Alejandro Paladini: adiós a un maestro y pionero de la ciencia local
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Activo hasta sus últimos días, acaba de fallecer en esta ciudad el doctor Alejandro Paladini, bioquímico y farmacólogo, profesor de química biológica y de matemática y uno de los maestros y pioneros de la ciencia nacional. Tenía 93 años y una carrera de importantes logros, muchos de los cuales sentaron las bases de la investigación en proteínas. Con sus colaboradores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, creó el Instituto de Química y Físico Química Biológica del Conicet.
Profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires e investigador emérito del Conicet, se había graduado de farmacéutico y de bioquímico con medalla de oro en la Universidad de Buenos Aires.
Fue el primer becario de la Fundación Campomar, y bajo la dirección de Luis F. Leloir le tocó participar junto a Cardini, Caputo, Trucco y Cabib de los primeros estudios que le valieron a Leloir el Premio Nobel en 1970.
Becado por la Fundación Rockefeller, viajó a Nueva York, donde estudió con Leman Craig, y con Moore y Stein, ambos ganadores del Premio Nobel. Según cuenta el doctor Alcides Rega, de regreso en Buenos Aires trabajó en el aislamiento de moléculas vasopresoras con Eduardo Braun Menéndez, al mismo tiempo que asumió como profesor titular de Matemática en la Facultad de Farmacia y Bioquímica.
La creación de la Facultad de Farmacia y Bioquímica en 1957, sobre la base de la entonces Escuela de la Facultad de Ciencias Médicas, permitió a Paladini iniciar el período de sus mayores logros académicos, explicó Rega.
Separó la carrera de Farmacia de la de Bioquímica, las dotó de planes de estudio con nuevas disciplinas y un moderno sistema de correlatividades, agrupó las cátedras en departamentos, promovió la dedicación exclusiva de los profesores y su actividad de investigación científica, acciones éstas que renovaron y modernizaron las actividades de la Facultad. Simultáneamente pasó a ser profesor titular de Química Biológica, donde modificó radicalmente la enseñanza al poner énfasis en la actividad química de la materia viva.
Además, convocó a científicos y formó colaboradores que introdujeron en el país las técnicas para el estudios de las proteínas, moléculas que por su complejidad requieren una especialización y conocimiento que sólo dominaban contados laboratorios del mundo.
Era la primera vez que un proyecto como ése se encaraba en América del Sur y el laboratorio logró dilucidar la composición en aminoácidos y la estructura de la hormona de crecimiento bovina.
En 1982, fundó el Instituto de Química y Fisicoquímica Biológica, con sede en la Facultad de Farmacia y Bioquímica, patrocinado conjuntamente por la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, y del cual fue director durante 20 años.
Numerosas instituciones reconocieron los méritos académicos de Paladini. Fue miembro titular de la Academia Nacional de Medicina, de la de Farmacia y Bioquímica, de la de Ciencias de Buenos Aires, de la de Ciencias de Córdoba, de la de Ciencias del Tercer Mundo. Por su tesis doctoral, recibió el Premio Facultad de Ciencia Médicas y también fue distinguido con el Premio Fundación Bunge y Born de Ciencias Químicas. Fue presidente de la Sociedad Argentina de Investigación Bioquímica y de la Asociación Panamericana de Sociedades Bioquímicas, entre otras. "La búsqueda de la calidad académica fue el objetivo de su vida -dice Rega-. Sin duda el mejor profesor, el maestro de la Facultad de Farmacia y Bioquímica. Dejó huella, orientación y sentido. Si los jóvenes apreciaran su legado, la contribución de la Argentina al conocimiento estaría garantizada."
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