
Alarma por el alto consumo de psicofármacos en la Argentina
Según el Sedronar, se toman 820 millones de pastillas por año
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Pese al aumento de los precios producto de la devaluación, los argentinos gastan cada vez más en psicofármacos. Casi el 10 por ciento de los remedios vendidos bajo receta son drogas modificadoras de la conducta, especialmente tranquilizantes. En 2002 se vendieron casi 820 millones de unidades. Exactamente, 819.638.301 pastillas de psicofármacos sobre un total de 8.837.442.373 medicamentos recetados, según un informe -el primero que se hace en el país- realizado por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar).
El estudio llega a algunas conclusiones que, de acuerdo con los especialistas de la Sedronar, resultan alarmantes: los argentinos consumen un promedio de 35 pastillas de psicofármacos por año por persona. La cifra surge de dividir la cantidad total de dosis compradas por la población mayor de 15 años, lo que significa que hay quienes superen ampliamente el promedio y quienes están muy por debajo.
Los psicofármacos son, junto con el alcohol y el tabaco, una de las drogas sociales que más preocupan, según el titular de la Sedronar, Wilbur Grimson. Y su consumo, al igual que lo que ocurre con la cerveza o el cigarrillo, puede llevar al uso de sustancias ilegales o combinarse con ellas.
Lo que la Sedronar busca con este trabajo es tener datos concretos para una revisión de la legislación. Quieren una mayor regulación y controles más eficaces porque el abuso de psicofármacos tiene dos orígenes: la polifarmacia a la que acostumbran algunos médicos (la sobreprescripción) y la automedicación. Preocupa, además, la existencia de un circuito paralelo, gracias al que pueden conseguirse este tipo de remedios, al igual que otras drogas.
Entre los psicofármacos, los tranquilizantes son -por lejos- los más buscados (el año pasado se vendieron 578.664.240 pastillas). Les siguen los antidepresivos (97.183.037 pastillas), los antipsicóticos (78.029.058 unidades) y los hipnóticos y sedantes (53.944.583 pastillas). Luego vienen, de mayor a menor consumo, los psicolépticos-psicoanalépticos, los psicoestimulantes, los deshabituantes del tabaco, los analgésicos narcóticos, las drogas para dependientes del alcohol y las drogas para dependientes del opio.
Para llevar adelante este trabajo -cuyas conclusiones surgen de un estudio preliminar-, la Sedronar hizo un seguimiento de las cuatro distribuidoras más importantes del país, las que manejan el 95 por ciento de los medicamentos que se comercializan en la Argentina, según explicó Camilo Verruno, director Nacional de Asistencia.
El primer problema con el que se encontraron a la hora de comparar los datos obtenidos para el trienio 2000-02 fue la devaluación y el consecuente aumento en el precio de los remedios. La suba del dólar hizo que bajara la cantidad de dosis vendidas, pero que a la vez aumentara el monto de lo facturado. O sea, la gente compró menos pastillas,s pero, al ser más caras, gastó más.
Casi el 10% de las recetas
Pero, pese a que en el 2002 se vendieron menos remedios bajo receta que en 2000, los psicofármacos subieron un escalón entre los más buscados. En 2000 representaban el 8,51 por ciento del total de medicamentos bajo receta vendidos -en el 2001, el 8,57 %- mientras que en 2002 se llevaron el 9,27 % del total. El monto facturado por las casi 820 millones de unidades que se vendieron en el 2002 fue de 263.061.295 pesos, 34.790.641 pesos más que el año anterior.
Como contrapartida del abuso de psicofármacos está el problema de quienes realmente los necesitan y no pueden acceder a ellos. "Hay personas que deberían tomar fármacos psicoactivos, pero que no los reciben; y otras que, recibiéndolos, no los necesitan", dijo Mirta Estrella Assem, del área de Relaciones Internacionales de la Sedronar que, junto con Graciela Ahumada, lideró el estudio.
Automedicación y sobremedicación son, como se dijo, las dos principales vertientes del abuso de psicofármacos. La primera -de acuerdo con Verruno- se acentúa en las mujeres de entre 35 y 55 años, mientras que los casos de sobremedicación se registran en mayor medida entre las personas mayores. ¿Cómo revertir esta situación? Con una farmacoterapia racional, con responsabilidad médica, dice Assem. Y con una legislación más restrictiva, que regule más la prescripción y venta de estos remedios. Cualquier médico puede hoy recetar psicofármacos cuando, lo ideal -coinciden- sería que sólo los psiquiatras pudieran hacerlo.
Este no es un problema exclusivo de nuestro país, dijo Mirta Assem: "La Administración Federal de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos está buscando la forma de poner límites a la prescripción de psicofármacos porque ven con preocupación que el 70 por ciento de los médicos que los recetan no son psiquiatras".
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