
Agua con mal olor en Bahía Blanca
La empresa prestadora dice que es potable.
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BAHIA BLANCA.- Desde hace quince días, 300 mil bahienses reciben agua con olor a insecticida en sus casas. Por eso, para beber e higienizarse muchos de ellos hacen cola en pozos públicos, con recipientes de todo tipo como si se tratase de la época colonial.
Pese a las promesas de la empresa prestataria del servicio de que todo mejoraría, nada cambió al cumplirse el plazo de 72 horas que se autoimpuso la compañía Azurix.
En el gobierno provincial, las reacciones fueron varias: desde anunciar que no se autorizaría el cobro del agua en el período de conflicto hasta advertir que se revisará lo actuado por la compañía, bajo amenaza de cancelarle la concesión si no está en condiciones de prestar adecuadamente el servicio.
"La verdad es que es desagradable acercarse a la cara un vaso con este agua", dijo el ministro de Salud provincial, Juan José Mussi. Pero aclaró que hasta ahora no tienen registro de personas que hubieran sufrido trastornos.
El director general de operaciones de la empresa prestadora Azurix, Richard Lacey, aseguró que "el agua es sana, segura para beber y no tóxica". Pero sus palabras no bastaron para calmar los ánimos de los irritados clientes de la empresa, de capitales californianos.
Lejos de esa posición, la Asociación Médica de Bahía Blanca recomendó a los vecinos no dar de tomar el agua a los ancianos y bebes.
En el gobierno provincial, las reacciones fueron varias.
Mientras, darse una ducha ha sido toda una aventura en las últimas semanas, porque al tomar mayor temperatura el agua genera más olor, con el consiguiente traslado a todas las habitaciones de una casa y la sensación de haber salido de una cámara de fumigación.
Bidones y cacerolas en las largas colas en busca de agua han pasado a ser parte del paisaje cotidiano, junto con las marchas de protesta en reclamo de una normalización del servicio.
Negocios que prosperan
Suele ocurrir que la mala suerte de algunos es la buena fortuna para otros.
Así, la posibilidad de utilizar los pozos de agua de la periferia de la ciudad llevó a algunos vecinos ingeniosos a aplicar bombas para extraer y distribuir agua. Pero cobran para hacerlo. Y no todos pueden pagar.
Las autoridades han prometido severas sanciones para la prestadora, que ya en julio último tuvo problemas cuando el agua de las canillas comenzó a salir de color marrón.
El gobernador Carlos Ruckauf aseguró al intendente Jaime Linares que se revisará la concesión. Y prometió lo mismo que en su momento dijo su predecesor, Eduardo Duhalde, en el sentido de que no se pagarán las facturas correspondientes al período del conflicto.
Pero no abundó en detalles al señalar que "deberán analizarse las cuestiones administrativas" para llegar a esa instancia.
Los pozos públicos que se usan como alternativa corresponden a viejas perforaciones utilizadas antes de la potabilización del servicio y de la conformación de la red que atiende a 300.000 bahienses y 70.000 puntaltenses.
La fuente está ubicada en el dique Paso de las Piedras, a pocos kilómetros de Sierra de la Ventana.
Razones
El mal olor provendría de la combinación del cloro que se utiliza para eliminar las bacterias y las algas acumuladas en el dique.
En los últimos días disminuyó el aroma en relación con las primeras jornadas, pero -según los análisis de la División de Bromatología de la municipalidad- también disminuyó el cloro.
Entienden los técnicos que esto hace más peligroso el consumo del agua, porque aumentaría el potencial bacteriológico. Pero el ministro Mussi dijo que "el agua se puede consumir".
Azurix SA se hizo cargo del servicio a principios del año último. Seis meses más tarde, en julio, enfrentó el primer problema con la mencionada coloración del agua. La promesa de que el pago de ese servicio se descontaría de las facturas no fue cumplida.
El director general de operaciones de Azurix SA, Richard Lacey, dijo que "como gesto de buena voluntad" habrá un descuento en los pagos de los clientes.
Apenas hizo este anuncio, un grupo de manifestantes -donde no faltaron activistas políticos y sindicales- coparon las instalaciones de Azurix. Luego se trasladaron al despacho del intendente Linares, donde hubo algunos destrozos.
En los mercados, la venta de agua mineral y envasada aumentó hasta un 1000 por ciento según los distribuidores.
Linares planteó el problema al gobernador anteayer, luego de enviarle una nota el viernes anterior, donde le indicaba que estaba "harto de conciliar situaciones", según se indicó.
Para las próximas horas se aguarda la llegada de representantes del Organismo Regulador de Aguas Bonaerenses (ORAB). Pero muchos bahienses son escépticos y cargan sobre ese organismo una falta de reacción por los reiterados problemas con la provisión de agua potable.
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