
Ahora, el mate se toma en los cafés
Cada vez son más los que piden esta infusión, bien argentina, en los locales culinarios de la ciudad
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La imagen está asociada a una vieja costumbre argentina: dos personas comparten un mate, como si estuvieran en la cocina o en el living de una casa. Pero la escena desconcierta, porque no se desarrolla en un ámbito doméstico, sino en uno de los bares más concurridos de Palermo.
Es que en consonancia con una suba en el consumo de yerba, han proliferado los bares que incluyen el mate entre sus ofertas culinarias. Los hay exclusivamente dedicados a la infusión típica de estas pampas y también están los que lo suman como un "toque autóctono", casi excéntrico, en un menú poblado de exquisiteces foráneas.
En pulperías modernas o en reductos de ocasión, lo cierto es que esta "onda verde" comienza a extenderse por los barrios y hasta ya promueve circuitos bien diferenciados. Cerca de las facultades lo toman los estudiantes; en San Telmo, Palermo y Recoleta, los turistas extranjeros, y en zonas como Villa Devoto o Caballito, los vecinos.
"Boom matero"
Aunque pocos se animan a hablar de "boom matero", muchos se entusiasman con algunos números que hablan de un consumo de mate en nueve de cada diez hogares argentinos, según un informe de Estudio General de Medios (EGM).
Con semejantes cifras, parecía casi inevitable que la costumbre casera trascendiera los límites domésticos.
Tanto la empresa Amanda como Taragüí decidieron romper el cerco hogareño y comenzaron a ofrecer servicios de mate en bares, restaurantes y parrillas de la Capital y del Gran Buenos Aires.
Entre las propuestas de las dos yerbateras, más la de algunos bares "independientes", ya son más de 100 los lugares de la ciudad y sus alrededores que incluyen la infusión en sus cartas.
"Era una cuestión de tiempo y sentido común", dice Ramiro Torres, encargado de la división Mate Bar de Amanda, una propuesta que está presente en treinta bares, cafés y parrillas de la Capital y sus alrededores.
El trato es así: Amanda les facilita la yerba, el termo, los mates y las bombillas y el lugar se encarga de ofrecer la opción entre los comensales.
Desde hace más de un año, la empresa decidió empezar a promocionar la infusión en espacios públicos y así nació la idea de institucionalizar una práctica que ya habían adoptado, en forma aislada y con suerte dispar, algunos bares durante la década del 90 y principios de 2000.
"Nosotros tomamos esa tendencia y decidimos acompañarla", contó Jorge Tanzani, gerente de marketing de La Cachuera, la empresa que produce y elabora la yerba mate Amanda.
"No inventamos nada nuevo; simplemente le dimos nombre y apellido a algo que ya estaba funcionando", agregó Torres.
Taragüí también se subió a esta movida verde, hace poco más de un mes, con Zona Taragüí, una propuesta que ya está en más de 40 bares y restaurantes de la Capital y la zona norte del Gran Buenos Aires.
"Tenemos dos opciones: la tradicional, con el mate de calabaza, y el mate listo o descartable. Son dos servicios diferentes para dos perfiles de bares y consumidores distintos", cuenta entusiasmado Estanislao Alvarez García, jefe de producto a cargo de Zona Taragüí.
A pesar de que la costumbre hogareña tarda en trascender los muros domésticos, Alvarez García no se desanima. "Hasta no hace mucho era impensado tomar mate en un bar", recuerda, y confía en que la gente se suba pronto a la "ola verde".
La oferta es variada, al igual que los precios. Se puede matear desde los 4 hasta los 13 pesos. El valor depende del lugar y de los acompañamientos. Si se ofrecen sólo bizcochos, se paga el mínimo; el valor del servicio aumenta a medida que se suman otras exquisiteces, como las medialunas, las tostadas y los scons.
Por los bares
La llegada del mate a los bares y restaurantes fue bien recibida por los dueños y encargados de los establecimientos gastronómicos. Sobre todo por las parrillas, que lograron, mediante la infusión, eliminar ese "tiempo muerto" que suele producirse entre las 16 y las 20.
Es el caso de La Pava, una parrilla situada en Villa Devoto, que ofrece 400 servicios de mate Amanda por fin de semana.
"Este lugar es una parrilla que trabaja con familias. Después del asado, la sobremesa es con mate", cuanta Torres.
En Bak-Nal, un restobar de Caballito, ofrecen mate Taragüí a estudiantes y vecinos del barrio. "Somo fanáticos del mate -explica Julio Lajst, uno de los dueños del bar-. Cuando estudiábamos, hubiéramos dado cualquier cosa por tomar mate en un bar."
En promedio, sirven entre 20 y 30 servicios por semana. "Todavía es algo incipiente, pero la gente, a medida que sabe que se puede tomar mate en nuestro bar, viene y lo pide directamente", dice Lajst.
Los bares también son lugares de iniciación para los extranjeros. En Almacén Suipacha, en pleno centro porteño, lo piden alemanes, franceses e ingleses. "Como ven que alguien lo está tomando, lo piden. Una vez que se los traemos, no saben qué hacer con la bombilla. Piensan que la tienen que soplar", cuenta uno de los mozos.
En República de Acá, en plaza Cortázar, confluyen extranjeros y visitantes locales. "Fuimos uno de los primeros bares en empezar con el mate, hace diez años -cuenta Aldo, encargado y padre de Juan Pablo, Mauro y Axel, los dueños del lugar-. Mis hijos lo pusieron para acercar a los jóvenes, porque el mate genera vínculos; es un gran comunicador."
El mate, de a poco, sale de las casas y va camino de constituirse en uno de los rituales urbanos preferidos de los porteños.
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