que corresponde a Irina Laura Montoya, había surgido en la última charla que ella y su amiga, María Dolores Sánchez mantuvieron con el camionero de Tres Arroyos que las llevó desde Rosario hasta la estación de servicio del cruce de Guaminí, a la 1.30 del 18 de febrero de 1998.
Antes de bajarse hubo tiempo para sacarse una foto con el chofer y con Abuelo, el perro de la estación de servicio Esso, de Trenque Lauquen.
Seis horas después las violaron y las mataron. Los cuerpos de las dos chicas fueron encontrados en el kilómetro 36 de la ruta 33, a un costado del camino, cerca de Bahía Blanca.
Hoy se cumple un año del doble crimen que conmovió a toda la ciudad y puso al descubierto una encarnizada disputa entre empresas que se dedican a vender seguridad y que pugnan por un negocio de varios millones de dólares.
Para hoy, a las 10, fue convocada una movilización frente a los tribunales locales que será encabezada por los padres de Irina Montoya, acompañados por los padres del fotógrafo José Luis Cabezas.
Durante los primeros cuatro días de la investigación la policía estuvo desorientada. Los detectives estaban en un callejón sin salida.
Hasta que aparecieron el mozo Mario Lemos y el camionero Ricardo Acuña. Ambos señalaron a Eduardo Fermín Elicabe, miembro de una poderosa familia bahiense, como el conductor del Fiat Duna Weekend al que subieron las chicas.
Después de Elicabe, nadie más las vio con vida. Unos días después, éste fue capturado en su casa.
Allí, detrás de un parlante, los efectivos de la Brigada de Investigaciones local encontraron la pistola Pietro Beretta calibre 6.35, serie Nº 179174, que el sospechoso había comprado por 85 pesos en septiembre de 1997 y la cámara Olympus Stylus Zoom DLK negra, que Fanny Genco le había prestado a María Dolores Sánchez, dos días antes de que la asesinaran.
Tanto para la Justicia como para la policía el doble homicidio está esclarecido. Los peritajes demostraron que las balas que mataron a las jóvenes fueron disparadas por el arma de Elicabe y que el ADN del semen hallado durante el hisopado anal de una de ellas también correspondía al del sospechoso. Según consta en la causa Nº 74.135 que está en el Juzgado de Transición a cargo de Guillermo López Camelo a la espera de ser elevada a juicio oral, Elicabe, el único sospechoso detenido, habría violado a una de las chicas y, como una de ellas intentó detenerlo, habría matado a las dos. El sospechoso, que trabajaba como custodio en la empresa de seguridad SOR, está detenido en la cárcel de Villa Floresta y pasa casi todo el tiempo en la enfermería del penal, pues teme que otros presos tomen represalias en contra de él.
Desde allí sostuvo hasta el hartazgo que fue "el pato de la boda en una guerra entre agencias de seguridad que se pelean por una facturación de 85.000 pesos por semana". Al principio de la investigación, otros tres compañeros de Elicabe fueron detenidos, indagados y posteriormente liberados por falta de mérito.
La extraña muerte del camionero Acuña, que apareció ahorcado en Santa Rosa, y el hecho de que Mario Lemos haya resultado inhallable para la Justicia en los últimos días constituyen otro ejemplo de que el caso no terminaría en Elicabe.



