
Al rescate de las ruinas jesuitas
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SANTA ANA, Misiones.- En esta misión jesuítica, establecida aquí en 1660 y abandonada en 1817, se inauguró un centro que dará servicios y alojamiento a investigadores y atención a los turistas.
Es un conjunto de edificios de piedra y madera que no desentonan de las ruinas que se elevan cerca de allí, entrelazadas con el bosque tropical que las abraza y amenaza ahogarlas.
Hay una sala para exposiciones, un bar, dormitorios y otras dependencias para investigadores y un encargado, baños para los turistas, depósito y taller, alrededor de un patio amplio y acogedor, donde el césped emerge de las junturas de las lajas y da su colorido al conjunto.
Es un lugar tranquilo, que invita al estudio y la contemplación. Una primera recorrida da idea de buenas comodidades: camas puestas, mesas y sillas de algarrobo, vajilla, ventiladores para el clima, que en ocasiones puede ser sofocante, etc.
Hace unos meses la edificación estaba terminada, pero faltaba equiparla. Ahora están los muebles necesarios y en la sala se exhiben objetos de la época jesuítica y dibujos del terreno y de las ruinas, explicados en castellano y en italiano, debido a que los hizo la Universidad de Nápoles.
Apuros al final
El ministro de Cultura y Educación de Misiones, Ricardo Biazzi, admitió que hubo apuros para cerrar esta etapa final. Hay personal de mantenimiento en esta zona donde las lluvias -a veces, caen decenas de milímetros en un día- hacen crecer rápidamente las malezas. Pero falta que la provincia seleccione personal técnico que se sume a una arquitecta, Linda Peso, ya designada por la Secretaría de Cultura de la Nación para encarar estudios en este centro.
La idea de levantar centros de interpretación y apoyo -así se los denomina oficialmente- junto a las ruinas jesuíticas de Santa Ana, Santa María y Loreto fue germinando cuando el arquitecto Jorge Hardoy presidía la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos. Su sucesor, el doctor Jorge Carlos Mitre, decidió su construcción, que concluyó durante la gestión de Magdalena Faillace. Intervinieron también la provincia de Misiones y agencias españolas.
Unos 200 escolares y vecinos de la zona se reunieron, contentos, en la inauguración bajo un sol fuerte pero no agobiante, que permitió a los integrantes de una orquesta tocar vestidos de saco y corbata.
En campaña
No faltó cierto matiz electoralista, como carteles de agradecimiento al gobernador Federico Ramón Puerta, que elogió el proceso cultural que se desarrolló en las misiones, que dan nombre a la provincia, y criticó a los rezongones.
La secretaria de Cultura de la Nación, Beatriz Gutiérrez Walker, prefirió hablar a los alumnos, hacerles ver su entronque con la historia y su hermandad con otros chicos de los países hermanos del Mercosur. SANTAANA, Misiones.- En esta misión jesuítica, establecida aquí en 1660 y abandonada en 1817, se inauguró un centro que dará servicios y alojamiento a investigadores y atención a los turistas.
Es un conjunto de edificios de piedra y madera que no desentonan de las ruinas que se elevan cerca de allí, entrelazadas con el bosque tropical que las abraza y amenaza ahogarlas.
Hay una sala para exposiciones, un bar, dormitorios y otras dependencias para investigadores y un encargado, baños para los turistas, depósito y taller, alrededor de un patio amplio y acogedor, donde el césped emerge de las junturas de las lajas y da su colorido al conjunto.
Es un lugar tranquilo, que invita al estudio y la contemplación. Una primera recorrida da idea de buenas comodidades: camas puestas, mesas y sillas de algarrobo, vajilla, ventiladores para el clima, que en ocasiones puede ser sofocante, etc.
Hace unos meses la edificación estaba terminada, pero faltaba equiparla. Ahora están los muebles necesarios y en la sala se exhiben objetos de la época jesuítica y dibujos del terreno y de las ruinas, explicados en castellano y en italiano, debido a que los hizo la Universidad de Nápoles.
Apuros al final
El ministro de Cultura y Educación de Misiones, Ricardo Biazzi, admitió que hubo apuros para cerrar esta etapa final. Hay personal de mantenimiento en esta zona donde las lluvias -a veces, caen decenas de milímetros en un día- hacen crecer rápidamente las malezas. Pero falta que la provincia seleccione personal técnico que se sume a una arquitecta, Linda Peso, ya designada por la Secretaría de Cultura de la Nación para encarar estudios en este centro.
La idea de levantar centros de interpretación y apoyo -así se los denomina oficialmente- junto a las ruinas jesuíticas de Santa Ana, Santa María y Loreto fue germinando cuando el arquitecto Jorge Hardoy presidía la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos. Su sucesor, el doctor Jorge Carlos Mitre, decidió su construcción, que concluyó durante la gestión de Magdalena Faillace. Intervinieron también la provincia de Misiones y agencias españolas.
Unos 200 escolares y vecinos de la zona se reunieron, contentos, en la inauguración bajo un sol fuerte pero no agobiante, que permitió a los integrantes de una orquesta tocar vestidos de saco y corbata.
En campaña
No faltó cierto matiz electoralista, como carteles de agradecimiento al gobernador Federico Ramón Puerta, que elogió el proceso cultural que se desarrolló en las misiones, que dan nombre a la provincia, y criticó a los rezongones.
La secretaria de Cultura de la Nación, Beatriz Gutiérrez Walker, prefirió hablar a los alumnos, hacerles ver su entronque con la historia y su hermandad con otros chicos de los países hermanos del Mercosur.



