Aerofobia: cómo son los cursos para perder el miedo a volar

Según cifras de la Asociación Internacional de transporte aéreo, el miedo a volar afecta a una de cada tres personas
Según cifras de la Asociación Internacional de transporte aéreo, el miedo a volar afecta a una de cada tres personas Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk
Julia D'Arrisso
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15 de mayo de 2019  • 11:21

Cuando Liliana Arias, de 61 años, atravesó el cruce de los Andes, se largó a llorar. Un tanto por la ansiedad y la falta de control sobre la situación, pero sobre todo por la imposibilidad de contemplar uno de los paisajes más bellos que hubiera querido observar. El piloto le había indicado a la tripulación no perder esa vista, pero ella no podía mirar. "Era una situación de estrés y ahora quiero aprender a disfrutar de la experiencia de viajar", rememora Arias mientras esconde la humedad de sus ojos detrás de un par de lentes rojos.

Una experiencia similar le ocurre a Noemí Briebal, de 70 años, que relata que aunque se anima a volar, lo hace "con muchísimo miedo". En especial desde que el año pasado, cuando volvía de Roma, "sin turbulencia en el avión ni nada", se desmayó. "El movimiento, perder el dominio, estar ahí me da miedo. Es como un amor tóxico. Quiero seguir volando, pero no en estas circunstancias", le explica a LA NACIÓN.

Como Liliana y Noemí, el miedo a volar afecta a muchos. De hecho, es un trastorno que sufre una de cada tres personas, según estadísticas de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés). Al igual que ellas, otras casi 50 personas concurrieron al programa Animate a Volar, que lleva a cabo Aerolíneas Argentinas para ayudar a quienes sientan temor al avión. Este taller es gratuito, se realiza dos veces al mes y trabaja con un equipo interdisciplinario del que participan una tripulante de cabina, un piloto, un mecánico y un psicólogo, que ponen en común inquietudes técnicas, normativas y explicaciones vinculadas a las emociones.

En ese encuentro se hacen todo tipo de preguntas: qué es un ataque de pánico, si se pueden morir alguien por eso, si el avión se puede quedar sin oxígeno, entre otras cosas. Pablo García Hendschl, psicólogo del programa, sostiene que durante el taller "no hablamos de fobias, que es la incapacidad de realizar algo, si no de tipos de miedo: los normales y los construidos, que son anormales porque ante un objeto (que puede estar presente o no) fantaseamos sobre sus características", dijo.

Aerolíneas Argentinas realiza un curso gratuito dos veces por mes para ayudar a las personas que sufren miedo a volar
Aerolíneas Argentinas realiza un curso gratuito dos veces por mes para ayudar a las personas que sufren miedo a volar Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Por ejemplo, Gonzalo, de 29, describe que desde el momento en que sube al avión hasta que desciende piensa todo tipo de situaciones: "Qué pasa si hay piedras en una nube, si falla un motor o si los pilotos se desmayan. Nunca dejé de volar, pero sufro. Me bajo transpirado, tengo taquicardia, me quedo agotado", manifiesta. A raíz de una beca que consiguió para hacer un máster en el exterior, decidió a hacer el curso para afrontar el momento de volar. Tal es su temor, que Lucía, su esposa, dice haber recibido una especie de efecto contagio y apunta que ahora "le da un poco de miedo el aterrizaje y el despegue".

A Carina Hernández subir al avión también le parece temible, pero nunca voló. "Siento que me voy a descomponer, que la voy a pasar mal. Queremos hacer un viaje familiar a Miami y a Disney porque nuestra hija más grande quería ir por sus 15 años. Quiero aprender a superar el miedo y transmitirle seguridad a nuestras hijas", expresa.

El origen del miedo a volar se explica a través de varios factores que pueden incluir un episodio traumático, la difusión de noticias sobre accidentes aéreos o el traslado de temores de otras personas, según explica Claudio Pla, médico psiquiatra y psicoanalista, director de Poder Volar, una organización especializada en el tratamiento del miedo a volar o la aerofobia. "También está el estrés o crisis vitales, como un duelo, cambio de trabajo, mudanza, separación, que son personas vulnerabilizadas y bajo ese estado, todo asusta. Lo que ocurre es que las personas están permeables a hacer asociaciones negativas", sostiene Pla. Y agrega: "La mayor parte de los pasajeros tienen miedo a las turbulencias. Después hay miedo al despegue o al aterrizaje. Esto ocurre principalmente porque se asocia con una catástrofe".

En tanto, señala que el miedo a volar se observa principalmente en personas de entre 35 y 55 años. "Los miedos aparecen después de que se tienen hijos o se concretan situaciones de importancia, entonces hay miedo de perder lo que se adquiere. Además, en ese momento, las personas ya han tenido probablemente algún familiar fallecido, es decir, que ve la muerte como un hecho más cercano", dice. Entonces, ¿el miedo a volar tiene cura?. "Es un proceso y se puede mejorar la calidad de vuelo, pero todo es muy variable. El problema tiene una solución y se puede mejorar", responde. Pla brinda cursos individuales todos los días, que pueden ser de dos horas y se hace con un simulador, videos, libros y tiene un costo de $7000 pesos; mientras que otro de cuatro horas vale $11.000; en tanto los talleres grupales de tres horas salen $1500.

Para superar el miedo a volar se recomienda hacer ejercicios de respiración y relajación,
Para superar el miedo a volar se recomienda hacer ejercicios de respiración y relajación, Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Para que las personas puedan superar ese temor, Pla enumera cuatro herramientas que utiliza en los cursos que dicta: primero, contar con información sobre seguridad aeronáutica. Luego se utilizan técnicas de respiración y relajación. Después se acude a los medicamentos, aunque advierte que tiene que ser prescripto y con la dosis necesaria. El último instrumento que usa es un software que permite ver las distintas fases del vuelo en imágenes. Además, Pla aconseja "el día antes no hacer actividades, ir descansado al avión porque si no las chances de asustarse son mayores, llegar sin hambre, hacer movimientos de elongación para descontracturar y saber que la turbulencia es sólo incomodidad".

En primera persona

La última vez que Carola Sixto subió a un avión que la llevaba a Brasil se dio cuenta de lo mucho que sufría. "Pensaba que se iba a caer el avión, miraba la cara de las azafatas y decidí dejar de volar. Pasé 15 años sin hacerlo y no me había pasado nada más que una turbulencia", cuenta a LA NACION. Ya para 2008 y a raíz de una propuesta de su marido de ir a Nueva York, decidió tomar un curso para volver a volar, pero la iniciativa no finalizó allí. Resumió distintas experiencias y consejos a través del blog miedoalosaviones.com para personas que sufrieran el mismo problema y cada dos meses organiza encuentros con desayuno y almuerzo para las personas que hayan atravesado una situación similar. Esos talleres tienen un costo de $3100.

"Lo primero que aprendí es que no hay un lugar más seguro que un avión. Los pilotos y tripulantes de cabina están súper preparados. Yo creía que subías y dependías del humor del piloto, pero no es así porque hay muchísima gente que interviene en un vuelo. Armamos un equipo y ahora tenemos un curso que se realiza en Núñez, en el que se habla sobre aviación, datos duros, cómo controlar la ansiedad, cómo surge el miedo, se comparten algunos ejercicios", contó Sixto.

En las publicaciones de ese blog comparte distintas recomendaciones para superar el miedo a volar. Por ejemplo, subir último al avión para acortar el tiempo de espera previo al despegue, presentarse ante el personal de tripulación y dar a conocer su temor y preparar la valija con cinco días de anticipación al menos para disminuir el estrés, entre otros consejos.

"Tomarse el tiempo para tomar la decisión de volar. Asimilar la decisión sin imponerse porque volar es algo que está relacionado con el placer. La cura al miedo es enfrentar esa ansiedad. Si uno la evita, nunca termina de enfrentar el temor y tampoco puede superarlo. Además, si dejas pasar el tiempo revolverlo es más difícil. No perdí el miedo por completo, pero ahora me subo".

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